No sabemos que ocurrirá. No sabemos que sucederá. El aficionado culé ya no sabe que esperar del Barça. Desde que conquistó el cetro europeo en París en mayo de 2010, no ha vuelto a saber cuando son favoritos, cuando tienen equipo para aspirar a títulos o cuando deben sentarse a ver los partidos con el rosario en una mano y la bufanda en la otra.

 

Y en esas están otra temporada más, con la revolución más grande de la última década, con 7  bajas y las mismas altas. Todo comenzó de color de rosa, con la consecución de la Lliga Catalana ante el MoraBanc Andorra y de arrasar en la Supercopa Endesa frente a Gran Canaria en ‘semis’ y Unicaja (en el Carpena) en la final. Dos títulos conquistados de dos jugados y las sensaciones, inmejorables. Pero las alegrías duran poco últimamente en el Palau.

 

La primera salida complicada en Euroliga no salió como se esperaba, lección del campeón turco, el Pınar Karşıyaka, y derrota. La fase regular en ACB, hasta hoy, irreprochable. Tan sólo el lunar de no saber jugar los cinco minutos extras en el Buesa Arena, para acabar cayendo sin honores tras 40 minutos de brega y corazón. En la primera fase de Euroliga, la cosa ha sido distinta, 6-4 de bagaje final, segundo de grupo y con muchas dudas como visitante y pocas como local.

 

El domingo comienza la prueba de fuego más grande para los pupilos de Xavi Pascual, empieza su Tourmalet particular. El conjunto azulgrana disputará once encuentros en los próximos 28 días, un periodo que se prevé clave en sus aspiraciones para pasar a la siguiente ronda de la Euroliga. Esta locura de partidos empieza nada más y nada menos que en el Palacio de los Deportes. La cancha del ogro, del pentacampeón, del Real Madrid. El Barça tendrá que quitarse el complejo de una vez por todas y ganar al Madrid en su campo. Pero, la duda cartesiana esta presente y no se va tan fácil.

 

La duda de no saber si aspiran a todo, o no aspiran a nada. Si hay un líder más allá del sempiterno Navarro. ¿Puede Ante Tomic seguir con este estado de forma tan mayestático que arrastra? ¿Dará alguna vez Alex Abrines el paso adelante definitivo y será el líder? Del ‘pienso, luego existo’ de Descartes, el Barça debe aplicar su ‘juego, luego me dejo la piel’. Olvidarse de genios malignos, de realidades paralelas, de partidos fáciles en casa donde se saca pecho y de agachar la cabeza fuera del Palau.

 

Todo lo demás, nimiedades.

 

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