Herbalife Gran Canaria entró en los libros de historia del baloncesto nacional al lograr una victoria con mucha superioridad ante un Barcelona que no supo encontrar soluciones a sus carencias defensas. McCaleebb (15 pts) le ganó el duelo a Rice y Planicic se hizo con la zona a su antojo.

Gran Canaria y Barcelona llegaban a la final con objetivos distintos, pero el mismo final. Unos con la meta de por fin alcanzar un título y no quedarse a las puertas mientras el otro seguía en la búsqueda de consolidar su condición de rey de Supercopas.

El choque arrancó de forma antagónica a lo visto la jornada del viernes. Herbalife con una idea muy sólida de juego, buscando el ritmo alto de juego y crear a partir del pick&roll y situaciones dentro-fuera. Así logró la primera diferencia del partido (10-5 min 3) con un McCalebb hiperactivo en la dirección y dando una marcha que al Barça le cuesta seguir en la transición defensiva. Otro triple del base americano comenzó a sembrar la duda en la grada culé.

Rice no generaba de la forma que lo hizo ayer, y el Barça apenas encontraba opciones al poste. Fue Claver de nuevo el encargado de anotar cinco puntos que acercarían al conjunto blaugrana en el marcador, pero rápidamente Gran Canaria, con un O’Neale hiperactivo en la zona ofensiva, volvía a abrir la brecha junto a McCalebb, (11 pts en el primer periodo) poniendo el 17-6 en el marcador.

Dicen que la vuelta de un tiempo muerto tiene que hacer reaccionar al equipo que lo pide, y Rice no tardó en constatar este dicho al anotar una canasta rápida nada más comenzar. Pero aún con todo el Barça no se encontraba cómodo. El balance defensivo seguía haciendo aguas, y de nuevo O’Neale volvía a abrir brecha hasta el 21-9 (min 7). Ante la falta de circulación en el Barça y los problemas para encontrar situaciones cómodas de tiro, fue (al igual que ayer) Claver el desatascador del Barça. 8 puntos en el primer cuarto acercaban de nuevo a los suyos coincidiendo con la entrada de las segundas unidades al completo, mientras Gran Canaria seguía haciendo daño una y otra vez desde la zona, poniendo el 23-17 a la conclusión del primer cuarto.

La reanudación dejó la misma tónica. Un Gran Canaria incisivo en el bloqueo y continuación seguía haciendo daño constante al Barcelona, incapaz de cerrar su zona. La comodidad de Planinic en ese ámbito fue decisiva, dejando en evidencia las carencias de Tomic a la hora de defender tanto los bloqueos directos como los indirectos. 8 puntos en el cuarto del ex pívot de Baskonia machacaron una y otra vez la canasta del Barcelona.

A él decidió sumarse Kuric, que con la defensa de Navarro aprovechó para buscar una y otra vez los cortes hacia la esquina, generando el 32-23 en el marcador (min 13). La salida de Rice de pista todavía enfatizó más el atasco ofensivo del Barcelona, pues el parcial de 7-0 llevaría el choque a la máxima diferencia, de 11 puntos, mediado el segundo cuarto.

Los intentos de Bartzokas por añadir alternativas con Ribas y Erikkson en pista no tuvieron la reacción esperada y Gran Canaria encontraba vía libre en la pintura rival, mientras Doellman con dos triples aguantaba al Barcelona en el encuentro. Los canarios lograban una y otra vez romper la defensa impasible culé (45-37 min 18), manteniendo la ventaja en la decena y cerrando el cuarto con otros dos puntos de un McCalebb extramotivado que ponía el 50-39 y el partido en progresión de 100 puntos para los de Luis Casimiro.

El tiempo de descanso lo único que hizo fue consolidar todavía más la idea de Casimiro y Gran Canarias. Los 26 puntos en la pintura de la primera parte eran motivo suficiente para ver los problemas azulgranas en este apartado, y Herbalife incidió una y otra vez desde la reanudación para marcar un parcial de 9-0 completado por un triple de Sasu Salin que llevaría la diferencia hasta los 20 puntos (59-39 min 23).

Desde ahí todo era contemporizar, medir tiempos y no dejar que los visitantes lograsen parciales. El técnico español lo vio, y tras minutos de poco baloncesto, el único amago del Barcelona de entrar en el partido fue cortado de raíz por el técnico de Ciudad Real (62-45 min 28). El Barça lograría acercarse un poco más, pero la labor ya era por ese momento harto difícil (62-48 min 30).

El último cuarto supuso la celebración, el culmen a un sueño que tras la caída en Copa del Rey y Eurocup era más que necesario en la isla. Ni siquiera los intentos del Barcelona en los tres primeros minutos de juego con un parcial que llegó a colocarles solo 9 abajo (min 33 62-53) puso nervioso a un equipo que, esta vez sí, jugó como un auténtico campeón. El primer título importante de su historia por fin aterriza en las islas, y esto parece ser solo la antesala a una temporada que puede ser para el recuerdo. Muchos hablaban de Herbalife como el tapado, y tras una pretemporada ilusionante, Vitoria no ha hecho más que confirmar a Casimiro como un sensacional lector y a Kuric como un más que merecido MVP.

Se cierra así una Supercopa diferente, sin Barcelona ni Madrid en lo más alto del podium, pero con la sensación de que el cambio este año podría ser más factible que nunca. Y con ello la ACB vuelve a subir su nivel de competitividad.

Foto: ACB.com