Conciertos en directo en plena calle, museos de arte moderno, eventos religiosos, pero sobre todo una pasión enfervorizada por el baloncesto. La ciudad de San Antonio (en Texas y con 1.400.000 habitantes) vive por y paraeste deporte. «Los Spurs son santo y seña de la ciudad. El pabellón (el AT&T Center, con capacidad para 19.000 personas) se llena cada dos o tres días. Siempre que jugamos tenemos el apoyo del público. Eso es una maravilla» . Lo dice Xavi Schelling (16/V/1980, Barcelona), el Responsable del Departamento de Ciencias Aplicadas al Deporte en San Antonio Spurs.

 

Xavi comenzó sus periplos profesionales en el Bàsquet Manresa (estuvo 9 años en el club del Bagès) y desde la pasada temporada forma parte de un staff que requiere de una preparación altísima. Él mismo se califica de privilegiado por poder estar allí y cuenta la idiosincrasia de los Spurs: «Esto es prácticamente otro deporte. Lo que rodea al partido en sí es una barbaridad. La expectación, el espectáculo. Al fin y al cabo es un negocio y saben venderlo. En España sufrimos una crisis de identidad y muchos pabellones están vacíos, algo falla».

 

Schelling no está en un equipo cualquiera. Se trata del mejor de los últimos años. 5 anillos (1999, 2003, 2005, 2007 y 2014) y un conjunto que ha desarrollado un estilo de juego propio. Músculos en el gimnasio, horas y horas aumentando la masa muscular o trabajar a destajo para obtener un beneficio. Muchos creen que la NBA es sólo eso. Pero ¿en una temporada se siguen estas rutinas? «Cuando falta un mes para los playoffs (desde mediados de marzo) los entrenamientos se reducen. Jugar cada dos días a este nivel es ya suficiente exigencia», asegura el catalán. El gimnasio y los ejercicios físicos son sustituidos por ejercicios preventivos, sesiones de vídeo largas y tratamientos físicos (masajes, rehabilitación).

 

Año tras año intentan retirar a los tres tenores: Duncan (37), Ginóbili (38) y Parker (32), pero el talento se impone a la edad, el cerebro suma más que las piernas y las victorias llegan en el momento idóneo. Parte de culpa la tiene Gregg Popovich con su estilo de juego de circulación de balón y, por otro lado, la filosofía que se ha implantado en la infraestructura de San Antonio. Un equipo de casi 25 personas cuidan cada detalle de cada jugador para afrontar las exigentes y maratonianas temporadas. Unas manos prodigiosas que reparan molestias, recuperan lesionados y hacen milagros físicos.

 

«Duncan, Ginóbili y Parker son especiales. En todos los sentidos. Ellos suelen hacer sesiones más cortas y focalizadas en compensar las sobrecargas producidas por la competición (así como los demás titulares). Entrenamientos con balón, de técnica? Juegan casi 30 minutos cada día, es una barbaridad para cualquier deportista». La admiración aumenta a medida que explica su ambición: «Son capaces de ganar al equipo que mejor esté en forma de la liga de 20, batir algún récord y al día siguiente les ves con el mono de trabajo. Saben cuál es el objetivo. Si ellos, que son leyendas, actúan así, ¿qué van a hacer los demás? Son un ejemplo». Como lo es Popovich. «Es un líder en el más amplio concepto de la palabra. La empatía que tiene con cada jugador es increíble. La cualidad que le define, por ejemplo, es su conocimiento transversal, de vez en cuando me pregunta por la situación política que vive Catalunya».

 

Es el triunfo de un conjunto que trabaja en equipo. Xavi Schelling, la mano que mima a los Spurs.

 

Así trabajaba en Manresa:

 

Foto: ARA