Ni su juventud, ni su corta experiencia como primer entrenador le suponen un factor de nerviosismo ante el ansiado desembarco de Burgos en la ACB, pues a sus treinta y nueve años, Diego Epifanio “Epi” lleva casi dos terceras partes de su vida ligado a los banquillos. Desde sus inicios en la escuela de baloncesto del Sagrado Corazón de Jesús, con solo catorce años, hasta el día de hoy, el técnico burgalés ha vivido, siendo además parte fundamental en el proceso, el crecimiento del baloncesto burgalés, trabajando junto a entrenadores de la talla de Gonzalo García de Vitoria o Andreu Casadevall. Con gran naturalidad y una idea de baloncesto clara, repasamos con Diego Epifanio el camino recorrido hasta llegar a este momento tan ansiado para la Marea Azul, el debut en la ACB.

Después de cuatro ascensos y una lucha interminable, Burgos merecía ser por fin una ciudad de ACB, ¿Verdad?

Sí. La ciudad y los equipos que han representado a la ciudad, que se habían ganado el derecho de estar en la Liga Endesa, Atapuerca, Tizona y Miraflores, creo que habían generado mucha expectación e ilusión en los aficionados y año tras año era un chasco. Y al final se ha podido hacer realidad que el San Pablo y la ciudad de Burgos estén en ACB y que sus aficionados puedan disfrutarlo.

Luego volveremos a hablar de la ACB, pero cuéntanos: cómo empezó Diego Epifanio en esto de ser entrenador de baloncesto.

Yo empecé a jugar en el colegio y pasé por muchos equipos. Empecé de muy pequeño a ayudar en la escuela de mi colegio, el Sagrado Corazon de Jesus (Villimar), pues con 14 años empecé a llevar equipos. Luego tuve la suerte de entrenar en la escuela de baloncesto municipal, y desde ahí tuve la suerte de colaborar con muchos clubes de baloncesto. Al final un día me llamó Fernando Varona para entrenar en las categorías inferiores de Atapuerca, que acababan de salir de Maristas. Pasé cuatro años en la cantera y luego me subieron al primer equipo, donde he tenido la suerte de trabajar con Ñete Bohigas, Gonzalo García de Vitoria y con Andreu Casadevall. Empecé en el equipo profesional en LEB 2, donde ganamos dos copas, ascendimos a LEB 1 y en LEB oro he tenido la suerte, gracias al trabajo de mis compañeros y los jugadores, de ascender cuatro veces a ACB. Después Tizona renuncia a su equipo profesional, aparece Miraflores, al poco de empezar la temporada Andreu se va al CAI y deciden contar conmigo.

Trabajaste durante casi 8 temporadas con Andreu Casadevall ¿Cómo es trabajar con un entrenador de su nivel?

Andreu te exige mucho, exige mucho a todo el mundo, pero creo que eso te hace estar preparado para poder afrontar todas las situaciones que pueden acontecer durante una temporada. Yo aprendí muchísimo con él, disfruté muchísimo con él y le estoy muy agradecido. Creo que en esta ciudad hizo muchísimo por el baloncesto y creo que el a nivel nacional sigue siendo un referente para muchos entrenadores.

Tras tres ascensos frustrados, el primer equipo de Autocid desaparece y parece que Burgos se queda sin baloncesto profesional. Pero poco antes de empezar la liga aparece el proyecto del CB Miraflores (San Pablo Burgos) ¿Cómo se construyó ese proyecto y como confeccionasteis la plantilla en tiempo récord?

Yo estaba de vacaciones, me llamaron los directivos de Autocid para decirme que el día siguiente anunciaban que el primer equipo desaparecía. Estaba en la playa y me tuve que volver. Fue un chasco. Todos pensábamos: otro año que el club ha hecho todo lo posible por ascender, no hemos podido ascender por las condiciones imposibles que había en ese momento pero nos quedaba la idea de seguir trabajando. Entonces, cuando te quedas, por decirlo así, sin trabajo, se te viene un poco el mundo encima, aunque yo que soy optimista soy de la idea de que si se cierra una puerta se abrirá otra, no sé si mejor o peor.

Autocid me ofrece la posibilidad de trabajar en la cantera, pero decido que a lo mejor es un buen momento de despedirme del club después de quince años en los que creo que les había dado lo mejor de mí mismo. Se me plantearon varias cosas, tuve opciones de salir fuera a entrenar, hasta que me llamaron Andreu y Albano (Martínez) un domingo por la mañana y me comentaron la posibilidad de que saliera un equipo, que si estaba dispuesto a unirme. Comenté que tenía una oferta en firme que, por casualidades de la vida no había firmado el contrato el viernes, pero había quedado en firmarlo el lunes. Me reuní con ellos, pedí tiempo al equipo con el que iba a firmar y al final valoré el seguir en casa y el continuar en un proyecto con mis compañeros.

Al final decidí quedarme e iniciamos el proyecto. En una semana fichamos jugadores. Apretamos a la directiva para que intentasen cubrir todas las necesidades que teníamos y creo que hicieron un esfuerzo terrible. Empezamos la liga y después de cómo fue todo, creo que hicimos un gran año. Después de salir como salimos, de hacer una mini pretemporada, se va Andreu que es un poco el buque insignia del proyecto, pero el equipo queda tercero y juega semifinales, fue un buen año.

El equipo con el que estuviste a punto de firmar. ¿Se puede decir?

Sí, claro. Cosas de la vida, Ourense estaba a punto de jugar en ACB y Gonzalo me llama para ser su ayudante, con el cual ya había tenido la suerte de trabajar y siempre le estaré muy agradecido. Pero luego mira, la vida da muchas vueltas. Decido quedarme en Burgos, Al final Ourense no sale en ACB y por suerte Burgos ha llegado a conseguirlo. Ojalá todas las ciudades que se lo han merecido lo consigan alguna vez.

Al poco de comenzar esa temporada, Andreu se marcha al CAI Zaragoza y tú tomas el puesto de primer entrenador, ¿Te sentías preparado?

Preparado sí, ansioso no. Yo nunca he tenido el objetivo de ser primer entrenador. Con los cuatro entrenadores con los que he tenido la suerte de trabajar a nivel profesional he estado muy a gusto y creo que era una cosa como muy natural. Se va Andreu, yo llevaba muchos años con ellos y creo que el club apostó un poco con la idea de probar. La directiva también era nueva y creo que buscaron apostar por la continuidad. Ilusión me sobraba muchísima.

Después de un notable debut en los banquillos, caer eliminados en las semifinales del Playoff quizás fue un final amargo ¿No?

Siempre digo que es un año raro. De repente desapareces y aparece el baloncesto profesional de nuevo cuando no teníamos nada. Luego, cuando fue pasando el año, acabar terceros, que yo creo que fue un logro, por la realidad del club y las circunstancias que habían ocurrido no era normal. Éramos un club recién creado, con una estructura nueva, casi sin pretemporada y quedamos terceros.

Pero la plantilla tenía nivel.

Bueno, era una plantilla de nivel, o hicimos que la plantilla fuese de nivel. En las primeras jornadas nadie confiaba en nuestra pareja de bases. Creo que solo confiábamos, sus compañeros y el cuerpo técnico en ellos, ciegamente. De hecho creo que tuvimos la suerte de disfrutar de que pudieron callar muchas bocas a mucha gente que no confiaba en ellos. Creo también que acertamos mucho con los jugadores que fichamos de Europa. El grupo humano era muy bueno y técnicamente éramos buenos también. Al final se conjuntaron muchas cosas pero creo que de primeras había equipos que partían con un objetivo mayor que nosotros. Entonces nosotros quedamos terceros y parecía como que era una cosa normal. La gente aquí estaba acostumbrada a quedar muy arriba y no nos dimos, ni la afición ni el equipo, el gustazo de disfrutar eso.

Al Playoff creo que llegamos físicamente un poco justos. Fue un playoff muy duro contra Ourense y luego con las bajas de Poscic y Huertas se nos complicó la rotación. Jugamos las semifinales contra quizás el equipo revelación de ese año, Huesca, y llegamos muy cansados. Aun así creo que fue un año muy bueno a nivel general.

Comienza tu segunda temporada al frente del equipo y no sois capaces de dar continuidad a las victorias. Con un arranque de temporada con 5 victorias y 5 derrotas, ¿te sentiste respaldado en todo momento por la directiva?

Yo confiaba en el grupo que teníamos, creo que era muy trabajador. Confiaba en el cuerpo técnico y nos sentíamos respaldados, primero por la directiva y sobre todo por Albano, el director deportivo. Él sabía que nosotros teníamos una forma de trabajar y que necesitábamos tiempo, porque nuestra idea siempre ha sido llegar al final de la temporada siendo el mejor equipo de la liga, y creo que eso hicimos. Nos costó adaptarnos, que los jugadores entendiesen un poco lo que queríamos de cada uno. Nos costó encontrarnos a gusto en el campo, compartir el balón, que luego creo que acabamos jugando muy bien, y defensivamente nos costó encontrarnos. Del 5-5 en la jornada diez de diré que tuvimos partidos como en San Sebastián o en Palma en los que hicimos una magnifica primera parte y después fallamos mucho, perdimos confianza y acabamos perdiendo. Teníamos un equipo joven y se ha acabado demostrando que todos los jugadores que estaban en ese proyecto merecían la pena.

De los ocho últimos partidos de la primera vuelta creo que ganamos seis y en la segunda vuelta ganamos dieciséis y solo perdimos uno. Creo también que en esa derrota se nos dieron muchas ostias, el equipo no se merecía las dudas que se generaron por perder un partido. Lo más importante es que el grupo creía en el trabajo del día a día y que Albano y la directiva nos dieron confianza para trabajar.

Tras el inicio irregular el equipo fue creciendo poco a poco pero sin lograr cerrar los partidos con solvencia, hasta que llegó el Playoff, donde verdaderamente fuisteis imparables, ¿qué cambió?

Nada. Solo que cuando uno cree en una cosa tiene que trabajar en ello. No se puede creer que el camino está en un lado e intentar segar por el otro lado. Si tú piensas que ese es el camino, pues hay que segar en esa dirección. Hay veces que habrá piedras, habrá veces que habrá montañas pero sobre todo hay que marcarse un camino. Yo creo mucho en el trabajo que hacemos. Creo mucho en las rotaciones y creo que es fundamental que todos los jugadores lleguen bien al momento importante de la temporada. El equipo fue entendiendo que todos éramos importantes, que la estrella era el equipo. Nosotros no perdimos ningún partido contra los ocho últimos partidos de la liga, y otros equipos con los mismos objetivos que nosotros sí que perdieron contra equipos de abajo. Nosotros ganamos de 20 a Rioja, que era el último sí, pero otros equipos habían perdido. Nosotros nos jugábamos mucho en ese partido, pero es que ellos se jugaban la vida. Ganar a un equipo en esa situación y al final parecía que nuestro esfuerzo no merecía la pena.

Una cosa que intentamos inculcar al equipo en todo momento es que se tenían que divertir ellos y se tenía que divertir la gente en la grada. Cerrar los partidos no creo que sea tan fácil. ¿Dónde está la llave para cerrar el partido y luego la llave la tiras y se acaba el partido? Nuestra forma de jugar es rápida, entonces hay más posesiones y le das más opciones al equipo rival. Al final, el tiempo pone a cada uno en su lugar y creo que el equipo se mereció lo que consiguió y que, junto con Lugo fuimos el equipo que mejor baloncesto hizo en toda la competición.

Volvamos a la ACB. ¿Cómo confecciona su plantilla un equipo novato en la liga?

Nosotros este verano comenzamos con la idea clara de los jugadores a los que queríamos renovar, muy agradecidos a todos los que habían formado parte del ascenso, pero conscientes de que no se podía renovar a todos. A partir de ahí, primero nos centramos en el puesto de base. Creíamos que Thomas (Schreiner) era el prototipo de ese segundo base que nos puede ayudar muchísimo en labores de dirección y en el vestuario. Luego buscamos un uno un poco más anotador y encontramos a Corey (Fisher).

Después, teniendo ya tres exteriores que habíamos renovado buscamos un exterior que nos diese puntos y que supiese que hacer con el balón en los momentos importantes y fichamos a Gailius. Tadas (Sedekerskis) era un jugador que teníamos en mente desde el principio. Baskonia no se quería desprender de él pero, cuando llega Pablo (Prigioni) ya no lo ven igual y prefieren que el jugador tenga minutos, que era lo que nosotros les habíamos propuesto. Nosotros creemos mucho en él, primero por sus condiciones y segundo porque creemos que su trabajo le va a hacer llegar muy lejos.

Y luego, los interiores, teniendo a Goran y a Javi, apareció la opción de Felipe Dos Anjos, y creo que pocos equipos pueden presumir de tener un quinto pívot de tanto nivel. La posición de cuatro se nos complicó un poco más. Teníamos un perfil en la cabeza pero pensábamos que Deon (Thompson) no iba a querer venir, entonces tanteamos otras cosas, pero al final se dieron las opciones para que viniese. Sebas (Saiz) fue el último. Valoramos muchos jugadores. Sebas fue uno de los primeros jugadores por los que preguntamos, pero sus agentes no valoraban estar en un equipo recién ascendido. Según fue pasando el tiempo nos fueron valorando más y al final tuvimos la suerte de poder contratarlo.

Hemos formado una plantilla de 12 jugadores con mucha hambre y con muchas ganas de demostrar cosas.

Siguiendo la tendencia de las últimas temporadas, habéis decidido contar con muchos jugadores jóvenes en la plantilla, como Sebas o Tadas. ¿Crees que es una apuesta arriesgada o están preparados para jugar en ACB?

Yo no creo que ser joven sea algo malo. Nosotros apostamos por gente con hambre, buenos jugadores y sobre todo buenas personas, y yo creo que eso puede generar una buena química para que podamos optar a competir en todos los partidos.

Nosotros hemos fichado con la idea de que todo jugador que pueda jugar se gane cada segundo que pase en el campo con el trabajo diario. Tanto Tadas como Sebas cada día demuestran que tienen muchas ganas de llegar a ser jugadores referentes. ¿Puede que nos falte experiencia o conocimiento de la liga? Pues puede ser, pero creo que lo vamos a compensar con ilusión, con ganas y con mucho trabajo.

Sin un cinco clásico o referencia ¿veremos jugar al San Pablo muchos minutos con cuatro jugadores abiertos?

Nosotros jugaremos con la idea de baloncesto que tenemos, de intentar correr, de compartir el balón y de intentar buscar las ventajas individuales que tenemos para beneficio del equipo. Tenemos a Javi, que es un cuatro que abre muchísimo el campo, a Felipe, que nos puede ayudar mucho cerca del aro y luego tenemos tres cuatro y medios. Creo que Sebas acabará siendo un gran cuatro, porque solo necesita un poco más de confianza en su tiro y de conocimiento del juego, para que si lo sumas a su inmensa capacidad de rebote y su energía, creo que es un jugador que puede ser importante. Y luego Deon y Goran, frente a cincos puros vamos a ver cómo nos defienden, a ver qué forma tienen de defendernos, pues creo que entre los cinco interiores que tenemos podemos formar parejas muy polivalentes que pueden complicarle mucho la vida a los rivales.

¿Qué conclusiones sacas de lo visto en la pretemporada?

En la pretemporada hemos podido ver que el equipo va a competir siempre, que no va a bajar los brazos nunca. Creo que en todos los partidos de pretemporada hemos competido, fuera cual fuera el rival. Que vamos a necesitar tiempo para adquirir algunos automatismos, pero que vamos a intentar defender a muerte, correr y jugar alegre.

¿Existen nervios en el cuerpo técnico o en la plantilla por el debut en la ACB?

Yo espero que no. Yo no les tengo y tampoco les percibo. Lo que sí que es verdad es que a todos nos hace mucha ilusión pero también sabemos de la dificultad del reto y tenemos que ser conscientes de que llegado el momento, hay mucho show fuera pero nosotros tenemos que estar lo más centrados posibles. Hemos hecho mucho hincapié estos días en que toda la expectación que va a rodear el partido no nos distraiga.

Por último, si todo funciona según tus expectativas ¿cuál será el lugar del San Pablo Burgos al final de temporada?

El objetivo del equipo es estar en la liga Endesa la próxima temporada. Nuestro objetivo es competir al cien por cien en cada partido y el tiempo nos pondrá en el lugar que nos merezcamos.

Foto: San Pablo Burgos