Llegaba al Palacio de los Deportes el primer ‘Win or Go Home’ de toda la temporada. Un encuentro en el que solo vale ganar o irse a casa. La victoria del MoraBanc Andorra en casa obligaba a los blancos a alzarse con el triunfo si querían disputar las semifinales de la Liga Endesa. Pero enfrente tenían a un Andorra que no le iba a poner las cosas fáciles.

Aspecto que se pudo ver desde el primer momento y es que los andorranos comenzaron muy fuertes y liderando el partido. Apoyados en su faro, Giorgi Shermadini, tomaron el mando en los primeros compases del primer cuarto. Un jugador que desde el comienzo tuvo broncas con Gustavo Ayón y otros jugadores. Pese al buen arranque visitante, Sergio Llull, subió una marcha más y dos triples consecutivos dieron la máxima blanca. El conjunto merengue se iba al segundo cuarto mandando en el marcador con una distancia de nueve puntos.

En el segundo cuarto se pudo ver (de nuevo) a un gran Luka Doncic. Al ‘7’ blanco se le pudo ver en un buen nivel y buscando constantemente a sus compañeros. Pero el equipo del Principado de Andorra se agarraban al marcador gracias a su intensidad se agarraban al marcador y no dejaban que los blancos se marchasen del partido. El conjunto de Juan Peñarroya hacía mucho daño a los blancos en la zona y se fueron al túnel de vestuarios con un (12/19 en tiros de campo). La buena noticia para el Real Madrid es que mandaban en puntos desde el banquillo, puntos en segundas oportunidades y puntos tras pérdidas.

El comienzo de la segunda parte fue acompañado por una tremenda pitada a los cole. El público mostró el descontento en todo momento con los hombres de camiseta naranja y las pitadas fueron una constante. Para echar más leña al fuego, los árbitros decidieron pitar una técnica a Rudy Fernández (más que dudosa), que hizo que el público y el propio Rudy enloqueciese. Aspecto que hizo que los blancos se desconectasen y los puntos tras pérdidas del MoraBanc Andorra aumentasen.

En definitiva: tres partidos, tres cuartos y todo se decidiría en el último. A vida o muerte, el momento de los más fuertes. Y así fue, Llull y Shermadini tomaron la batuta del encuentro. En especial el primero que volvió a ejercer de líder merengue. Inexpugnable y acertado se echó el equipo a la espalda. En los últimos cinco minutos del partido los blancos tomaron una pequeña ventaja en el marcador que supusieron administrar hasta el final. Un dos más uno de Gustavo Ayón mataba el partido y el Real Madrid se convertía en semifinalista de la Liga Endesa.