Cada vez es más habitual ver a los deportistas utilizar un rodillo con el que hacen ejercicios antes y/o después de los partidos y entrenamientos.

Hace unos años, antes de descubrir este novedoso rodillo, muchos deportistas usaban pelotas de tenis para relajar la musculatura después del entrenamiento, y algunos traumatólogos recomendaban al paciente usar botellas congeladas para complementar el tratamiento en casa (muy utilizado en fascitis plantares).

Conozcamos qué es y para qué sirve ese rodillo o más conocido como foam roller o rodillo miofascial.

El foam roller es un cilindro de espuma que podemos encontrar de distintos tamaños, formas y dureza, se utiliza colocándolo bajo el músculo a trabajar y dejando mediante nuestro propio peso en el caso del foam roller o aplicándolo como un “masaje” en el caso de los más estrechos. Los efectos que se consiguen y para los cuales se ha demostrado que es eficaz, son la relajación Miofascial y la disminución de agujetas post-ejercicio.

También se ha visto que disminuye la fuerza muscular, por ello, hay que dosificar bien su uso previo a la actividad física y saber si es indicado para la actividad a realizar.

Se ha comprobado que su uso no aumenta la movilidad de las articulaciones a largo plazo pero sí a corto plazo, y junto a un programa de estiramientos es mucho más beneficioso.

Fisiológicamente se consigue un aumento de la vascularización que permite mayor llegada de nutrientes a la zona y la reabsorción de sustancias de desecho e inflamatorias que se acumulan en el organismo.

También se puede utilizar para trabajar fortalecimiento y la propiocepción usándolo como superficie inestable como se puede ver en las siguientes imágenes:

En nuestra opinión, es un instrumento beneficioso que puede complementar nuestro calentamiento y recuperación antes y después de la actividad física, pero siempre es necesario que los ejercicios, sean pautados por un profesional que conozca las indicaciones y contraindicaciones del mismo.

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Texto de: Clínica Circe de Fisioterapia