La primera jornada de la NBA nos deparó un bonito espectáculo. Cleveland perdió en el United Center en un partido muy competido en el que decidieron Mirotic (en ataque) y Pau Gasol (en defensa). Los Pistons dieron la sorpresa de la noche ganando (y con claridad) a unos Hawks irreconocibles. 

 

Chicago Bulls 97-95 Cleveland Cavaliers

 

Mirotic (19+9), el mejor de los de Hoiberg. Rose (18 puntos), se le vio explosivo, mientras Butler (17) ejerció su rol a la perfección. Pau, apático en ataque, terminó con 6 tapones. El partidazo de Lebron James (25 puntos, 10 rebotes y 5 asistencias), se quedó sin recompensa. Lebron acumula un 2-7 con Cleveland en los season opener. 

 

Cleveland empezó como una moto, con Kevin Love anotando la primera canasta del curso con un mate tras asistencia de Lebron. Precisamente ‘The King’, motivado y con hambre de reconquista desde el minuto uno, iba a ser el artífice de la primera brecha en el marcador que abrieron los de David Blatt (9-15, min 4). Con un juego fluido, los Cavs presentaban credenciales en el United Center. Pero en Chicago iba a irrumpir la figura de Mirotic, que arrancó la era Hoiberg demostrando porqué el nuevo coach de los de Illinois le ha dado galones de titular. 11 puntos (dos triples incluidos) en el primer periodo y los Bulls cambiaban el signo del encuentro (26-17, final primer cuarto). Los de Ohio se habían colapsado en ataque.

 

Con Pau Gasol apagado, la figura de Joakim Noah, saliendo desde el banquillo, iba a ser fundamental para los de Hoiberg. El francés aportaba defensa, intensidad y rebote (6 al descanso). Los Bulls controlaban el tempo del partido y Mo Williams, tan peligroso como efectivo desde la línea de tres, mantenía a los Cavs cerca (34-28, min 17). Ahí irrumpió la figura de McDermott, que con 7 puntos en el segundo cuarto ofreció una cantidad de recursos en ataque: tiro tras bloqueo, bloqueo ciego y lanzar rápido e incluso entrada por la línea de fondo. Con Butler exprimiendo en defensa a Lebron, Chicago se fue seis arriba al descanso (46-40).

 

 

 

Cleveland tenía que mejorar la defensa del perímetro. Y fue precisamente ahí dónde flaqueó nada más volver de los vestuarios. Con un Derrick Rose explosivo y un Snell soberbio desde la línea de tres, los Bulls abrían brecha nuevamente (61-48, min 28) ante la pasividad defensiva de los Cavs. Lebron intentaba multiplicarse para no perderle la cara al encuentro, pero la segunda unidad no ayudaba. Salvo Richard Jefferson, ni Thompson ni Dellavedova aportaban en el ataque de los de Ohio. Sin embargo, en el otro bando, Aaron Brooks hacía daño a Mozgov en velocidad (buscando el cambio de ritmo tras bloqueo). Pero los vigentes subcampeones tiraron de orgullo, con un Mo Williams asumiendo el rol de Irving, para reducir diferencias al final del tercer cuarto con un parcial de 0-8 (71-68).

 

Los fantasmas empezaron a sobrevalorar el United Center en el último cuarto. Lebron James, sin cinta, con el ceño fruncido y retando a Butler, se puso los Cavaliers a sus espaldas y empezó el camino para la remontada (77-75, min 40). El cuatro veces MVP de la NBA puso por delante a los de Ohio por primera vez tras más de 30 minutos (82-83, min 42), pero Chicago volvería a liderar en el marcador con cuatro puntos consecutivos de Mirotic (86-83), que resurgió tras un nefasto tercer cuarto. Pero el pescado no estaba vendido. Rose y Butler parecían sentenciar el encuentro con sendas penetraciones marca de la casa (95-87, min 46), pero Kevin Love iba a resurgir con dos triples consecutivos.

 

Quedaban 10 segundos y Rose fallaba un tiro precipitado (bien punteado por Mozgov). Blatt tenía que sacar la pizarra. Y la pizarra en Cleveland se llama Lebron. ‘The King’ pidió el balón, encaró el aro y cuando quiso dejar la pelota se encontró con los alargados brazos de Pau Gasol. Tapón (el sexto en su particular cuenta) y victoria para los Bulls.

 

Final de infarto para un partido que dominaron y merecieron los Bulls.

 

 

Atlanta Hawks 94-106 Detroit Pistons

 

Detroit Pistons dio la sorpresa de la jornada al derrotar al mejor equipo del Este la pasada campaña en un encuentro en el que los visitantes fueron mejores en todas las facetas del juego. De la mano de un fenomenal debut de Marcus Morris (18 puntos y 10 rebotes), un dominador Andre Drummond (18 puntos y 19 rebotes) y una metralleta en Caldwell-Pope (21), los Pistons mostraron un juego coral y efectivo que solo se resintió con la segunda unidad. En Atlanta, solo la pareja de bases y Millsap (19 puntos y 8 rebotes) pudieron plantar cara en un equipo carente de amenaza exterior y nula actitud en el rebote.

 

En un arranque incomensurable de Marcus Morris en su debut como jugador de Detroit Pistons, el alero formado en Kansas se colocó como primera referencia en ataque de los visitantes en el arranque de partido. Un step back y unos tiros libres forzados ponían por delante a unos Pistons que durante gran parte del primer cuarto llevaron la batuta con una gran juego de dentro hacia afuera buscando el extra-pass y encontrando posiciones muy cómodas desde el perímetro. Por parte de los Hawks, una floja defensa interior permitía a Drummond hacerse con el dominio de la zona por completo, tanto en ataque como en defensa, a excepción de los pocos minutos en los que Splitter estuvo en pista que logró reducir el potencial en el rebote de ataque de los visitantes.

 

 

En el aspecto ofensivo, los Hawks, lejos de la imagen de equipo que dieron la pasada temporada, echaron de menos a DeMarre Carroll viviendo a tiempo completo en el primer periodo de la buena labor de Millsap que se fue hasta los 10 puntos. Más allá de eso, la buena defensa y ajustes defensivos de Detroit impedían esa circulación de balón que enamoró a todos en esa racha maravillosa de Atlanta en los primeros meses del curso.

 

Fue con la salida de la segunda unidad cuando Atlanta se encontró más cómoda. De la mano de un sensacional Dennis Schroder, y de la gran cantidad de pérdidas cosechadas por los visitantes, además de la labor de un gran ladrón como Sefolosha, Atlanta logró reducir distancias hasta empatar el encuentro a 25 finalizado el primer período. Ya en la reanudación, el parcial que subió hasta el 14-0 puso a Atlanta por delante a las órdenes del base alemán, que tras salir de campo fue relevado por un Teague que asumió todo el peso anotador en el segundo período. La entrada de Drummond a pista volvió a poner las cosas en su sitio, y cerrando la zona de forma magistral junto a un impetuoso Stanley Johnson, sumado al acierto exterior tras un muy buen movimiento de balón, llevó a los Pistons a volver a coger las riendas del encuentro. 8 triples al descanso mantuvieron la ventaja a los 24 minutos en 5 puntos, 48-43.

 

Ya en la segunda mitad llegó la exhibición. Drummond, de nuevo inconmensurable, dominó a su antojo el encuentro y junto al acierto exterior de KCP, que con dos triples y un 2+1 se colocó con unos tempraneros 19 puntos lideraron el parcial de 34-23 que terminaría por condenar a Atlanta. Con Korver ausente y falto de anotación exterior, tuvo que ser Millsap el único en sacar la cara junto a la pareja de bases, pero ya era demasiado tarde para no ver otra cosa que no fuera al pívot de los Pistons capturar una y otra vez rebotes en ataque.

 

El último tramo del encuentro fue puro trámite. Los Hawks hicieron un último intento de conectarse al encuentro, pero una y otra vez el juego coral y el acierto en el lanzamiento de los Pistons (especialmente Marcus Morris con un par de canastas en momentos claves) pondrían el definitivo 106-94 que deja a los visitantes con unas sensaciones tremendas en este arranque de temporada y a Atlanta con mucho por mejorar respecto a la temporada pasada.

 

New Orleans Pelicans 95-111 Golden State Warriors

 

Si alguien creía que a Stephen Curry le había llegado con ganar un campeonato y conseguir el MVP de la temporada estaba equivocado. Quiere más y ayer se encargó de demostrarlo al anotar 40 puntos en la victoria de los Warriors frente a unos desdibujados Pelicans que contaban con la baja de muchos nombres importantes como Holiday, Cole, Evans y Asik. Davis no estuvo muy acertado de cara al aro y finalizó el choque con un pobre 4-20 en lanzamientos de campos.

 

Soberbio arranque de partido para unos Warriors, que siguiendo la línea de la temporada pasada y con Walton desde el banquillo imprimieron un ritmo altísimo de juego al que sorprendentemente entraron unos Pelicans que estaban sin recursos para poder plantar juego al mejor equipo de la liga la pasada madrugada. Un triple de Draymond Green abría la veda, y tras ello comenzó el caos. Curry se echó el equipo a sus espaldas y triple tras triple destrozó a Nate Robinson primero y a Ish Smith después en un primer periodo en el que los Warriors se fueron hasta los 39 puntos en anotación, con 24 de su máxima estrella que animaba al público a animar una y otra vez como en él es característico. En el lado opuesto, Anthony Davis, candidato para muchos a suceder a Curry en el trono de MVP esta temporada mostró su imagen más gris, seleccionando muy mal sus tiros y entrando en constantes dos para uno que le impidieron crear superioridad de cara a canasta, cosa que si hizo un Kendrick Perkins que en sus primeros minutos mostró cosas que nunca le habíamos visto antes al poste.

 

 

Tras el 39-35 llegó la pausa y con unos visitantes a los que les costaba crear fluidez en en ataque y unos Warriors muy cómodos, el encuentro bajó drásticamente su ritmo de anotación con la segunda unidad en pista. Por parte visitante, los grandes minutos de Ish Smith en la dirección le permitían a New Orleans Pelicans resistir en el marcador e incluso ponerse por delante mediado el el segundo cuarto (44-43), pero un triple de Draymond Green y un precioso 2+1 de Curry volvía abrir brecha para Golden State. Davis, negado de cara al aro y con un 1-9 en lanzamientos se veía frustrado a intentarlo por su cuenta una y otra vez, finalizando el cuarto para los de Gentry con tan solo 14 puntos en 12 minutos y poniendo el 59-44 en el luminoso.

 

El tercer cuarto no mejoró y de nuevo con un recital ofensivo de los pupilos dirigidos anoche por Luke Walton, los Warriors siguieron abriendo distancia gracias a un parcial de 8-2 en el que solo Ish Smith podía sacar algo positivo por el lado de los de Alvin Gentry. Curry y un sorprendente Festus Ezeli, muy activo en ambos lados de la pista siguieron convirtiéndose en una pesadilla para los Pelicans, que ya finalizado el penúltimo envite veían como los 20 puntos de diferencia (70-90) no tenían solución alguna. El 1/15 en lanzamientos de campo de Davis se convertía en récord negativo absoluto y cerraba una noche negra para New Orleans, que poco o nada tenía que hacer sin su estrella en niveles similares a los de la eliminatoria de playoffs la pasada temporada.

 

El último cuarto fue un mérito trámite en el que los Warriors disfrutaron de una fiesta única que había comenzado con la entrega de los anillos y el ascenso del título de la temporada pasada al techo del Oracle Arena por segunda vez en su historia. Curry terminó con 40 y mostró de nuevo porque estos Warriors vuelven a ser candidatos número 1 a repetir título.

 

 

 

Las mejores imágenes de la noche

 

Obama estuvo en el United Center. En primera fila y siendo entrevistado por la televisión. Casi como aquí, ¿verdad?

 

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El retorno de Craig Sager.

 

 

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