Giannis Antetokounmpo es un jugador que tiene muchísimas ventajas. Defensa, creación de espacios, pick&roll, líneas de pases, transiciones… y versatilidad. Una versatilidad que, este año, está siendo más importante que nunca. Los Milwaukee Bucks tenían pensado, tal y como recogió el portal RealGM.com a principios de temporada, irle rotando de posición en pista e, incluso, hacer de él un jugador todoterreno cuando fuese necesario.

Durante los primeros compases de esta temporada, el heleno empezó en la posición de ala-pívot, un rol más interior de lo que verdaderamente le define. Este ajuste se hizo entorno a la coyuntura de la indisponibilidad de Jabari Parker, lesionado por aquel entonces. Cuando Parker volvió, Antetokounmpo regresó a la posición de alero, su natural.

Pero lo cierto es que su versatilidad puede dar más de sí. Mucho más de sí. De hecho, la franquicia de Wisconsin quiere hacer de él un jugador totalmente polivalente y que pueda hacer un buen papel le pongan donde le pongan, ya sea incluso debajo del aro o subiendo el balón. Él mismo confesaba que «hay muchas cosas que son lanzadas sobre mí, pero está bien. ¿Qué mejor manera hay de aprender una posición si no es jugar en ella?«.

El griego sabe que va a ser vital en la pizarra de Jason Kidd y declaró hace unos días que «es difícil, pero estoy aprendiendo a jugar en todos los sitios. Si algo cambia en el 5 inicial, puedo pasar al 4, puedo ir al 3… y al 1. Es versatilidad, y es genial tenerla». Y los números en este mes de marzo, donde ya ha jugado como base, demuestran su mejora:

 

Las cifras de Antetokounmpo fueron muy buenas en la pasada campaña (medias de 12’7 puntos, 6’7 rebotes y 2’6 asistencias por partido), y su entrenador, Jason Kidd, quiere que el chaval pase a ser el base titular el próximo curso. «Con 21 años, va a jugar en cada posición para nosotros. Él nunca se queja, él sale afuera y juega. Creo que está mostrando su confianza en el juego. Le probaremos de base».

Foto: Sports on Earth

 

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