En un encuentro marcado en su fase inicial por los errores y el desacierto, Gran Canaria selló su pase a la final tras vencer a Baskonia por 80-84. Kyle Kuric (24 puntos), la dirección de un gran Albert Oliver y la calidad de McCalebb en el último cuarto fueron las armas más importantes del conjunto canario ante un Baskonia falto de efectivos, pero con una mejor imagen en el segundo tiempo.

El primer choque de esta Supercopa Endesa arrancó como se esperaba por parte de dos equipos con falta de intensidad en competición oficial. Las imprecisiones fueron la constante en ambos lados de la cancha y la monotonía en el juego sólo se vio alterada por el buen papel inicial del «rookie» Trevor Cooney, anotador de los cinco primeros puntos baskonistas.

El jugador formado en la universidad de Syracuse, que debutaba así en competición oficial de forma profesional, mostró su clase como tirador mientras el conjunto isleño optó por centrar su ataque en las manos de un Eulis Baez impreciso (5-2 min 3) pero muy activo bajo los aros.

Baskonia no se relajó y tras minutos de intercambios fallidos por parte de ambos conjuntos, el alero húngaro comandó junto a Rafa Luz el ataque vitoriano mediante su defensa e intensidad para ampliar la ventaja hasta el 9-5 (min 5). Mientras, Casimiro y los suyos fueron entrando poco a poco en el choque con la apuesta de la segunda unidad, mucho más incisiva y mejor dirigida por Oliver en cancha que un gris McCalebb. Un parcial de 4-11 cerraba el primer periodo con el 13-17 en el marcador y un Baskonia perdido con la entrada de Larkin en lugar de Luz.

El segundo cuarto inició la reacción de Baskonia en mandos de Hanga, activo tanto en defensa como en ataque y un aumento de intensidad defensiva, pero la entrada de Kuric en pista produjo el comienzo del show y el despegue de Gran Canaria en el marcador.

12 puntos del alero formado en la universidad de Louisville dejaban a Baskonia descompuesto y con muy pocas alternativas ante la baja de dos pilares básicos en el esquema de Sito Alonso como Beaubois y Bargnani. Con el 19-27 (min 5.35) en el marcador, los vitorianos intentarían reaccionar mediante la lucha de Blazic y un Shengeila que se fue hasta los 6 puntos en el cuarto, pero la falta de fluidez en la ofensiva produjo la friolera cifra de 9 pérdidas en la primera mitad y el 25-32 provisional con el que llegaríamos al tiempo de descanso.

La reanudación supuso el el ajuste de Sito Alonso desde el vestuario y la inmediata reacción de los suyos. De la mano de un Cooney en racha, con 6 puntos en los primeros compases del cuarto, y el aterrizaje de Larkin en el partido. Una canasta del base americano levantó a un Buesa que desde ese momento notó como los suyos entraban de lleno en el choque(48-44 min 27) y reaccionaban ante el flojo papel del primer tiempo.

Pero Gran Canaria no se achicó en ningún momento, y mediante dos triples de Oliver, mejor en el juego que su homónimo McCalebb, y un ajuste en la defensa exterior se ató al encuentro con uñas y dientes, dejando todo por decidirse para el último cuarto tras la máxima igualdad en el marcador (53-53 min 30).

Ya en los momentos decisivos es donde sale el talento, y Shane Larkin es uno de esos jugadores llamados a enseñarlo durante esa temporada. El norteamericano respondió al triple desde al frontal de McCalebb con otro lanzamiento casi sobre la bocina, acercando de nuevo a los baskonistas a 1 en el marcador (58-59 min 34), El intercambio de golpes se produjo mediado el cuarto. Kuric por parte de los amarillos y Cooney y Shengelia por parte local igualaron el choque a 67 bien entrados los últimos 3 minutos.

El final era para los grandes y es por eso que todo lo que no había hecho McCalebb en los tres primeros periodos se encargó de encarrilarlo en los últimos minutos. Un triple bajo presión y una asistencia posterior fue aprovechada por Gran Canaria para sacar una ventaja que a la postre sería definitiva gracias a la canasta de Kuric y los tiros libres anotados por los de Luis Casimiro (80-84).

 

Foto: acb.com