A sus 19 años, Sara Iparragirre está cumpliendo su sueño. Jugar a baloncesto, en la élite… y en su ciudad. ¿Qué más se le puede pedir a la vida? ‘Es surrealista. Empecé jugando a baloncesto por diversión y aquí estoy’, responde con una pequeña sonrisa. La donostiarra, que está estudiando una carrera de doble grado -Magisterio e INEF-, tiene ganas de estrenarse en la Copa.

Empecemos hablando de ti… La mejoría del pasado curso a este es notoria.

A nivel personal noto una progresión evidente. Tengo más minutos, me siento más cómoda en la pista… El año pasado cuando salía temblaba como un flan, y esto ha cambiado por completo. Incluso puedo asumir responsabilidades en algún momento determinado. El buen rumbo del equipo también ayuda.

¿Es fácil afrontar el cambio de junior a senior?

Cuando subes al primer equipo todo cambia mucho y las cosas son más serias. En algunos momentos te comes el coco si las cosas no salen bien, pero las compañeras siempre están ahí para ayudarte. También Azu me anima siempre y me tranquiliza.

IDK Gipuzkoa llega a la Copa en línea ascendente.

Creo que a medida que ha avanzado la temporada hemos ido mejorando nuestro juego. Estamos muy contentas, la verdad, con muchas ganas de poder hacer un buen papel en la Copa. Es un premio al buen trabajo hecho durante estos primeros meses de competición.

En cuartos toca Ferrol…

No sé que tenemos con Ferrol que siempre nos toca [Risas]. Ojalá podamos ganarlas. Tendremos que parar su tiro exterior, porque ahí son muy buenas.

¿Os imagináis ganando la Copa?

Si se puede ganar sería brutal, evidentemente, pero nuestro primer objetivo debe ser ganar a Ferrol y luego ya se verá.