Medio yankee, medio tunecino, compartió vestuario en la Universidad de UCLA con importantes jugadores de la NBA como Darren Collison, Russell Westbrook y Kevin Love. Por 2010 su carácter anotador comenzaba ya a dar sus frutos, sin embargo la envergadura física no jugaba a su favor. Michael Roll optó entonces por comenzar su andadura por Europa, donde el baloncesto no es todo portento físico.

 

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El Bornova Belediye de Turquía fue el equipo que vio al alero dar sus primeros pasos fuera de Estados Unidos. Un año después era el Antwerp Giants quien le abría las puertas del baloncesto profesional belga. A equipo por temporada Roll parecía no encajar en ningún proyecto, en cambio y tras su fichaje por el CAI Zaragoza la máquina anotadora comenzó a engrasar su movimiento de muñeca. Tras dos temporadas jugando al máximo nivel en la ACB, el alero decidió volver a la liga otomana para jugar con el Turk Telekom y posteriormente acabar en el Tuyap Buyukcekmece en el que juega esta temporada.

 

Sin embargo y más allá de ser el gran anotador que es, la verdadera oportunidad le llegó este verano, cuando la selección tunecina decidió contar con él para el Afrobasket 2015. En esta competición son diferentes equipos de la FIBA África los que luchan por ganarse un puesto en los juegos olímpicos de 2016. Túnez, la anfitriona tras conseguir su primer título en 2011 se enfrentaba ante una clara favorita; Angola.

 

Aunque equipos como Nigeria y Senegal tampoco lo pondrían nada fácil, el entrenador de la selección tunecina se sentía ilusionado y confiado por la presencia de Michael Roll: “Nos vendrá bien su experiencia internacional y su tiro exterior”.
Para Roll no hubo momento de duda, la confianza depositada podía catapultar su periplo profesional, además era un reto que no pensaba rechazar: “Si eso es lo que quiere que haga Tlatli lo haré, estoy de acuerdo con ello. Estoy muy emocionado de empezar, la verdad. Todo el mundo ha sido muy bueno conmigo, trataré de hacer mi juego y ayudar al equipo”. ¡ Y vaya que si lo hizo! Michael Roll acabó llevando a la selección de Túnez a las semifinales de la competición y aunque finalmente se tuvieron que conformar con el bronce, los tiros letales desde fuera del perímetro y su generosidad dentro de la cancha se reflejaron en las estadísticas.

 

Con 14 puntos, 3.4 rebotes, y 3 asistencias de media por partido, Michael Roll se situó como el máximo anotador de su selección y el jugador más dinámico y colaborativo. Túnez, que fue la única selección capaz de batir a Nigeria, acabó el Afrobasket de 2015 preguntándose si Roll, la máquina anotadora por excelencia, seguiría ayudando a la selección el próximo verano para lograr la clasificación a las Olimpiadas.

El jugador no tardó en cerrar el debate: “Sería increíble clasificarnos para los Juegos Olímpicos. Sería un sueño hecho realidad”Un sueño que ya tiene fecha de inicio- 5 de julio de 2016- y que gracias a la colaboración de jugadores como Roll tiene más posibilidades de hacerse realidad.

 

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