Estamos a pocas semanas de bajar el telón de una nueva temporada NBA. A unos días de que el balón vuelva a botar en el parqué de los pabellones estadounidenses. Han tenido que pasar más de 4 meses para que los aficionados al baloncesto americano volvamos a vibrar con la mejor liga del mundo. A mediados de agosto, la NBA hizo público el calendario de la temporada regular, con las fechas y horarios de cada encuentro, así como la retahíla de partidos que ofrecerían en abierto las televisiones públicas. Pero lo cierto es que la maquetación de esta extensa agenda no es tarea fácil, y, desde hace 30 años, esta noble labor ha llevado la firma de Matt Winick.

A sus 75 años, Winick ha decidido renunciar el cargo que ha ejercido tres largas décadas, en favor de Tom Carelli (éste ha debutado con el calendario 2015-2016). Y es que su cometido ha sido sumamente importante: sin el calendario publicado con anterioridad las franquicias no pueden vender entradas, las televisiones no pueden programar los partidos… todo esto no es posible sin su esfuerzo.

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“Yo siempre lo describía como un rompecabezas con 1230 piezas (una para cada partido). Todas las 1230 piezas tienen que encajar”, dijo Winick. Y es que la cantidad de factores a tener en cuenta para diseñar el calendario es más extensa de lo que todo el mundo cree. El rompecabezas, como él mismo dijo, es un dolor de cabeza. De hecho, resulta casi imposible formar el calendario perfecto.

Partiendo de la base de que todos los equipos tienen que jugar 41 partidos en casa y 41 partidos fuera, los calendarios de cada franquicia pueden tener ramales completamente distintos. Muchas veces por pura necesidad, algunos conjuntos tendrán más o menos ‘back-to-backs’ (2 partidos en 2 noches consecutivas), por eso a veces Winick ha recibido tantas críticas. Por ejemplo, la temporada pasada, los Detroit Pistons tuvieron que lidiar con 22 ‘back-to-backs’, liderando la lista, mientras que los Miami Heat o Los Ángeles Lakers sólo tuvieron que jugar en noches consecutivas 16 ocasiones.

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Otro factor que resulta negativo para algunas franquicias es la cantidad de kilómetros que deben recorrer en busca de su próximo rival. Pero en este aspecto Winick no puede encontrar una solución. Es lógico que los Portland Trail Blazers, situados al noroeste de Estados Unidos, siempre tengan que viajar más distancia cuando tienen que jugar fuera, ya que únicamente tienen franquicias colindantes en California. Sin embargo, los Memphis Grizzlies, ubicados aproximadamente en el centro del país, tienen más cerca a sus rivales.

El calendario de la NBA está muy estudiado, pero al ser tan detallado y anticipado, todos los años Winick ha recibido alguna queja formal por parte de franquicias. “¿10 partidos fuera en noviembre?”, “¿22 back-to-backs, en serio?”… Sobre estos comentarios, Winick siempre ha hecho uso de su ironía. Si un equipo le comentaba que debía jugar excesivos partidos fuera en diciembre, él respondía que probablemente en otro mes el número de encuentros en casa iba a ser igual de grande. En resumidas cuentas, Winick siempre ha dicho que “no espero que nunca nadie me llame y me dé las gracias”.

A pesar de todo, Winick siempre intenta complacer las solicitudes que se le presentan para tener a todo el mundo contento y edificar un calendario lo más brillante posible. En una ocasión, el entrenador principal de un equipo (nunca ha querido especificar cuál) le requirió adjudicar a su franquicia más partidos en casa en la primera noche cuando hubiera un back-to-back. Winick estudió la propuesta y moldeó la lista de partidos en función de la coyuntura. Pues bien, este entrenador fue despedido y recolocado en otro equipo. Tras un tiempo, la siguiente vez que sus dos caminos se cruzaron, el míster reprochó a Winick el trato favorable que había recibido su ex-equipo. Al recordar esta situación, Winick exclamó entre risas: «Mira, hijo de p***, te di lo que querías».

Ya retirado, este cerebro de la NBA ha hecho las maletas para disfrutar de su merecida jubilación en Long Island. Pero, como él mismo ha confesado, no está preparado aún para dejar atrás todo el abanico de técnicas administrativas e informáticas para crear calendarios durante 30 años. Winick espera seguir impartiendo su sabiduría a aquellas ligas que lo necesiten. No obstante, él ya solo enfoca la mente hacia un sólo calendario: el suyo.

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