En la época del small-ball, en la que intentamos menospreciar o minusvalorar el trabajo de los jugadores interiores (o, al menos, queremos ‘apartarlos’ del clásico 5×5), Andre Drummond ha explotado en su cuarto año en la NBA, colocándose entre los Curry, Harden, Lebron, Durant y compañía. En liderazgo cuánto menos.

 

Si bien es cierto que Blake Griffin y Anthony Davis están en el Top 10 de mejores jugadores de la liga siendo interiores, ambos poseen unas cualidades distintas a la del pívot de los Pistons. Las más evidentes, una movilidad y unos recursos técnicos que no tiene Drummond. Y un tiro exterior mucho más fiable que el ‘center’ de Detroit. Por eso vamos a excluirlos en este escrito sobre Drummond y el dominio que ejerce en la pintura. Y es que a día de hoy, es el pívot que más produce (en cifras y resultados) de la NBA.

 

Después de seis partidos de temporada regular, Drummond promedia 20,3 puntos y 20,3 rebotes. Un 20+20 histórico y espectacular. Algunas de sus cifras, a la altura de leyendas:

 

  • Nadie hacía estos números desde Wilt Chamberlain en 1970.
  • Sólo Kareem Abdul-Jabbar y Wilt Chamberlain habían conseguido al menos 20 puntos y 20 rebotes en tres de los primeros seis partidos de temporada. Drummond se une al club.
  • Drummond es el jugador en activo con mayor número de partidos con al menos 25 puntos y 25 rebotes (3). Dwight Howard y Al Jefferson lo han logrado 2 veces cada uno.
  • Nadie capturaba 122 rebotes en los primeros 6 partidos de la temporada desde 1985.

 

Las estadísticas del número 9 del Draft de 2012 no dejan indiferente a nadie. «Creo que es el mejor reboteador que he visto en mi vida. Parece que tenga un gancho y todos los balones le caigan a él», relata su compañero Markieff Morris. «Su impacto en defensa es fundamental para nosotros, un seguro de vida«, apunta Stan Van Gundy, su entrenador.

 

Aunque sólo sea un inicio de temporada, estos seis partidos han servido para ver una evolución en el juego de Drummond. El tiro libre, su gran punto débil, ha sufrido una leve mejoría (del 38% de la pasada temporada al 42,3% de esta, aunque tiene todavía muchísimo margen de mejora). Pero su gran logro ha sido el de mejorar sus fundamentos. Si bien antes ‘sólo’ era capaz de hundirla y anotar en situaciones de defensa permisiva por parte del oponente, Drummond es capaz ahora de buscarse el espacio, fintar, hacer ganchos y bailar en la pintura. O eso hemos podido ver en algunas jugadas:

 

 

En comparación con la pasada temporada (y aunque seguramente esta cifra disminuirá), Drummond juega 8 minutos más de media (38 por los 30 de antaño). Y su impacto en el juego ofensivo es mayor: lanza hasta cuatro veces más por partido, y con mejores porcentajes (un 55% por el 51,4% del curso anterior). Detroit le busca más en ataque y él también sabe escabullirse entre los defensores para ser una amenaza constante al rebote (promedia casi 2 puntos más en el rebote ofensivo).

 

En defensa, su aportación es fundamental. Sigue rozando los 2 tapones por partidos y roba el doble de balones (1,8). Pese a tener sólo 22 años, su inteligencia táctica hace que no cometa demasiadas faltas (3,2), algo que le diferencia de sus ‘tocayos’ DeAndre Jordan o Howard.

 

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Que Detroit haya firmado el mejor arranque de temporada desde el año 2007 no es casualidad. Con Drummond (y Reggie Jackson) todo es más fácil.

 

Para los que no conozcáis a Andre Drummond. Así juega:

 

 

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