Albert Oliver ha tenido que esperar veinte años de carrera profesional para debutar con la Selección española. Lo hizo el viernes en Montenegro. Este domingo, en una entrevista en El País, explica cómo ocurrió todo y relata una anécdota divertida con sus hijos.

Un extracto de la entrevista de Oliver, que hoy volverá a formar parte del equipo nacional, que se mide a Eslovenia en Burgos (19.30, Be Mad):

Sobre la llamada de Scariolo: “Es un poco extraño a estas alturas. Cuando colgué tras recibir la llamada de Scariolo se lo dije a mis hijos y se reían, pensaban que era mentira. Ellos no están al tanto del lío de las ventanas. Luego ya se lo expliqué un poco y ahora, a disfrutarlo todos”

Sobre las ventanas FIBA: “Esperemos que este conflicto sea temporal y que a la selección vayan siempre los mejores. Si yo fuese aficionado preferiría ver a Ricky o al Chacho antes que a mí, seamos honestos. Ojalá se arregle pronto. Los jóvenes que están aquí tendrán más oportunidades seguro; yo no lo sé”.

¿Cómo se ‘enamoró’ del baloncesto? “Con seis años dejé el taekwondo y empecé con el baloncesto. Llegué a jugar con mi hermano, yo como juvenil y el como senior, en el Esperia, y también nos enfrentamos en cuatro partidos en EBA. Él estaba en Santa Coloma y yo, en Sant Josep de Badalona. Soy de la generación que se enganchó a esto con los Bulls de los 90. Me acuerdo de levantarme de madrugada para ver las finales Bulls-Lakers”

Su evolución: “Físicamente vas empeorando con los años, así que tienes que evolucionar en otros aspectos. Yo soy mucho mejor jugador ahora que hace 10 años porque entiendo mejor el juego. Además, nunca fui un portento físico. Por eso agudizas el ingenio y creces en lo técnico y lo táctico”