Emir Sulejmanovic nació en Zepa (Bosnia y Herzegovina) un 13 de julio de 1995. Dos días después del inicio de uno de los genocidios más horribles de la historia del ser humano: la Masacre de Srebrenica.  Su padre Nedzad estaba movilizado en el frente de guerra y trece días después del nacimiento tuvo permiso para ir a visitar a su hijo y su esposa, pero el 1 de agosto cayó en manos de los serbo-bosnios como prisionero de guerra y no fue liberado hasta el final de la batalla.

 

Por eso él y su familia vivieron la guerra desde dentro, hasta que en 1997 pudieron reencontrarse y decidieron emigrar a Jyväskylä (Finlandia). Tres años más tarde, la familia se asentó en Kaarina, una localidad al oeste de Finlandia. Una etapa complicada para él porque su madre, Vahdeta, falleció. Tenía sólo cuatro años. En un principio empezó a jugar a fútbol, pero Sulejmanovic decidió pasarse al baloncesto, jugando en el club Kaarina Ura. El baloncesto sería su vía de escape para desconectar y en el Ura se formaría durante 10 años, en los que demostró todo su potencial dominando en la zona.

 

Hasta que el Union Olimpija de Ljubljana se fijó en él. Corría el 2011 cuando con 16 años firmaba su primer contrato profesional (cuatro temporadas) gracias a la confianza del conjunto esloveno. Y ahí demostró que no se habían equivocado echándole el ojo. En un sólo año ya le dieron ficha del primer equipo y en diciembre de 2012 debutó en la Euroliga ni más ni menos que contra el Real Madrid. Pero su gran explosión iba a llegar en enero de 2013. En el prestigioso torneo de L’Hospitalet, Sulejmanovic fue elegido MVP de la competición tras promediar 20 puntos, 13,5 rebotes y 1,3 tapones en los 4 partidos que disputó con el júnior del Union Olimpija.

 

Y el Barça no tardó en atarlo. Ese mismo verano (el de la temporada 13-14) lo fichó para jugar en el filial en la Leb Oro. Y en España, Sulejmanovic siguió demostrando sus aptitudes promediando casi 8 puntos y 7 rebotes por partido en 20 minutos de media. Xavi Pascual le brindó la oportunidad de jugar en la Euroliga (un minuto ante Panathinaikos y unos segundos ante Zalgiris Kaunas). Su nombre ya sonaba en los medios.

 

La temporada pasada, con el filial azulgrana jugando en la Leb Plata, el Barça lo mandó cedido al Orlandina Basket (donde coincidió con Gianluca Basile) viendo lo pequeña que se le quedaba la competición. En Italia promedió 3,5 puntos y 5 rebotes en los cuatro partidos que disputó (media de 14 minutos). El reto era que diera un paso más en su carrera curtiéndose en la dura Lega. Y cumplió el objetivo, regresando este verano a Barcelona más hecho como jugador.

 

Ahora, a sus 20 años, Sulejmanovic es la referencia en la pintura del filial del Barcelona Lassa que dirige Alfred Julbe. En los cinco partidos de temporada que se llevan disputados en la Leb Oro, el bosnio promedia 15,2 puntos, 10,2 rebotes y 19 de valoración. Muchas veces ayuda en los entrenamientos del primer equipo y Pascual ha asegurado en repetidas ocasiones su deseo de que pueda ir subiendo progresivamente. 

 

Su corpulencia y sus fundamentos al poste le hacen dominar en la zona a pesar de no destacar por su altura (2,06m). Un jugador agresivo, que acostumbra a tomar siempre las decisiones correctas y protege el rebote brillantemente. En defensa tiene todavía margen de mejora, si bien su intensidad y agilidad obliga a sus rivales a exprimirse al máximo para superarle.

 

Para los que no le conozcáis… así juega Sulejmanovic:

 

 

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