Muchos ya habían entregado el oro antes de empezar. La superioridad de Estados Unidos, a nivel individual, es incuestionable respecto a todas las selecciones que han participado en este torneo olímpico. Pero este equipo no es el mismo que en el Mundial 2014, y mucho menos que el de Londres 2012 o Pekín 2008.

Con los roles bien definidos y con una calidad desbordante, los americanos han vencido todos y cada uno de sus 7 compromisos en estos Juegos. Pero han sido varios los equipos que les han hecho cosquillas. Vencerles es una misión casi imposible, pero los muchachos de Krzyzewski han tenido que sufrir para llevarse varios encuentros.

Ante Francia y Serbia, en la fase de grupos, la renta final fue mínima y ambos pudieron acabar llevándose el gato al agua. Ya en las semis, España les dio una lección de equipo y el propio Coach K admitió que fue su partido más duro a nivel internacional.

El destino ha querido que el partido por la medalla de oro en Río de Janeiro sea la reedición de la final de la Copa del Mundo 2014. Estados Unidos-Serbia. Los de Djordjevic, por su parte, han tenido que remontar el vuelo tras perder 3 partidos de forma consecutiva en la fase de grupos. Unos sufridos cuartos contra Croacia y un recital en semis ante Australia les han otorgado el derecho a volverlo a intentar ante los todopoderosos norteamericanos.

Dos estilos de juego muy diferenciados: baloncesto de contraataque y de velocidad contra un puro estilo balcánico estático y de continuo movimiento de balón. Con Teodosic en un gran estado de forma, Bogdanovic y Kalinic flanqueando en las alas y un Raduljica crecido ante las adversidades, Serbia lo volverá a intentar.

¿Podrán apelar a la épica? El precedente de la fase de grupos nos hace augurar, al menos, un partidazo.