Tiene cara de bueno, su pelo rubio y su sonrisa altiva son sinónimos de bondad, al menos desde el primer momento. Un buen chico, recatado, educado, respetuoso, incluso tímido. Muchos de estos adjetivos fueron los que un grupo de ojeadores dijeron de Mindaugas Kuzminskas la primera vez que le vieron jugar en la cantera del Zilina lituano. No lo vieron con el nivel necesario para tener potencial de ser un gran jugador, formar parte de un gran equipo de cualquier gran liga de baloncesto, Mindaugas era demasiado poco agresivo.

 

Muchas veces los formadores y entrenadores de baloncesto no cesan en pedir agresividad a los suyos, como si de boxeadores se tratasen. Pero el baloncesto es más que eso, el talento se tiene o no se tiene, la agresividad se adquiere. Kuzminskas tenía talento, le faltaba adquirir esa agresividad.

 

Mindaugas, por raro que nos parezca es nombre de rey, un rey que tuvo que hacerse frente entre todos los reinos que formaron Lituania para conseguir ponerles a todos de acuerdo y llevar a cabo su unificación. Al igual que nuestro Mindaugas, el de Unicaja, también tuvo que hacer algo parecido, tuvo que anteponerse a la etiqueta de poco agresivo para abrirse paso primero en Lituania y luego en la Liga Endesa demostrando lo buen jugador que es y unificar la opinión de todos los expertos y entrenadores entorno a la positividad y así conseguir quitarse el cliché de agresivo que le llevaba acompañando tanto tiempo y tanto le molestaba.

 

Tras dos años en el primer equipo del Zalguiris Kaunas, Kuzminskas recaló en Unicaja con la esperanza de seguir el camino de otros grandes jugadores lituanos que pasaron por el club malagueño como Sabonis. Mejorando año a año, partido a partido y jugada a jugada sus estadísticas, Joan Plaza está haciendo crecer a un jugador con un techo aún por conocer. Kuzminskas es una perla, un jugador talentoso al que muchos tildaban de poco agresivo, pero que poco a poco está consiguiendo coger confianza y convertirse en un jugador total.

 

Su falta de decisión en el parqué la ha sustituido por unas jugadas arriesgadas que hacen que protagonice las mejores jugadas de cada jornada en la Liga Endesa. Su arranque esta temporada ha sido demoledor, y pese a que han intentado frenarle, tanto UCAM Murcia como Fuenlabrada han sido testigos de la evolución definitiva de un jugador que con 26 años tiene un gran futuro por delante.

 

Unicaja hará todo lo posible por renovar a este jugón al que los grandes de toda Europa ya tienen echado el ojo e incluso algún que otro ojeador NBA ya ha preguntado por él. Mindaugas ha conseguido demostrar a esos que dijeron que no era un jugador agresivo ni para la NBA, que está más que capacitado para liderar a un equipo en una competición tan exigente como la Liga Endesa y es que a veces lo más importante es el talento. Veremos a ver qué le depara el futuro y ojalá no nos priven a los amantes de la Liga Endesa de un jugador de su nivel.

 

 

 

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