Brandon Ingram (Duke University)

<- Ben Simmons| Jaylen Brown->

Cuando hablamos de superestrellas, dos son los nombres en este Draft que tienen potencial para ello. Uno es el ya comentado Ben Simmons, y el otro es Brandon Ingram. El joven alero de los Blue Devils ha ido creciendo poco a poco a lo largo de la temporada, especialmente en la adaptación a un sistema que en multitud de ocasiones le ha forzado a moverse a una posición de cuatro abierto poco habitual para él. Ingram es un alero de 2,06, extremadamente frágil a la vista, pero un portento técnico que destaca por su capacidad para lanzar tanto de media distancia como de larga distancia, siendo una amenaza real en todas las parcelas ofensivas del juego. Su envergadura, así como su capacidad para ayudar en el rebote, junto a su potencial, lo convierten en la gran incógnita en cuanto a papel futuro de este Draft 2016.

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Un talento formado en Kinston, North Carolina, donde logró cuatro campeonatos estatales de forma consecutiva con un papel protagonista. Es el único jugador en lograr este hito dentro del estado, y su excepcional actuación individual en su año senior le convirtió en uno de los mejores prospectos, el mejor exterior de este Draft. Su gran papel en el McDonald’s All American y su excelente mezcla de talento e inteligencia le otorgan el privilegio de ser la única amenaza real para Simmons a la hora de convertirse en número 1. Como hemos dicho, su evolución en Duke a las órdenes de Coach K ha ido claramente in crescendo, a pesar de no ser ni mucho menos la referencia de su equipo. En un rol similar al que tuvo su compañero Jabari Parker en su año en Durham, Ingram ha optado por tener un rol secundario frente a Greyson Allen, pero su excelente lanzamiento y sus cualidades físicas le han hecho aprovechar su apenas 23% de usage (porcentaje de opciones en la que un jugador interviene mientras está en cancha) para promediar unos tremendos 17 puntos y casi 7 rebotes.

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Las virtudes del alero de los Blue Devils están muy claras, un físico espectacular, extremadamente frágil, le convierten en una amenaza a la hora de elevarse en las suspensiones, y una pesadilla real de cara a atacar el aro, además de un peligro a la hora de cargar el rebote ofensivo y lograr segundas oportunidades (uno de los mejores jugadores del país estadísticamente en este apartado). Pero ese cuerpo tan especial a su vez es la otra gran incógnita. Como desarrollará su cuerpo en su llegada al profesionalismo dictaminará la capacidad defensiva de Ingram, que durante la temporada ha dado muestras de tener una gran disposición para ello, pero que por otro lado se ha convertido en el objetivo de equipos con interiores que le han llevado al poste con enorme éxito. Su desarrollo físico y crecimiento es su gran baza de cara a obtener ese deseado first pick, pero sus tremendas aptitudes para anotar le hacen una pieza preparada para dar el salto a la mejor liga del mundo.