El ala-pívot norteamericano se encargó de preparar el mejor regalo posible para la Navidad bética al cocinar una victoria, la tercera consecutiva para los verdiblancos, que les vale para continuar en su pelea por la salvación. El Real Betis jugó un partido muy sólido tanto en ataque como en defensa y se aprovechó de un Herbalife Gran Canaria al que le tembló la mano desde el 6.75 en un momento, el más importante del encuentro, en el que Ryan Kelly sí que fue decisivo.

Como una locomotora a toda velocidad. La fuerza con la que entró el Betis al encuentro fue una manera de enseñar los dientes. Los sevillanos estaban acertados y, sobre todo, se mostraron muy sueltos durante los primeros minutos. Casimiro lo tuvo que parar (5-16). El tiempo muerto fue necesario y los amarillos consiguieron rehacerse, aunque les estaba costando mucho encontrar lanzamientos cómodos. A pesar de ello, el Gran Canaria creció desde la defensa según fue avanzando el choque y consiguió acercar posturas después de haber pasado un mal trago (19-22).

La inercia positiva con la que había acabado el primer periodo les ayudó a desarrollar una versión bastante mejorada. Paulí tomó las riendas de la ataque y Pasecniks se convirtió en un muro atrás, desviando tiros y cerrando bien el rebote. Asimismo, con la entrada de Aguilar en pista el Granca abrió el campo y encontró más espacio para hacer daño. Pero el Betis no se hizo para atrás. Los béticos aguantaron el envite con solvencia y con un Josep Franch ‘chachástico’; el base catalán estaba dirigiendo muy bien a los suyos hasta el punto, incluso, de tirar un caño espectacular (41-41).

Para intentar abrir hueco los veteranos de guerra claretianos hicieron acto de presencia. Oliver y Báez consiguieron que el Gran Canaria diese un pequeño paso al frente en ataque que complementaba el buen trabajo coral en defensa. Poco después, con Rabaseda como pieza principal de ese engranaje atrás y como repartidor de asistencias principal de Pasecniks, los amarillos tomaron impulso. Sin embargo, el Betis sacó la cabeza del agua, mejoró atrás y un parcial de 3-10 le devolvió a la vida. Úriz y Golubovic tomaron el relevó de Franch para dejar el partido abierto (67-65).

Al Granca se le había encogido la mano desde el triple y no conseguía volver a despegarse. El Betis se aprovechó de ello para continuar su acercamiento, mantiéndose en esa línea de solidez que le había llevado a sobrevivir. Un dos más uno de Kelly puso a los verdiblancos por delante a 4:11 del final, cambiando el guion de partido por completo. De hecho, los sevillanos sacaron provecho dos malos ataques de los amarillos para ponerse con 6 puntos de ventaja. El esfuerzo de los hombres de Quintana por pelear por el partido les había hecho dueños del marcador (75-81).

Era momento para los valientes y el Betis no quiso soltar la victoria. Oliver, Eriksson y Seeley pusieron algo de picante al tramo final, pero Ryan Kelly apareció para detonar cualquier intento amarillo de resolver la papeleta. El ex de los Lakers fue haciendo sus números sin demasiado ruido, poco a poco y haciendo daño a todos sus pares, aunque se dejó el mejor truco para el final. Sus puntos en el último periodo, incluyendo un triplazo a una pierna sobre la bocina, destrozaron a un Gran Canaria al que le faltaron argumentos ofensivos y acierto en el tramo final (83-90).