Epi, plata olímpica en Los Ángeles 1984 y último portador de la antorcha olímpica en los Juegos de Barcelona’92, señala la cita olímpica barcelonesa como «el cambio real» del deporte español

«Los Juegos de Barcelona’92 para todos los deportes fueron el cambio real: de ser un país en el cual pensábamos que teníamos que luchar mucho para, tal vez, jugar contra los mejores, a pensar que somos los mejores, vamos a ganar y ser campeones. Esta es la gran diferencia», reflexiona Epi en una entrevista con EFE.

«Por una parte el recuerdo es muy dulce porque fui el último portador de la antorcha olímpica, y si para cualquier deportista estar en unos Juegos es fantástico, si tienes la oportunidad de ser el último relevista, es un momento maravilloso», recuerda Epi.

El que fuera alero del Barcelona también pone en el lado dulce la llegada al torneo olímpico, por primera vez, de los jugadores de baloncesto profesionales estadounidenses, encuadrados en el primer ‘Dream Team’, con Michael Jordan, Earvin ‘Magic’ Johnson y Larry Bird, un equipo «irrepetible» para él.

«Por contrapartida, nuestra participación en el torneo no fue muy buena, tuvimos muchos lesionados en el camino y llegamos con un equipo muy justo, esa es la parte agria«, reconoce.

Epi, capitán de aquella selección, recuerda la preparación como anómala, marcada por la polémica del intento de la ACB por incluir un tercer extranjero en los equipos y la huelga convocada por los jugadores españoles.

«La concentración no fue normal, mucha presión por muchos sitios, entrenamientos que no fueron del mismo nivel, y encima lesionados que eran titulares (Antonio Martín, Juan Antonio Morales, además de las ausencias de Fernando Romay, Ferrán Martínez o Fernando Arcega por decisión técnica)», apunta.

El inicio no fue bueno para una España que debutó con derrota ante la Alemania de Detlef Schrempf y Hansi Gnad (74-83), que al año siguiente sería campeona europea.

«Era un país que llevaba tiempo construyendo un equipo y comenzaba a despuntar. No entraba en nuestras cuentas que nos ganaran, pero podía ocurrir. Ir con un partido perdido hacía que tuviéramos más presión», recuerda Epi.

España derrotó a Brasil (101-100) y cayó ante la gran Croacia de Drazen Petrovic, Toni Kukoc y Dino Radja (88-79), contra la que el exalero recuerda que fueron «bastante competitivos», a pesar de que el conjunto balcánico, a la postre medalla de plata en Barcelona, era mejor.

Con dos derrotas en el casillero, España recibió a la selección de Angola, en un partido en el que la victoria era imprescindible para calcular las opciones de luchar por las medallas.

«Recuerdo mucha tensión. El deseo de ganar era mayor que tener la mente fría, y eso fue muy malo para nosotros. Angola nos sorprendió totalmente. Cuando se juegan este tipo de partidos tienes una confianza tal vez excesiva en que vas a ganar y al final no es así. Lo cierto es que si hubiéramos ganado tampoco nos habríamos clasificado», recuerda Epi.

El alero internacional español, que apenas disputó unos 9 minutos por lesión y no pudo anotar, recuerda al conjunto angoleño como un equipo «muy fuerte físicamente» contra el que España no pudo igualar esa potencia ni en el aspecto físico ni en el mental, lo que terminó en una inesperada derrota por 63-83.

«Cuando pierdes un partido inesperado es doblemente amargo, y cuando sabes que vas a ser el hazmerreír y el saco de golpes en todos los sitios, todavía peor», apunta Epi.

Con la eliminación consumada, los jugadores del combinado español cerraron la fase de grupos contra el ‘Dream Team’ estadounidense -Epi no participó por lesión-, jugaron una eliminatoria contra Venezuela (victoria 95-81) y se tuvieron que disputar el noveno lugar final, de nuevo contra Angola.

«El partido no tuvo nada que ver porque estuvimos muy centrados, en un encuentro muy tenso con dos equipos muy físicos. Teníamos que ganar sí o sí», concluye Epi, que en aquel duelo disputó 6 minutos y anotó dos tiros libres.

Fuente: EFE y ACB