Desde Suecia con amor. Marcus Eriksson sigue completando la mejor temporada de su vida y sigue siendo Superman para Herbalife Gran Canaria. En un día irregular de los amarillos en la oficina, el ex del Barcelona se encargó de decidir el encuentro en los minutos finales con dos triples de 8 metros que rompieron el partido ante un RetaBET Bilbao Basket que no se dio por vencido hasta el final del choque.

Como si de dos polos opuestos se tratase, RetaBET Bilbao Basket y Herbalife Gran Canaria arrancaron el encuentro de dos formas bien distintas. Mientras los vascos estaban mucho más metidos en el choque, siendo más intentos atrás y más agresivos a la hora de ir tanto al rebote como hacia el aro, los amarillos entraron al envite blandos. Luis Casimiro intentó paliar los problemas de sus pupilos con cambios y con un tiempo muerto, pero tras ese parón comenzaron a cometer demasiados errores no forzados en ataque y no terminaron de cambiar la dinámica que estaban arrastrando (16-24).

Los hombres de Mrsic siguió dando guerra aunque el encuentro tomó tintes de correcalles en algunos instantes. Sin embargo, con Oriol Paulí al mando de las operaciones y con Eriksson desengrasando su fusil, el Granca sumó enteros hasta meterse de lleno en la batalla. Los grancanarios mejoraron en ambos lados de la pista y cuajaron sus mejores minutos de la mañana. La presencia de Paulí en el puesto de base fue clave para elevar el ritmo del cuadro claretiano y sólo un certero Todorovic evitó que Bilbao no se marchara al descanso con más desventaja (40-38).

No obstante, Redivo y Hammink tomaron el relevo del alero serbio para darle de nuevo a los bilbaínos el control del choque. El Gran Canaria volvió a atascarse en ataque y, además, no estaba encontrando tampoco acierto en el lanzamiento exterior para darle una réplica a su rival. Aun así, la entrada de Albert Oliver en pista le dio otro aire al equipo isleño y una vez más igualaron fuerzas. Entre el de Terrassa, que estaba siendo el mejor hombre amarillo, y DJ Seeley solventaron la papeleta en un momento donde los locales continuaban sin encontrarse a sí mismos del todo (63-62).

El partido entró en su recta final con la igualdad mandando. Después de unos minutos de intercambio de golpes, sería el Granca el que lo hiciese dos veces de la mano de Seeley, pero Devin Thomas dejó el marcador donde estaba tras anotar cuatro puntos seguidos. De esa manera, ambos equipos se fueron alternando el control del marcador e iban dejando los deberes para el final. En los momentos calientes del choque apareció la muñequita de Marcus Eriksson; dos triplazos del sueco desde más de 8 metros le dio a los amarillos un colchón importantísimo a tres minutos del final.

Otro triple de Báez abrió aún más brecha con un Bilbao que no entregaba la cuchara. Redivo recortó distancias y mantuvo el show triplista vivito y coleando. A pesar de todo, ahí quedaría la cosa; los vascos no fueron capaces de arañar más puntos y los triples de Eriksson fueron como una losa demasiado pesada que superar. Al Granca le costó muchísimo sacar el partido y tuvo que esperar hasta el final para ponerle la puntilla, pero al menos este triunfo le va a valer para seguir sumando en Liga Endesa (90-85).