Parece una cita bíblica, pero no lo es. El Herbalife Gran Canaria cimentó una victoria que le vale para seguir buscando su billete a la siguiente fase de Eurocup en un tramo final de partido espectacular en defensa y en ataque. Los amarillos arrollaron al Ratiopharm Ulm de la mano de un Eriksson que sigue hechizado y al que nadie pudo parar. Eso sí, los claretianos sufrieron, sobre todo, en la segunda parte para sacar un partido muy complicado.

El salto inicial trajo consigo unos primeros minutos de tanteo en los que tanto el Ratiopharm Ulm como el Herbalife Gran Canaria se estaban probando. En esos instantes iniciales los alemanes estuvieron más certeros, más metidos en el choque. Eso les llevó a hacer daño cerca del aro, aunque su verdadera victoria estaba siendo el poder frenar el ritmo que mejor le viene a los amarillos. Sin embargo, los de Luis Casimiro encontraron el camino en defensa y crecieron en ataque desde la figura de un DJ Seeley especialmente entonado, cerrando el cuarto con un parcial de 12-2 (22-19).

El Granca había mejorado con Seeley a los mandos de la nave, pero el cuadro de Leibenath volvió a hacer de las inmediaciones de la canasta su coto principal. Clave en el resurgir germánico fue el discreto papel de la pareja formada por Fischer y Pasecniks; ambos eran un filón para atacar desde el bloqueo directo y el Ulm lo aprovechó. La entrada en pista de Ondrej Balvin y Eulis Báez dio aire a los canarios, que volvieron a escaparse en el marcador llegando a marcar su máxima ventaja, pero volvieron a tener problemas para frenar las penetraciones de su rival (41-38).

Y con el Ratiopharm Ulm aún con vida los problemas empezaron a aparecer para un Gran Canaria que no estaba del todo cómodo en defensa. A los amarillos les hacía falta una pizca de intensidad, una marcha más para conectarse al partido desde la protección de su aro. Las ayudas llegaban tarde, los alemanes cortaban por la zona un tanto cómodos y los hombres de Casimiro no encontraban soluciones a la sangría. Además, el acierto exterior de los visitantes volteó el marcador en un momento crucial en el que el Granca no lograba responder al físico que imponía su rival (64-66).

De esa manera, hacía acto de presencia un último cuarto en el que las sensaciones iban a seguir siendo favorables a los germánicos. El Gran Canaria perdió el control del partido y a 4:07 del final estaban cinco puntos abajo. Era un instante crítico para los claretianos, pero un tiempo muerto les hizo revivir bajo el paraguas de Marcus Eriksson. Con una defensa mucho más agresiva y atenta, el Granca subió enteros aprovechando los triples del alero sueco para dejar seco al Ulm literalmente.

Un parcial de 18-0 en el ese 4:07 final dinamitó el encuentro e inclinó la balanza del lado amarillo. Eriksson fue una ametralladora imponente que ayudó al Herbalife Gran Canaria a ganar un encuentro que se le había puesto muy cuesta arriba. El Ratiopharm Ulm embarró el partido y, hasta que el Granca no aceptó el reto, no fue capaz de desarrollar su mejor versión sobre la pista (97-84).