El Real Madrid sudó de lo lindo pero se llevó una victoria importantísima de Kaunas que le acerca (un poco más) al Top 8. Mientras el Barça consiguió un triunfo agónico en la prórroga ante el CSKA.

Zalgiris 75-90 Madrid

No comenzaron bien los blancos en el primer cuarto. Un 6 de 19 en tiros de campo reflejaba bien el desacierto en ataque. Sólo Maciulis hacía daño en la zona aprovechando su altura. Martynas Sajus (13 valoración primer periodo) se hacía grande en la pintura y los de Jasikevicius se iban cuatro arriba al término de los primeros diez minutos (17-13).

El inicio del segundo cuarto no iba a ser muy prometedor. Vecvagars, el joven de 22 años, abría brecha desde la línea de tres (26-19, min 13), aunque KC Rivers intentaba mantener a los suyos en el encuentro. No estaban cómodos los de Laso. Erráticos y sin ritmo. Y la intensidad defensiva brillaba por su ausencia. Jerome Randle bailaba al Chacho, pero un triple de Llull sobre la bocina reducía las diferencias a sólo dos puntos al descanso (41-39).

El guión seguía igual tras el descanso. El Madrid, fallando en el rebote defensivo, lo que permitía a los lituanos anotar tras segundas o terceras oportunidad. Pero con una punto a favor para los blancos: la igualdad en el marcador era ya una realidad. Los lituanos no se escapaban en el luminoso. Y a falta de tres minutos para el final del tercer cuarto, los de Jasikevicius se vinieron abajo física y mentalmente. Pérdidas, fallos incomprensibles… y el Madrid se fue al último periodo con un interesante colchón (53-62).

Un 5-0 de parcial en 40 segundos daba alas a Zalgiris, aunque KC Rivers volvía a silenciar al público lituano con una canasta en suspensión. Y ahí pareció acabar el intento de reacción de los bálticos. Porque Nocioni, hiperactivo en defensa y agresivo en defensa, sentenciaba el choque a cinco minutos del final (62-72). Los últimos minutos no tuvieron historia.

FC Barcelona 100-98 CSKA

Era un compromiso muy, muy difícil. El CSKA llegaba al Palau como líder del grupo F, y un triunfo más les prometía un paso de gigante para afianzarse en la primera posición. Por su parte, los de Pascual, con un balance de 4-5, se jugaban media vida. Sin duda, el duelo de la jornada. El encuentro empezó con ambos equipos tanteándose y usando la línea de 3 como única arma. Doellman, De Colo, Freeland y Satoransky empezaban a calentar muñeca (17-14, min 6). Teodosic tardó en empezar a generar, y eso se notaba en la fluidez del juego de los de Itoudis. Pascual empezó a centrar su atención en criticar la labor arbitral, y aunque era el CSKA el que llevaba la iniciativa, la sensación era de que todo estaba abierto. Al final del primer cuarto, el marcador era de 21-24.

Aunque el acierto exterior estaba llegando (5/9), la aportación interior estaba siendo escasa si no nula. Un gran parcial de los azulgrana, originado por una excelente actitud en defensa, obligaba a parar el partido a Itoudis (30-24, min 14). Y llegó el lío. En una acción controvertida y digna de análisis, Arroyo fue sancionado con una técnica por simular cuando toda la parroquia culé reclamaba falta en ataque. Se armó la marinorena, y, aprovechando este contexto, el CSKA recortó distancias en el electrónico hasta ponerse de nuevo por delante (34-35, min 17). Después de que el ambiente volviera a la normalidad, el Barça tuvo un dulce final de primera mitad. Oleson y Navarro eran los autores de 2 triples que reforzaban enormemente al equipo y ponían un contundente 47-38. Era el CSKA el que tenía que mejorar.

La guerra seguía candente al inicio de la segunda mitad. Y la tónica, muy similar a cómo concluyó la primera: el CSKA remaba a contracorriente con un tándem Teodosic-De Colo imparable. Tomic, por parte del Barça, empezaba a aportar en la pintura (55-54, min 25). Pero los catalanes empezaron a estar faltos de ideas en ataque. Una férrea oposición defensiva del CSKA obligaba a apurar las posesiones al Barça, y el resultado era desfavorable al final del tercer acto: 60-64.

El tramo final prometía ser apasionante. Con ambos equipos empatados, las primeras jugadas del último cuarto fueron un toma y daca constante: todo podía pasar (67-68, min 33). La atmósfera que se respiraba era absolutamente antideportiva. La afición explotaba de ira con los árbitros. El banquillo del Barça recibía una técnica, con la consiguiente desesperación de Pascual (70-73, min 35). Quizá les convenía que el partido se volviera loco, pero dos triples seguidos del CSKA ponían las cosas difíciles (70-79, min 36). Este parcial quizá llego en una fase demasiado avanzada del partido. Ambos equipos conseguían ver canasta, pero este intercambio no beneficiaba en nada al Barça. El tiempo sólo hacía que agotarse (79-84, min 39). Un gancho de Tomic volvía a dejar el partido en un puño: 81-84. A falta de 14 segundos, Arroyo sacaba 2 tiros libres que dejaban al Barça a tan sólo 1 punto. La bola era rusa. Tras la falta forzada por Dorsey, Hines tenía toda la responsabilidad. Falló 1. Con 83-85 y 10 segundos para el final, Satoransky era objeto de falta y anotaba 2 tiros libres, lo que ponía el 85-85 que enviaba el partido a la prorroga tras el error del CSKA.

La euforia era palpable en el Palau. Muchos daban el partido por perdido en los últimos minutos, pero los culés cumplieron el objetivo: forzar el tiempo extra. No obstante, el CSKA iba a golpear primero con un 0-4 en el primer minuto (85-89, min 41). Aunque Tomic iba a crecerse para devolver la igualdad (89-89), un triple de De Colo libre de marca volvía a poner a los de Itoudis por delante (89-92, min 43). Posteriormente era Teodosic el que encontraba fortuna desde más allá del arco (91-95, min 44). Esta vez parecía que la historia sí estaba escrita. Sobrepasadas de sobras las 2 horas de batalla, no se movía ni un alma del coliseo azulgrana. Y volvieron a ponerse ahí. Con 91-93, una inocente falta de Tomic le daba 2 tiros libres a De Colo, de los cuales fallaba 1. El triple de Navarro no entró, pero Perperoglou forzaba una falta en el rebote que volvía a enviarle a la línea. Con 95-96 y 9 segundos para la conclusión, era Teodosic el encargado de poner el +3 para el CSKA. Él no falló y Pascual pidió tiempo muerto. Era un ahora o nunca. Un triple para forzar la segunda prórroga o la derrota. Y no podía ser otro. Don Justin Doellman. Él metió el triple que devolvía la igualdad y él robó la bola para ganar él sólo el partido. TREMENDO.

Importantísima victoria del Estrella Roja ante el Panathinaikos (69-67). En un partido que duró más de 2 horas, los serbios no dejaron escapar su sexto triunfo en este Top 16 gracias a una impresionante exhibición de la pareja Kinsey-Miller (24 y 23 de valoración, respectivamente). En un partido muy tosco, los helenos, que fueron a remolque la inmensa parte del partido, lo dieron todo en el último cuarto para intentar darle la vuelta al partido. Pero no pudo ser. Este resultado puede marcar la diferencia en un futuro. 

 

El Barça-CSKA, en 360º. Espectacular

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