El Real Madrid no pudo mantener su buena racha (9 victorias seguidas) y cayó en casa ante el CSKA de Moscú en la 9ª jornada del Top 16 de la Euroliga. Un partido igualado que acabaron sentenciando los triples y el talento del tándem De Colo-Teodosic en el último cuarto. 

El primer cuarto comenzó con mucha intensidad en defensa… y muchos errores en ataque. El Madrid, con un paupérrimo 1 de 8 en triples (y gracias a un Sergio Rodríguez que se inventó uno desde 9 metros al final de una posesión). El CSKA, incapaz de encontrar el ritmo. Quería Laso un juego trabado, y lo logró. Los blancos aprovechaban las transiciones para dejar las tablas al término del primer cuarto (18-18).

En el segundo periodo despertó la mejor versión de Teodosic y el siempre trabajo sucio de Kurbanov, lo que permitió a los moscovitas abrir brecha en el marcador al descanso (37-42, con triple final de Llull sobre la bocina).

Tras el paso por los vestuarios, el partido aumentó en contactos y nervios en ambos lados. Con Ayón y Reyes haciendo daño en la pintura, Carroll irrumpía con su muñeca para igualar de nuevo la contienda (52-52, min. 25). Hines, tras un mate contundente, se quedaba mirando al pívot mexicano para posteriormente soltarle una patada, lo que caldeaba el ambiente y era sancionado con una antideportiva. Comenzaba un toma y daca. Llull disparaba, Higgins respondía. Todo se iba a decidir en el último cuarto (62-64).

Teodosic silenciaba el Palacio con un triplazo nada más comenzar los últimos diez minutos… pero Chacho le respondía en el otro lado de la cancha. Y ahí comenzaron unos minutos demasiado revolucionados que beneficiaron a los de Itoudis. Fridzon, y un determinante De Colo, parecían sentenciar el duelo (68-77, min 34). Lejos de reaccionar, los blancos sufrieron una nueva acometida desde la línea de 6,75 por parte de Higgins y Vorontsevich (71-83, min. 36).

El partido estaba roto y, pese al orgullo blanco, no se consumó la remontada.

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