Los Detroit Pistons han empezado la temporada NBA de forma más que notable. De los 10 partidos jugados hasta la fecha, 7 se han saldado con victoria, los que les permite ser segundos en la Conferencia Este, solo por detrás de los Boston Celtics.

Y si por algo el equipo de Míchigan se ve en la zona alta de la clasificación es gracias a su jugador estrella: Andre Drummond. El pívot está promediando 14 puntos puntos y casi 15 rebotes por partido: una bestia bajo la pintura. Sin embargo, hay un dato aún más reseñable que añadir a esta estadística. Drummond, un jugador que en cuatro de sus cinco primeras temporadas en la NBA no fue capaz de alcanzar un 40% en tiros libres, promedia esta temporada un 75% de acierto.

TemporadaEquipo% tiros libres
2012-13Detroit Pistons37,1%
2013-14Detroit Pistons41,8%
2014-15Detroit Pistons38,9%
2015-16Detroit Pistons35,5%
2016-17Detroit Pistons48,6%
2017-18 (en curso)Detroit Pistons75,0%

Destaca especialmente su actuación en el partido que enfrentó a los Pistons ante los Bucks de Antetekounmpo: 14 de 16 tiros libres realizados, un 87,5%, algo inaudito para él. O el partido que les enfrentó a los Knicks, donde él fue el encargado de lanzar el tiro libre por una falta técnica. La mejora de Drummond en este apartado es sensacional, colocándose a la altura de jugadores como Marc Gasol o Anthony Davis en este aspecto.

La metamorfosis

Por supuesto, nada de esto es fruto de la casualidad. Drummond ha trabajado muchas horas este verano junto a su entrenador Idan Ravin, quien ya había trabajado con él antes del Draft de 1012 para cambiar su mecánica de tiro y, sobre todo, hacerla repetible.

Él mismo lo explica:

Y así visualizamos el drástico cambio en su mecánica de tiro:

«Para mí es como correr ahora. Es una segunda naturaleza. He hecho lo que se suponía que debía hacer este verano para mantenerme cómodo»

Seguramente recordará siempre de forma agridulce aquella victoria en enero de 2016 contra los Houston Rockets donde falló 23 de los 36 tiros libres que lanzó. Nunca nadie había errado tanto. Pero ese Drummond ya no existe. Su metamorfosis se ha completado.