Hemos visto mil maneras para despistar al lanzador de tiros libres. Pósters de chicas desnudas, pancartas, gente enseñando sus barrigas… o el simple efectivo griterío. Pero lo que los alumnos del Instituto de Sheridan han inventado supera todos los métodos habidos y por haber.

 

La táctica para despistar consiste en simular un parto en pleno partido. El rival, evidentemente, no puede evitar mirar y desconcentrarse. Con todo el atrezzo real, incluida una sábana y compañeros que ejercen de matrona, el niño ve la luz.

 

Y lo más importante: el dorsal 22 falla el tiro libre. Increíble.

 

 

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