Los amantes de las teorías conspiratorias se sorprendieron hace unos días cuando el sorteo de la Supercopa Endesa deparó una semifinal entre Barcelona Lassa y Real Madrid. Ni manos negras ni bolas calientes.

Tras varios meses sin baloncesto de clubes, la competición arranca este fin de semana en Vitoria, en un magnífico escenario como es el Buesa Arena. Y lo hará con el Baskonia – Gran Canaria primero, para después dar paso al primer clásico de la temporada.

Barça y Madrid, los últimos 7 campeones de la Supercopa (4 veces los azulgranas, 3 los blancos), se verán las caras a partir de las 21.30h con el objetivo de asestar un primer golpe encima de la mesa del eterno rival.

Por que aún que sea -posiblemente- el título menos importante del año, nunca está de más comenzarlo con una victoria para subir la moral y reforzar lo trabajado a lo largo de la pretemporada, más positiva para el conjunto de Laso que para el de Bartzokas, que vio como perdía sus dos compromisos serios en Atenas y ganaba sólo de 2 al Zenit en un choque amistoso en Monzón.

En cualquier caso, y a estas alturas de temporada (ni siquiera estamos en octubre), aventurarse a hacer pronósticos y analizar quien puede ser favorito es un tanto bizarro. Doellman llegó hace poco de su periplo con Kosovo, mientras el Madrid fue el equipo que más tarde comenzó los entrenamientos.

El precedente más reciente está en la final de la ACB, donde el Madrid pasó por encima del Barça de Pascual. Este verano ha habido cambios en la entidad culé, no tanto por las llegadas (sólo 3, y Koponen no estará por culpa de su accidente de tráfico, del que recibió ayer el alta hospitalaria), sino por la introducción de un nuevo sistema -más alegre en ataque, con más libertad de movimientos y una defensa muy agresiva para robar y correr-.

Bartzokas quiere devolver el espectáculo al Palau, y para ello deberá encajar las piezas, sobre todo en el perímetro, ya que el juego interior se mantiene intacto. Rice ha demostrado su habilidad para liderar, y también ha quedado patente que sin él en pista el equipo sufre para encontrar referentes en ataque.

El Madrid, por su parte, vuelve a tener en Llull y Ayón a sus dos pilares, añadiendo a un Rudy que comenzará al fin una temporada sin molestias físicas. A eso habrá que añadirle Randolph, una amenaza constante y que los azulgrana recuerdan bien de la Euroliga con el Lokomotiv.

Aunque estén todavía muy lejos de sus mejores versiones, un clásico siempre apetece. Permanece intacto su aroma de partido especial. Mantiene el orgullo de derrotar al rival. El que cometa menos errores y sepa aprovechar las rentas, se llevará el gato al agua.

Agárrense fuerte que empieza el show.