El asesino de eficacia más probada, un instinto de killer en potencia y un carácter ganador indomable. Eso es Vassilis Spanoulis. El jugador sobre el que se sustenta el Olympiacos, un base que puede dárselas de alero experimentado protagonizando los triples más inesperados. Una gran referencia externa para el juego de la selección helena, una bestia competitiva.

 

Con 31 años y casi más de media vida pisando el parqué, Spanoulis se ha consagrado como el jugador más decisivo de la Euroliga. Tras su paso más que fugaz por la NBA– tan solo disputó 272 minutos vistiendo la camiseta de los Rockets– ha conseguido ser el único, junto a jugadores de la talla de Toni Kukoc, en reunir tres MVP’s de la Final Four de la Euroliga. Ha formado parte del quinteto inicial en tres de las cuatro Final Four disputadas y ha ganado todos los partidos de dichos encuentros exceptuando el de este último año contra el Real Madrid.

 

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Foto: basketgr24.com

Compañeros de profesión han llegado han describirlo como una bestia competitiva en su mayor nivel de concentración, un jugador al que la intensidad defensiva y la gran aportación anotadora partido tras partido le han formado como una base único en su especie. “Hay anotadores, jugadores explosivos, y luego están los jugadores como él” declaraba Fotis Katsikaris, entrenador de la selección griega que conoce a la perfección el juego y progreso de la bestia griega. Ha asegurado también que a base de esfuerzo y sacrificio ha pasado de un juego fundamentado en penetraciones, sin apenas acierto en el tiro y una pobre habilidad defensiva, a un gobierno de los partidos excepcional.

 

Y es que no sólo ha conquistado a entrenadores y compañeros. A Spanoulis los números le abalan, anota el 80% de sus tiros libres, y suma un total de 7 asistencias cada 36 minutos, lo que hace del jugador heleno un gran anotador pero aún si cabe, mejor pasador. A pesar de faltarle algo de altura para ejercer su labor como escolta, es un defensor sacrificado, inteligente y lo suficientemente veloz para dejar su marca. Todo un matador en los momentos clave, con grandes dotes de liderazgo y un excepcional manejo del Pick and Roll.

 

En la temporada 2006-2007 y después de un intercambio de cromos con Dallas, los Rockets llamaron a la puerta del jugador heleno. A pesar de la gran oportunidad que aparentaba ser esta entrada en la NBA para un joven base que apuntaba maneras, Spanoulis solo permaneció en Houston una temporada de las tres firmadas. Ni el entrenador, Van Gundy, ni el juego del conjunto de Texas eran los más indicados para sus características como jugador. Decidió entonces volver al club verde, el Panathinaikos. Con su vuelta, el Panathinaikos se proclamó campeón de la Copa Griega durante dos años consecutivos, de la Liga Griega durante tres y de la Euroliga en la temporada 2008-09. En 2010 comenzaron a lloverle las ofertas, entre ellas (tal y como ha llegado a confesar Spanoulis) hubo un gran interés por parte del Real Madrid para que el gran líder en ciernes formara parte del conjunto madridista. Sin embargo, la oferta no fructificó y fichó por el Olympiacos.

 

El equipo de El Pireo llevaba 13 años sin abrir sus vitrinas, trece temporadas esperando la llave que siguiera aumentando su palmarés. En 2010 les llegó esa preciada ganzúa; llegó Vassilis Spanoulis. Y con él dos Copas, una Liga, una Intercontinental, y dos Euroligas. La última contra el Real Madrid en 2013, equipo  al que después de unos primeros veinte minutos prácticamente ausente, protagonizó una de las mayores épicas de la historia de la Euroliga, anotando 22 puntos y tumbando al conjunto madridista (100-88).

 

La Real Academia Española define líder como “la persona a la que un grupo sigue, reconociéndola como jefe u orientadora”, sin embargo lo importante no es el qué sino el cómo. El gran mérito de Spanoulis no es ni ha sido colgarse el cartel de líder, sino haber dado a su equipo la confianza y seguridad para creerse mejor que cualquier rival, respondiendo en los momentos más complicados. Un gran líder no es el que lidera el camino establecido, sino el que abre nuevas sendas facilitando al resto llegar al objetivo. Un gran líder es Vassilis Spanoulis, un jugador que liderando grandes batallas y echándose a su ejército a las espaldas, ha conseguido que el mismísimo Olimpo le abra las puertas y le reserve un sitio junto a grandes emblemas del baloncesto griego como Sabonis o Petrovic.