El baloncesto español goza de un futuro prometedor. Si el presente está cosechando éxitos a base de un trabajo excepcional con Lucas Mondelo a la cabeza, lo que viene por debajo sólo hace presagiar una época dorada. Algo parecido a lo que estamos viviendo con los chicos. Y es que en las últimas tres temporadas, España ha sido campeona de Europa en 2013 (ganando en Francia); le disputó la hegemonía mundial a Estados Unidos en Turquía 2014 (subcampeona) y ganó el bronce en el Eurobasket de este verano en Bielorrusia. Una barbaridad, vaya.

 

El presente está compuesto por una columna vertebral formada por la estrella Alba Torrens (26 años), las WNBA Marta Xargay (24 años) y Anna Cruz (28 años), Laura Nicholls (26) o Astou Ndour (21), que se presume como la sustituta de Cindy Lima (34). Jugadoras que ya están escribiendo páginas en los libros de historia del baloncesto español y tienen más hambre. Pero además, las categorías inferiores vienen pisando fuertes y hay varios nombres que poco a poco irán llamando a la puerta.

 

Leticia Romero es la primera en la lista. A sus 20 años, la base canaria lideró este verano a la selección sub-20 a ganar la medalla de oro en el Europeo de Lanzarote. Una jugadora muy inteligente que sabe dirigir pero además no duda en asumir responsabilidades cuando el partido requiere de su madurez. En la NCAA no han tardado en ver su talento y Florida State es su casa desde la pasada temporada. También de esa generación (la del 95) son Ariadna Pujol y Belén Arrojo. Pujol es un seguro de vida desde el exterior. Una jugadora zurda, con mucha técnica para el uno contra uno y que sigue progresando en la University of Southern Florida. Por su parte, Arrojo destaca por su polivalencia. Puede jugar tanto de 3 como de 4 gracias a una notable capacidad física que le permite defender a gente alta y a la vez rápida. En el Mann Filter de Zaragoza están encantados.

 

En la cosecha del 96 tenemos a Laura Quevedo y Nogaye Lo. Quevedo tiene un palmarés espectacular: campeona de Europa (U16, U18 y U20), subcampeona del mundo (U17), bronce en el Campeona del Mundo 3×3 (U18)… La pasada campaña jugó en los Miami Hurricanes de la NCAA, pero volvió a España para jugar con el Bembibre (este verano ha fichado por el UniFerrol). Lo, pívot de 1,92m, es una de las potencias del baloncesto español. Este año debutará en la Liga Femenina con el Mann Filter.

Foto: FEB

 

Hablar de 1997 equivale a hablar de Ángela Salvadores. La mejor jugadora europea joven de 2014. Una jugadora capaz de endosarle 40 puntos a Estados Unidos en la final sub-17 del Mundial 2014. Tras un año en el Rivas Ecópolis, su próxima aventura es la Universidad de Duke, ni más ni menos. Ese tipo de jugadores con un don especial y tocados por una varita mágica. La jugadora total y seguramente el relevo de Alba Torrens en un futuro. Pero además hay que mencionar a María Conde, una ala-pívot capaz de hacer dobles-dobles con la misma facilidad que Kevin Love. Carácter, intensidad y un sinfín de recursos en el poste. La próxima temporada jugará en Florida tras pasar toda una vida en el Estudiantes.

 

Y por último, aunque todavía sea pronto, el talento de Iris Junio (16 años) no pasa desapercibido para nadie. Una jugadora precoz: la jugadora más joven en debutar en la Liga Femenina (14 años y 6 meses, más joven que Ricky Rubio). Una base anotadora pero que domina todas las facetas del juego. En Gran Canaria saben que tienen en sus manos un diamante.

 

El presente está garantizado, y en el futuro hay suficientes nombres como para soñar. Uno de los puntos álgidos será el Mundial de 2018, que se disputará en España y que juntará al actual grupo en plena madurez y a algunos mimbres jóvenes dispuestos a comerse el mundo. El futuro promete. Otra generación dorada puede irrumpir en el baloncesto español. Esta vez, las chicas.