El All-Star es siempre un fin de semana especial para los aficionados al baloncesto, y más en especial a los seguidores de la NBA. Es una ocasión idónea para ver a las estrellas que más brillan del firmamento baloncestístico jugar un partido donde se lucen y nos hacen levantarnos del asiento constantemente. Concurso de mates, de triples, partido entre los novatos de los EEUU y del resto del globo, el partido de conferencias y hasta un partido de celebridades. Puro show.

 

Sin embargo, este All-Star será diferente, y es que como bien sabéis, será el último de Kobe Bryant. Todo se termina, y la carrera deportiva del 24 no podría escapar al inexorable paso del tiempo. Dos oros olímpicos,  cinco anillos de campeón, un MVP de temporada regular, dos MVP de las finales, dieciocho veces All Star y cuatro veces MVP del mismo. Casi nada. El aficionado se lo ha querido agradecer eligiendole el primero en las votaciones para el All-Star, por delante de Curry o LeBron James. Un premio a todo lo que ha dado al mundo del baloncesto el de PhiladelphiaUn número 13 del draft que cambió para siempre la historia del baloncesto y de la franquicia que lo vio crecer, madurar y caer, Los Angeles Lakers. Un jugador total, que pedía el balón cuando a los demás les quemaba, un anotador de época, un ganador nato y por encima de todo, un tipo irrepetible.

 

Sus frases previas (transcritas por AS NBA):

 

 «Sí, me llamaron de Barcelona para jugar, pero dije que no. Claro que me hubera gustado en otro momento, pero yo ya me he ido. Además, yo no puedo jugar si ellos quieren ganar otra vez, no podría jugar un retirado como yo, que va estar gordo este mismo verano o el que viene».

 

 «Con diez minutos que juegue el domingo me sentiré satisfecho. ¿Aspiraciones de MVP en este All Star Game? Cero, ninguna. Estoy feliz por el mero hecho de estar aquí al lado de tantos buenos jugadores. Solo por eso ya me siento bendecido, como también por el hecho de haber tenido una carrera de 20 años en esta Liga. Eso era algo que no me imaginaba y que me ha permitido ver la evolución y el crecimiento del juego y de jugadores que están aquí a mi lado y con los que no podría haber soñado jugar».

 

 

Además, cosas del destino, se despedirá en un All Star, lugar donde las grandes estrellas en decadencia tienen su última gran actuación. Lo hizo ‘Magic’ Johnson en su último truco en aquel All-Star de 1992 en Orlando, o Michael Jordan en aquel All-Star de 2003 con aquella canasta majestuosa en la cara de Shawn Marion, un fade-away que quedó grabado en las retinas de todos. Y Kobe no podía ser menos, se despedirá como merece, como un ídolo.

 

 

Ahora sólo nos queda disfrutar y pasarlo en grande otro fin de semana más trasnochando. Ya lo sabéis, dormir es de cobardes.

 

 

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