La derrota era posiblemente previsible, pero la imagen que dio el Barça en Moscú fue ridícula. Los de Pascual hicieron uno de los peores partidos que se le recuerda últimamente y fueron enormemente inferiores a un Khimki que se acabó relajando. El Barça llegó a perder de 23 puntos. Y es que pronto llegan CSKA y Real Madrid. En los otros partidos de la jornada, Unicaja agrava su crisis ante Panathinaikos y victorias de Darussafaka en Zagreb y de Lokomotiv ante Anadolu.

Muchos analistas trazaban una panorámica del partido complicada para el Barça. Si vencer ante el Khimki se define arduo por naturaleza, la faena es más dura cuando se presenta un equipo que pretende llevar a su terreno partidos a 70-80 puntos como mucho. Los primeros compases del encuentro fueron muy malos defensivamente para los de Xavi Pascual. Con un Honeycutt inspirado (7 puntos, 3/3 en tiros y 5 rebotes prematuros), el equipo ruso exhibía el juego penetrante y efectivo que les caracteriza. Los catalanes, descolocados, no estaban teniendo suficiente con los intentos de Doellman por mantener el buque a flote. El parcial inicial daba un toque de atención a los azulgrana: 24-14.

La imagen del Barça seguía siendo lamentable; más lamentable aún, al inicio del segundo cuarto. El roto defensivo era meridiano y el cuadro moscovita movía la bola a su antojo. La sensación era de dominio total y las estadísticas eran demoledoras. La diferencia en el marcador empezaba a ser irrecuperable (37-18, min 16). El Barça necesitaba ir a los vestuarios a amueblarse la cabeza. 10 pérdidas y un 24 de valoración global decían mucho de su partido. El electrónico al descanso lucía un sonrojante 48-29.

Los esfuerzos culés se centraron en conservar el honor y luchar por no desperdiciar el average, que era de +17 en el Palau. Un parcial de 0-8 recortaba las distancias y y hacía soñar a los aficionados más optimistas (56-41, min 27). Pero sólo fue un espejismo. El Khimki no tardó en darle un bofetón de realidad y, con un control del rebote insultante, iban a cerrar el partido al final del tercer cuarto (61-43).

Los rusos se relajaron peligrosamente a lo largo de la segunda mitad, lo que permitió al Barça maquillar el marcador y adjudicarse un average que puede ser importante. Un triple de Doellman les ponía a 11 puntos (69-58, min 36). Pero la historia ya estaba escrita. Derrota que deja trastocados a los de la Ciudad Condal. Y la semana que viene llega el CSKA al Palau. Y la siguiente, el Real Madrid.

El Unicaja sigue sumido en una crisis de juego y de identidad. Ante un rocoso rival como el Panathinaikos, los de Joan Plaza se desmembraron nada más empezar el partido con un inicio horrendo (7-26) y se oyeron más pitos que aplausos en el Carpena. Aunque los andaluces mostraron mejor cara en adelante, los de Djordjevic iban a sumar su sexta victoria en el Top 16 (58-76) y dan un paso de gigante para los cuartos de final. El Unicaja agrava su crisis sin solución a corto plazo.

El Darussafaka Dogus se resiste a decir adiós a la Euroliga y se deshizo de un rival directo en el grupo E como el Cedevita Zagreb (77-83). En un partido muy igualado y que no se resolvió hasta las últimas jugadas, un gran juego en equipo de los otomanos fue superior en la balanza que le tremenda exhibición de Jacob Pullen (26+4+3, 15/20 en tiros y 8 faltas recibidas) en la creación del Cedevita.

Alerta roja en Estambul. El Anadolu Efes, pronosticado por muchos a principio de temporada como uno de los equipos a tener en cuenta en Europa, tiene pie y medio fuera de la Euroliga tras sumar su sexta derrota ante el Lokomotiv Kuban (61-76). Los rusos, gracias a un parcial de 12-21 en el segundo cuarto, pudo mantener a raya a los turcos en la segunda mitad.

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