Todos los que nos movemos dentro del mundo del baloncesto hemos estado escuchando y leyendo estas últimas semanas la noticia de la posible retirada de Derrick Rose.

Esta noticia nos sorprende ya que se trata de un jugador de apenas 29 años al que le podría quedar una larga carrera deportiva todavía. Pero no es la edad lo que le lleva a Rose a plantearse el colgar las botas, si no la gran cantidad de lesiones que le han castigado durante casi una década que lleva en la NBA.

Sus inicios fueron como jugador de Chicago Bulls en la temporada 2008-2009, en la cual fue nombrado Rookie del año. Un chico de 20 años que ya prometía una exitosa carrera en la liga norteamericana. Sin embargo, durante los primeros cuatro años en los que destacó como jugador y llegó a lo más alto en la competición ya tuvo que perderse algunos partidos por esguinces de muñeca y de tobillo. Pero fue en 2012 cuando llegó la lesión más temida por todos los deportistas, la rotura del ligamento cruzado anterior (LCA). Lesión que le supuso estar apartado de las pistas durante 11 meses perdiéndose los playoffs de esa temporada y el inicio de la temporada siguiente. Tras su vuelta,  la recuperación y evolución como estrella del baloncesto se vio truncada una y otra vez por lesiones como esguinces de tobillo, tendinitis, roturas de menisco (de las cuales tuvo que ser intervenido). Sufrió la primera rotura del menisco en Noviembre del 2013 y debido al tipo de intervención quirúrgica no pudo regresar hasta el verano de 2014, a esta se le suman  otras dos en la temporada 2014-2015 y 2016-2017 alternándolas con otras lesiones ya citadas anteriormente.

Cabe destacar que la mayoría de lesiones que ha sufrido Rose son en los miembros inferiores, localización más común de la lesiones dentro del baloncesto debido al impacto que supone saltos continuos, cambios de ritmo y de dirección…  Representan entre un 46-68%.

Los esguinces son la lesión mas sufrida entre los jugadores profesionales y amateurs dentro del baloncesto ocupando entre el 32-56% de las lesiones.

Seis esguinces y más de 30 partidos desde el banquillo.

Rose es el claro ejemplo de todo lo que conlleva sufrir tantos esguinces en la vida de un deportista profesional. Estos esguinces le han llevado a estar demasiado tiempo apartado de las pistas, casi 40 partidos durante los 9 años que lleva en la NBA.

Los esguinces son alteraciones de los ligamentos por lo que el proceso de regeneración y reparación depende de lo afectado que este el ligamento, pudiendo ser grado I, II o III. En el caso de Rose, podemos concluir que la mayoría de sus esguinces son de grado II teniendo en cuenta que este grado se caracteriza por necesitar entre 14-21 días de recuperación, coincidiendo con el tiempo que ha estado él fuera de las pistas. Por ello, se debe respetar  la fase de recuperación en la que se encuentra el ligamento y adaptar el tratamiento.

Los fisioterapeutas en un primer momento hacen un control de la inflamación aplicando hielo, compresión y poniendo el pie en elevación, hasta el tercer día se le suma a este proceso el drenaje de la zona. A partir de este momento se empieza a trabajar los ligamentos con técnicas manuales que favorezcan una buena cicatrización. Por último, se trabaja la propiocepción, fortalecimiento y la readaptación para el regreso a las pistas.

La lesión más grave de ligamentos que ha sufrido Rose ha sido la rotura del ligamento cruzado anterior, la que le hizo pasar por el quirófano y trabajar sin descanso durante 11 meses para volver  a rendir al 100% en las pistas.

11 meses en los que Rose tuvo que seguir un proceso de recuperación. Esta lesión, a pesar de ser también ligamentosa, le ha llevado a estar más tiempo retirado de las pistas puesto que la rehabilitación es más lenta.

Conlleva un proceso de inmovilización en la que el movimiento se va ganando poco a poco y en el que se van retirando las muletas, después se empieza a fortalecer incluyendo ejercicios en piscina que favorecen el proceso, junto al fortalecimiento se van haciendo ejercicios de propiocepción hasta conseguir completamente la funcionalidad de la rodilla. En ese momento es cuando Rose pudo volver a las pistas pero no a la competición ya que todavía falta realizar la readaptación de los gestos técnicos y volver a estar al 100% para dar el máximo en las pistas.

Pero la cosa no se quedó aquí…

Cuando parecía que Rose había dejado atrás su capítulo negro de las lesiones, llega una de las más comunes en el baloncesto: la temida rotura de menisco. Pero no fue solo una, Rose llegó a sufrir ¡hasta 3 roturas! Esta lesión le llevó a visitar de nuevo el quirófano, esta vez para recolocar y reparar la zona afectada. Esto aumenta el tiempo de recuperación de 4 o 5 meses hasta los 7 meses que estuvo Rose parado. 

En la rehabilitación de esta lesión el fisioterapeuta se centra en conseguir una movilidad completa cumpliendo los plazos marcados por la regeneración fisiológica del menisco.

Un sinfín de lesiones que lleva a Rose hasta el día de hoy;  jugando en los Cavs, uno de los equipos que aspira a llevarse el anillo este año, y sin embargo, plantearse la retirada.

Todo esto nos lleva a plantearnos,  ¿por qué ha sufrido tantas lesiones Rose a lo largo de su carrera?

Seguramente sean diversas causas y para conocerlas deberíamos conocer más el historial de Rose y realizarle algunas preguntas. Pero desde la información que nosotros podemos revisar a partir de los medios de comunicación, nos hemos parado a analizar biomecánicamente sus movimientos durante el juego y nos llama la atención como casi siempre que realiza un salto/mate la pierna que recibe todo el impacto al contacto con el suelo es la pierna izquierda, además de la brusquedad de la caída, por lo que posiblemente las estructuras de dicha pierna están sufriendo mucho estrés que a la larga le está repercutiendo en las lesiones ya conocidas.

Por ello, defendemos la necesidad de hacer un buen estudio biomecánico y realizar las correcciones necesarias para prevenir lesiones por factores internos, claro está que hay lesiones inevitables producidas por factores externos pero de esta forma podríamos reducir el porcentaje de lesiones.

Texto de: Clínica Circe de Fisioterapia