La Selección Española no ha decepcionado a nadie hasta el momento. La escuadra que dirige Sergio Scariolo ha finalizado la primera fase del Eurobasket dejando claro desde el primer momento que son favoritos para alzarse con la medalla de oro el próximo domingo 17 de septiembre. No sólo es una cuestión de plantilla, que prácticamente habla por sí sola, sino también de superioridad y baloncesto; la escuadra española ha barrido a sus rivales y ha desplegado un juego divertido, sin ataduras, agresivo en las líneas de pase y propenso a dominar a los rivales.

No obstante, hay que destacar que España no fue encuadrada en un grupo demasiado potente y sólo Croacia fue capaz de poner contra las cuerdas a los hispanos. Los balcánicos probaron la capacidad de sufrimiento de un equipo que se había paseado hasta ese preciso momento. Ese encuentro ante los de Petrovic fue una buena prueba para un equipo, el español, que mantuvo la calma y sacó adelante la victoria con un partido poco brillante, pero muy trabajado y peleado. Con ese triunfo se demostró que, además de saber deslumbrar, el equipo está preparado para ir al barro.

Y aunque la comodidad de los encuentros de la primera fase ha sido notable, España ha sabido aprovechar esa circunstancia para ir dando protagonismo a jugadores que en los cruces pueden tener un papel relevante teniendo en cuenta las bajas y los roles definidos por el seleccionador a lo largo de los choques disputados en Rumanía. Esos minutos que han podido disputar debutantes con la absoluta como Juancho, Oriola y Joan Sastre son un plus en cuanto a confianza para el combinado nacional.

Caso especial es el del jugador de los Nuggets; Hernangómez se ha destapado como un jugador que va a ser determinante para España en las eliminatorias saliendo desde el banquillo por la energía y la versatilidad que puede aportar. Esa dualidad a la hora de ocupar tanto la posición de tres como la de cuatro puede ayudar a Scariolo a introducir variantes durante los encuentros que serán una ayuda muy importante, sobre todo, por el descaro que hasta el momento ha mostrado el desvergonzado de Juancho.

Eso sí, la lesión de Abrines ha escocido y ha dolido. A pesar de ello, ha abierto la puerta a la posibilidad de jugar con dos bases en pista. Tanto Ricky como Sergio Rodríguez se han ido repartiendo a la perfección los minutos en pista, complementándose y dándole al técnico italiano multitud de posibilidades según los momentos de partido. De hecho, durante el choque ante los croatas, ambos compartieron pista y fue solución a los problemas que España estaba teniendo.

Uno de los aspectos más determinantes de esta opción es la capacidad que ha ganado Rubio a la hora de ser peligroso en el tiro exterior, sobre todo, cuando tiene los dos pies bien plantados sobre el parquet. Asimismo, el papel del Chacho es el mismo de siempre: salir desde el banquillo, aportar puntos, magia, dirección y ese juego vertical tan característico y que tan bien le está viniendo a una España que cuando corre la pista muestra una cara bien distinta. A eso se ha unido la conexión especial que muestra el tinerfeño con un Willy Hernangómez que se está dedicando a producir puntos con mucha facilidad después de bloque directo.

La baja de Abrines también le va a dar más peso a Navarro. El caso del de Sant Feliú es interesante; en ataque tendrá que aportar puntos desde el triple ya sea tanto desde las esquinas como explotando los posibles dos contra uno que puedan hacer sobre los hermanos Gasol. Sin embargo, es importante que mejore defensivamente porque es el apartado del juego donde más ha sufrido en estos primeros partidos.

Por otro lado, hay que comentar, evidentemente, la aportación de Pau y Marc Gasol. El de los Spurs es un seguro de vida, un jugador de otro planeta y una leyenda viva. De momento, su Eurobasket está siendo muy bueno aunque todavía su participación no ha sido tan determinante como la pasada edición, cuestión que agradece. Aun así, Pau es Pau y todo lo que se pueda escribir sobre su figura se queda corto; muchas de las posibilidades de conseguir la medalla de oro dependen de hasta dónde él pueda llegar.

En cuanto a Marc, es cierto que no está cuajando un torneo brillante, pero está con un rol más secundario y oscuro que es capital. Ayuda en la anotación, aporta como pasador desde ambos postes, se complementa con su hermano, ayuda en el rebote y es pilar en la defensa en la zona. Poco más se le puede pedir a un jugador, el de Memphis, que sólo necesita encestar un par de tiros más para ponerse a tono.

Con todo eso más un San Emeterio capaz de darle al equipo lo que el equipo necesita y un Guillem Vives que podría ayudar tanto en la dirección como en la defensa cuando fuese necesario, España tiene todas las armas para colgarse el oro. Poder correr la pista, apretar las lineas de pase y apoyarse en la multitud de variantes que Scariolo puede utilizar dependiendo de la situación de partido o la defensa que tenga delante son argumentos suficientes para pensar que se puede campeonar.

Francia, Serbia y Lituania, a la caza

Durante esta primera fase ha quedado reflejado que Francia, Serbia y Lituania siguen siendo los equipos que pueden frenar de lleno a España. Los franceses han estado peor de lo esperado y parece que este año las piezas no terminan de encajar, pero el equipo de Collet es correoso y se conoce a la perfección pese a las bajas. Por su parte, Serbia ha perdido en Teodosic la piedra angular de su juego. Si su gran generador han ganado a un Bogdan Bogdanovic que ha dado un paso al frente y está siendo un martillo en la anotación que se calienta cual microondas. Por último, Lituania ha ido de menos a más, ha encadenado días buenos con malos, pero tienen talento en todas las posiciones. El bloque se mantiene salvo alguna cara nueva y siguen siendo peligrosos para cualquiera.

Letonia y Eslovenia, los outsiders

En esta primera ronda tanto eslovenos como letones han sido los equipos que más potencial han demostrado para pelear por las medallas. El equipo balcánico tiene los roles bien definidos y son un equipo peligroso tanto en transición como desde el triple; dirigidos por un Goran Dragic que está escudado por Luka Doncic, Eslovenia ha llegado invicta a los cruces y no quieren quedarse con la miel en los labios después de brillar en Helsinki, aunque su poco poderío en el juego interior le puede pasar factura. En cuanto a Letonia, hay que destacar que es un equipo donde Porzingis lo mueve todo y su facilidad para anotar está siendo clave. No obstante, la ayuda de los hermanos Bertans y Timma son el estímulo necesario para poder alcanzar las medallas. Pueden ser un dolor de cabeza para cualquiera, pero la falta de experiencia de algunos jugadores importantes y su poco banquillo pueden ser una losa.