Siguen descubriéndose informaciones sobre José Luis Sáez. El País destapa este martes en su página web que el expresidente de la FEB tenía su propia tarjeta black.

La Federación Española de Baloncesto (FEB) gastó 737.746 euros en restaurantes entre 2011 y 2014. La presidía José Luis Sáez, quien dimitió de su cargo en diciembre de 2015, cuando las primeras denuncias sobre posibles irregularidades en su gestión económica llegaron al Consejo Superior de Deportes (CSD).

En el informe se destaca que Sáez dispuso simultáneamente de hasta cuatro tarjetas de crédito de la federación, a las que cargó en el cuatrienio al menos 180.000 euros, a una media de 36.000 euros anuales. “La FEB no pudo acreditar la vinculación a la actividad federativa de los gastos asociados a las tarjetas de crédito de los directivos”, dice el informe.

Según el informe, aparte de las tarjetas y de una cuenta de anticipos con un saldo deudor medio de 30.000 euros, Sáez gozó de una retribución media anual de 255.000 euros, incluidas dietas, comisiones (40.000 euros anuales) y alquiler de un apartamento. El sueldo medio anual de Giménez (secretario general) ascendía a 175.000 euros, mientras que Barranco (director de eventos) percibía 138.083 euros al año y Palmi (director deportivo), 163.000.

Otros números federativos que llaman la atención a los inspectores de BDO y así los destacan en su informe son 11.219,63 euros de gastos familiares de José Luis Sáez, quien cargó a la contabilidad de la federación al menos 60.615 euros en desplazamientos Madrid-Sevilla-Madrid, pese a contar en la capital de España con un apartamento por cuyo alquiler la federación abonó, entre 2011 y 2015, 140.000 euros (incluidos gastos de limpieza), unos 2.300 euros mensuales. Barranco y Giménez también contaban con apartamento de alquiler pagado.

TESTIMONIO DE MACARENA GARCÍA EN 24SEGUNDOSENBLANCO

He estado ocho años sin contrato. Miento ligeramente, ya que firmé un contrato de mes y medio para la Copa del Mundo. El resto del tiempo trabajé en un régimen que podría considerarse de “falsa autónoma”. No había dinero para hacerme un contrato. Pero sí había 984 euros mensuales para el colegio mayor de la hija del presidente, por ejemplo.

Mientras yo pagaba casi 300 euros al mes de autónomos, más un 21% de IVA de un sueldo escueto, otros se compraban mocasines cargándolos como gastos de representación.

En abril de 2015 finalicé mi relación con la FEB. Por falta de presupuesto. No fui la única. Mucha gente tuvo que abandonar el barco. Porque los 155 euros diarios en el Portobello o los 7.000 euros para desayunar con las princesas Disney son más importantes. Me duele muchísimo. Primero, por la gente que se deja el alma y la piel y que ha vivido viendo el derroche de los que más trabajo les exigían cómodamente desde un restaurante de lujo. Segundo, me duele por mí. El aprendizaje y las experiencias de ocho años son muchas, pero las condiciones, aunque más de una vez se me reconocieron los merecimientos, nunca fueron buenas. Así que si alguien interpreta que esto está escrito desde el resentimiento, posiblemente tenga razón.

Jorge Garbajosa tiene un reto durísimo por delante. A nivel deportivo tiene que trabajar mucho en unas competiciones que en los últimos tiempos se han visto abandonadas. Ya se sabe que no había dinero para todo. A nivel estructural, tiene que hacer un lavado de imagen desmarcándose del régimen anterior. El problema es que esa mano le dio de comer, y no morderla le puede salir aún más caro.