Nueva entrega de esta sección dirigida por Sergio González, Entrenador Superior de Baloncesto y Director Deportivo del Club Baloncesto Seis do Nadal – Coia (Vigo – Galicia), en la que a través de una charla con entrenadores de Liga EBA, simulando esas charlas que se producen a pie de pista antes del inicio de los partidos, buscaremos conocer un poco más el club al que pertenecen y su particular visión sobre diferentes aspectos del deporte de la canasta.

Esta entrega me hace especial ilusión por la persona que tengo delante a pie de pista. Diego Fernández, actual entrenador del equipo de Liga EBA del Santo Domingo Betanzos (A Coruña) y durante muchas temporadas rival en las mismas categorías. Durante muchos años nos enfrentamos en Galicia en la Liga Primera División y la pasada temporada en Liga EBA. Además de ser un gran entrenador, y así lo demuestra temporada tras temporada, es un gran compañero fuera de pista del que siempre he recibido un gran apoyo y muchos ánimos en los buenos y en los malos momentos.

En primer lugar, felicitarte por tu gran debut la pasada temporada en Liga EBA en la que conseguiste una meritoria séptima plaza. ¿Cómo has vivido esa primera temporada en Liga EBA y que dificultades te has encontrado?

¡Muchas gracias! Ha sido una fantástica experiencia, deportivamente hablando. El salto entre la 1ª División Gallega y la liga EBA es importante, tanto a nivel físico como a nivel táctico, y adaptarse siempre requiere un proceso.

Percibí una liga muy competitiva, donde el tópico de que cualquiera podía ganar a cualquiera era real, y en el que estuvimos a muy buen nivel tanto en los primeros meses como en el tramo final de competición. Nos ayudó, en cuanto a lo anímico, empezar con resultados positivos. En este sentido le doy importancia a haber ganado la Copa Galicia en pretemporada.

Las dificultades más significativas son la diferencia de carga de entrenamiento con equipos más profesionalizados que el nuestro, junto con la capacidad económica que muestran muchos equipos, con una amplia mayoría de jugadores extranjeros o de otras partes de España.

Sin embargo, mis jugadores lo compensaron con trabajo diario, y un buen nivel de juego colectivo que nos permitió alcanzar unos números meritorios.

¿Cómo se presenta la nueva temporada 2017/2018 y cuáles son tus objetivos con el equipo?, ¿mantienes el mismo bloque de jugadores?

Mantenemos bloque, efectivamente. Continúan los nueve jugadores del año pasado, junto con Roque Gómez, que sube del júnior y que ya trabajó con el equipo la temporada pasada, y Amir Valcarce, que se incorpora desde el COB “B”, al venir a trabajar cerca de Betanzos.

Contamos con un 50% de jugadores canteranos, más algunos otros de la zona, y dos extranjeros que completan nuestro juego interior. Desde el club creemos que esta es la línea que debemos seguir, dando espacio a los jugadores formados en Betanzos y comarca, e incorporando jugadores para las posiciones que veamos más debilitadas, que generalmente son las interiores por falta de centímetros.

Nuestros objetivos no varían respecto a los del año pasado. A nivel global, lograr que Betanzos disfrute un año más de la liga EBA, con partidos competitivos y de nivel alto, y mantenernos en la categoría para la siguiente campaña. El objetivo es complejo, al descender 11 de 32 equipos, pero creemos firmemente en nuestras posibilidades.

En cuanto al día a día, buscamos pequeños logros, competir en cada partido, mejorar en cada entrenamiento, y buscar el máximo número de victorias posibles. El baloncesto, lo que hagamos en la pista, nos pondrá en el sitio que merezcamos a final de temporada.

“DESDE EL CLUB CREEMOS QUE ESTA ES LA LÍNEA QUE DEBEMOS SEGUIR, DANDO ESPACIO A LOS JUGADORES FORMADOS EN BETANZOS Y COMARCA.”

Compartes tu función de entrenador del equipo de Liga EBA con la coordinación del club, ¿cómo es la estructura deportiva del Santo Domingo de Betanzos y qué importancia tiene el equipo EBA para el club?

Para el club, tener un equipo en liga EBA es muy importante, sobre todo por contar con tantos canteranos. Demuestra que el trabajo hecho durante muchas temporadas ha dado sus frutos y ha consolidado un proyecto fuerte y de ideas claras.

Debido a ello, todos los que conformamos el Santo sabemos lo importante que es realizar un trabajo completo con los equipos de categorías inferiores y con las escuelas de baloncesto. Buena muestra de esto es que hasta cinco entrenadores superiores entrenamos en equipos de formación, realizando también trabajo con grupos específicos centrados en la mejora técnica.

Actualmente, contamos con equipos en todas las categorías, tanto en femenino como en masculino (salvo en la cadete femenina), doblando inclusive en alguna, y con tres escuelas de baloncesto, una en Betanzos, y otras en Sada y Bergondo, ayuntamientos limítrofes, formándose a partir de éstas varios equipos de minibásquet.

“HASTA CINCO ENTRENADORES SUPERIORES ESTAMOS EN EQUIPOS DE FORMACIÓN, REALIZANDO TAMBIÉN TRABAJO CON GRUPOS ESPECÍFICOS.”

¿Cuántos años llevas al frente de un equipo Sénior Masculino, ahora en Betanzos y anteriormente en Cambre?, ¿ha habido algún cambio en tu forma de entrenar y dirigir al equipo con el paso de los años?

Me incorporé al CB Cambre en la temporada 2004-2005, tras varios años dirigiendo equipos de categoría sénior femenina. Desde entonces he dirigido en 1ª División al CB Cambre en dos etapas, al CAB Arzúa también en otras dos, y al CB Celtas de Foz, hasta llegar la temporada pasada al Santo Domingo Betanzos. Me quedo con grandes recuerdos y buenos amigos de mi paso por estos clubes, que me ayudaron mucho en mi desarrollo como entrenador, y a los que espero haberles devuelto parte de lo que me dieron.

Sí, mi metodología ha ido evolucionando con el paso de los años, tanto a nivel de conocimiento del juego como de gestión grupal y comunicación, gracias a la suma de experiencias propias, y también gracias a poder observar, compartir y analizar el trabajo de otros entrenadores, algunos de los cuales son referentes para mí.

En mi caso hice el CES en el 2002, y cuando miro atrás digo “¡qué poco sabía de esto!”. Lo que quiero decir es que la formación continua es básica en cualquier trabajo, y no puede ser menos en el nuestro. Obtener un título como el CES u otros niveles nunca puede ser el final de un proceso. Justo lo contrario, es el inicio del camino.

Si sigo entrenando, espero dentro de diez años poder mirar atrás y decir de nuevo algo parecido.

“OBTENER UN TÍTULO NUNCA PUEDE SER EL FINAL DE UN PROCESO. JUSTO LO CONTRARIO, ES EL INICIO DEL CAMINO.”

Aprovechando esta entrevista y sabiendo que nunca te has desligado de las categorías inferiores, ¿cuáles crees que deben ser las principales preocupaciones de los entrenadores en estas categorías?

Me siento muy cómodo con el trabajo de cantera, y me gusta dedicarle mucho tiempo. De hecho en prácticamente todas mis temporadas como entrenador al menos he dirigido a un equipo de categorías inferiores, y también intento dedicar espacios para entrenamientos de tecnificación.

Entiendo que lo básico es la formación técnica y táctica del jugador. Cuando hablo de táctica, me refiero al saber aplicar los conceptos técnicos en situaciones reales, enseñar al jugador a conocer el juego.

Junto a esto, es básico fomentar valores, valores que ya nos ofrece el deporte, así que no nos genera demasiado esfuerzo “conseguirlos”. Compañerismo, respeto por rivales, árbitros, por las propias normas. Y hacer entender al jugador joven que el resultado es una parte del juego, pero que en sus inicios está muy lejos de ser la más importante.

“Competición” y “formación”, ¿crees que son realidades que pueden ir acompañadas y que deben ir de la mano en edades tempranas?, ¿cómo crees que debe ser ese engranaje?

Sí, pueden ir acompañadas y de hecho deben hacerlo, pero ahí, la responsabilidad del entrenador es crucial. Formar también implica enseñar a competir, pero competir no es ganar a cualquier precio, sino que es luchar por hacerlo mejor, tanto a nivel individual como a nivel colectivo, sacrificarnos en el día a día, ni más ni menos que en el día del partido.

Generalmente en formación es donde hay más entrenadores jóvenes que aún se están iniciando. Debemos ayudarles entre todos, entorno incluido, a que por encima del resultado está el crecimiento del jugador y del equipo, con el nivel competitivo como algo fundamental e inherente al juego.

“FORMAR TAMBIÉN IMPLICA ENSEÑAR A COMPETIR, PERO COMPETIR NO ES GANAR A CUALQUIER PRECIO, SINO QUE ES LUCHAR POR HACERLO MEJOR.”

En este inicio de temporada me veo obligado a preguntarte por las recientes modificaciones de las reglas de juego, ¿qué te parecen y cómo crees que van a cambiar al baloncesto actual?

Las acepto, como otras normas que hay. Es cierto que algunas me gustan más que otras, pero también creo que necesitan un periodo de aclimatación y adaptación, para hacer un juicio completo. Por ejemplo, estoy a favor de la penalización más rigurosa de la falta antideportiva, porque creo que favorece el juego dinámico y ofensivo.

Por otro lado, todo lo que sea unificar las reglas del baloncesto a nivel mundial me parece positivo, especialmente pensando en el espectador.

Y por último, ¿cómo vas a incorporar estas modificaciones a tus entrenamientos?

Al ser el famoso “paso cero” una regla permisiva, que no restrictiva, no cambia especialmente mi enfoque del trabajo. En acciones de contraataque sigo pensando que si se lanza el balón rápido al suelo se obtendrán más ventajas; sin embargo, sí creo que en el juego interior se va a notar mucho esto.

Aun así, es evidente que en el diseño de ejercicios, en cuanto a recepciones, paradas y finalizaciones, hay que ir sumando matices, y detallando nuevas posibilidades de juego que hasta ahora no estaban permitidas.