Corría el minuto 28 de partido. El partido igualado y vistoso que había planteado el Barcelona se estaba volviendo cada vez más en su contra: la defensa hacía aguas y el CSKA escapaba sin remedio.

 

En una acción de ataque del conjunto blaugrana, uno de los colegiados señaló una falta técnica a Juan Carlos Navarro por simulación. Poco después, el capitán culé era expulsado por protestar con aires de chulería.

 

Esta acción es, sin duda, el objeto de la polémica de un partido que prometía mucho y acabó siendo tosco y con mucho contacto. Analicemos en profundidad la jugada. El cuadro dirigido por Dimitris Itoudis estaba aplicando una presión severa sobre Navarro, que había empezado muy bien el partido y por lo tanto era alguien a quien no dejar recibir fácilmente. Como es natural, fruto de esta agobiante presión hubo contactos sobre él, contactos que pueden ser considerados dentro de los límites que marca el reglamento.

 

 

No obstante, Navarro, al ver que los árbitros no señalaban la mayoría de las posibles faltas que se le cometía, exageró un leve contacto de Vitaly Fridzon en la zona de creación. El árbitro más cercano a medio campo sancionó una falta de bloqueo. Posiblemente, y viendo que la estrategia estaba funcionando, 5 minutos después Navarro volvió a protagoniza una acción muy parecida. En una acción de uno contra uno con Kyle Hynes, éste acompañó con la mano el desplazamiento lateral de Navarro, que intentó zafarse o volver a exagerar la dureza de la falta.

 

Avisado ya por la primera acción con Fridzon, Navarro fue castigado con falta técnica ante el asombro de Xavi Pascual. Los criterios de la FIBA en este sentido son claros: cualquier situación que desemboque en un ambiente antideportivo del resto de los participantes debe ser castigada con falta técnica, como puede ser buscar pelea con un adversario, protestar airadamente a los colegiados o simular para conseguir una falta a favor. Descontento con la decisión del árbitro, o quizá impotente por el parcial encajado por el CSKA, el 11 del Barcelona protestó, con aires de superioridad y con un tono irónico, que si el colegiado quería le podía pitar otra técnica. Con el objetivo de eliminar la atmósfera violenta que generan este tipo de acciones, como ya hemos comentado antes, Navarro fue expulsado del partido al sumar su segunda técnica.

 

Sin duda, la jugada de la discordia.

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