La selección española de baloncesto en silla de ruedas volverá a pelear por las medallas paralímpicas dos décadas después tras imponerse este miércoles por 70-66 en un apretado cruce de cuartos de final a una aguerrida Alemania, gracias a la defensa final y al acierto de los hermanos Zarzuela y Asier García.

España no jugaba unas semifinales paralímpicas desde que fuese cuarta en Atlanta’96. Después, no volvió a esta en unos Juegos hasta hace cuatro años, donde fue quinta, y ahora intentará luchar por el oro, para lo que tendrá que ganar al vencedor del Gran Bretaña-Australia.

Los hombres de José Manuel Artacho habían firmado una gran fase de grupos y eso les había dado derecho a jugar un cruce, en teoría, más asequible contra el cuarto del otro, una Alemania que por momentos estuvo a punto de llevarse un encuentro que dominó hasta los diez minutos finales.

Los germanos se apoyaron en Alexandr Halouski (21 puntos y 15 rebotes) y en Andre Bienek (16 y 8 asistencias) para someter durante más de media hora a un combinado nacional, que recuperó su defensa y su ataque en el momento adecuado.

Mención especial merecen los hermanos Zarzuela y Asier García, pilares en ataque del equipo español y que se combinaron para anotar 65 de los 70 puntos. Alejandro Zarzuela se fue a otro ‘doble-doble’ descomunal con 22 puntos y 18 rebotes, mientras que su hermano Pablo hizo 21 y García también se unió a las dobles figuras con 22 y 11.

Bajo la inspiración de este trío, España mantuvo sus opciones en un partido que estuvo cuesta arriba desde el principio. Los de Artacho no lograban imponer su defensa de inicio y a poco de terminar el segundo cuarto, la desventaja era ya peligrosa (29-40).

Un parcial de 5-0 hizo que la selección llegase con opciones intactas al descanso y tras éste, comenzó a recuperar la defensa con la que ha brillado en el torneo paralímpico, pasando de conceder 40 puntos en 20 minutos a sólo 26 en los siguientes 20.

Así, pudo ir recortando poco a poco, pese a la resistencia de su rival dispuesto a vender muy cara su derrota, pero que claudicó en el cuarto final cuando no encontró tanto a Halouski y Bienek. España pudo por fin ponerse por delante y con mucho trabajo abrió en el tramo decisivo una brecha de cuatro puntos que convirtió en oro con su tino desde el tiro libre para seguir soñando con algo grande.

Fuente: Europa Press