Hace ya unos meses, tan solo unos días antes de que una hinchada y un equipo alcanzaran la tan anhelada meta de ver a su ciudad codearse con los grandes clubes del baloncesto nacional, quien está al otro lado de tu pantalla, juntando estas líneas, tuvo el inmenso privilegio, como aficionado al baloncesto y al equipo de su ciudad, de sentarse en las gradas del ya emblemático pabellón municipal de El Plantío a charlar con el hombre que da forma al proyecto baloncestístico del San Pablo Burgos, Diego Epifanio.

Transcurridas ya 16 jornadas y, cuando solo resta una para concluir la primera vuelta del campeonato doméstico, en las que el San Pablo Burgos se ha ido quitando el miedo del debutante y ha crecido partido tras partido, parece oportuno hacer balance de lo hasta ahora acontecido y pormenorizar en el rumbo que ha llevado la nave azulona en la parcela deportiva hasta el momento.

IDEAS CLARAS Y CONFIANZA EN EL PROYECTO:

Hablar de la trayectoria de Diego Epifanio es hablar de la mejor época que el baloncesto burgalés ha vivido. Tanto en la etapa en la que trabajó a las órdenes de Andreu Casadevall como en la actual, en la que es el quien ejerce de primer entrenador, la seña de identidad del baloncesto en Burgos ha sido el conjunto. La idea de que la estrella tiene que ser el equipo siempre ha sido el ingrediente principal del cocktail que tantos éxitos ha proporcionado al basket de la ciudad del Cid.

“Cuando uno cree en una cosa tiene que trabajar en ello. No se puede creer que el camino está en un lado e intentar segar por el otro lado. Si tú piensas que ese es el camino, pues hay que segar en esa dirección. Hay veces que habrá piedras, habrá veces que habrá montañas pero sobre todo hay que marcarse un camino. Yo creo mucho en el trabajo que hacemos. Creo mucho en las rotaciones y creo que es fundamental que todos los jugadores lleguen bien al momento importante de la temporada”.

Así expresaba Epi su filosofía de juego antes de que la pelota comenzase a rodar. Incluyo estas declaraciones del técnico porque, a pesar de que los azulones iniciaron el curso encadenando 7 derrotas consecutivas, el camino a seguir no cambió en ningún momento. Y la confianza en estos principios empieza ahora a dar sus frutos.

La directiva depositó su confianza en el técnico y el técnico está demostrando que su trabajo y sus métodos están guiando al equipo hacia el objetivo. Cinco victorias en las ultimas nueve jornadas han sacado al San Pablo Burgos de los puestos de descenso y han aportado motivos más que suficientes para soñar.

La apuesta por el conjunto una vez más parece funcionar y cada vez más jugadores se suman a la primera línea de batalla. Atrás quedan las dudas del inicio de jugadores como Javi Vega, Sebas Saiz o Corey Fisher, quienes cada vez se encuentran más cómodos en la pista. El base estadounidense hace gala cada vez más de su juego eléctrico y su capacidad anotadora y el capitán azulón por fin, en las últimas jornadas, está mostrando su mejor versión, haciendo una labor de equipo fundamental en defensa. Además, el ex de Fuenlabrada se empieza a reencontrar con ese acierto exterior que tantas alegrías ha dado a la parroquia burgalesa en las dos últimas campañas.

En cuanto a Sebas, su crecimiento se aprecia en cada partido. De mostrarse impreciso y en ocasiones desubicado al inicio de temporada, a ser un referente en la pintura. Su capacidad atlética se hace notar en la faceta reboteadora y cada vez suma más enteros en ataque, donde suele protagonizar algunas de las jugadas más espectaculares.

EL BLOQUE DE LEB ORO APRUEBA CON NOTA:

Dar el salto a la ACB con hasta 5 jugadores de la plantilla de LEB Oro podía parecer una apuesta arriesgada, pero los héroes del ascenso se han encargado de disipar estas dudas. Goran Huskic lidera este grupo. El serbio está demostrando que puede ser un jugador importante en la liga ACB a base de grandes actuaciones. Sus máximas virtudes, la calidad de sus movimientos en el poste y su capacidad para generar juego desde la pintura, siendo, junto a Fisher, el segundo máximo asistente del equipo, sumando 2,36 asistencias por encuentro. Nada mal para un pívot, sobre todo si lo sumamos a los 10 puntos y 3,6 rebotes que promedia en cada función.

En el otro extremo, pero igualmente con una importancia trascendental en el cambio de dinámica del equipo, se encuentra Edu Martinez. El riojano, relegado a los últimos puestos de la rotación en numerosos partidos, se ha erigido como un especialista fundamental en los esquemas de Diego Epifanio. Su destacada capacidad para anotar desde la línea de triple ha sido la llave para sumar las dos victorias que el San Pablo Burgos se ha apuntado en su feudo. Al ex de Estudiantes no le tiembla la mano en los momentos importantes, y además se deshace en esfuerzos atrás. Siempre que tiene la oportunidad responde y con ello se ha ganado el reconocimiento de la grada.

Y con los focos puestos en otros jugadores, igual de importante es la labor que desempeñan Alex López, Alex Barrera y Javi Vega. El canario justifica su renovación partido tras partido sumando en todas las facetas del juego. Nunca se arruga y siempre está donde tiene que estar, posicionándose como el multiusos que todo entrenador quiere en su equipo. Barrera aporta minutos de calidad en el perímetro, aunque a veces se muestra irregular, combinando grandes actuaciones con partidos más discretos. Javi es el capitán y su compromiso está fuera de cualquier duda. Su inicio de temporada no fue bueno pero no se ha quitado el mono de trabajo en ningún momento. Aun cuando no tiene el día en el tiro, ejerce una gran labor de equipo y nunca se descuida en tareas defensivas, lo cual justifica su presencia en el parquet.

FICHAJES DE NIVEL PARA DAR EL SALTO A LA ÉLITE:

Si mantener parte del bloque del ascenso ha sido importante, no menos lo han sido las llegadas procedentes desde el mercado de fichajes. Tres nombres de gran cartel, junto al ya mencionado Corey Fisher, dan a la plantilla del San Pablo Burgos el plus necesario de calidad para desembarcar en la máxima competición nacional.

Deon Thompson es el líder deseado en un equipo que apuesta por el conjunto. El estadounidense es la referencia interior y el jugador que más anota y que más rebotes captura por encuentro. Sus 12,2 puntos, 5,6 rebotes y 1,5 asistencias por función son agua bendita para el conjunto castellano. Su buen trabajo se hace notar en el rendimiento del equipo y además le ha permitido alzarse con el MVP de la jornada 16, donde acumuó 31 créditos de valoración gracias a sus 25 puntos, 9 rebotes y 2 asistencias.

Deividas Gailius es la definición de alero lituano. Capaz de anotar tanto desde el perímetro como de pelearse en la pintura con los interiores del equipo contrario. Sus promedios, de 10 puntos, 4 rebotes y 1 asistencia le posicionan como la referencia exterior del equipo.

John Jenkins fue el último en llegar al San Pablo Burgos. Con probablemente el mejor currículum de toda la plantilla (acumula 141 partidos en la NBA), el escolta llegó a Burgos para ayudar a revertir la dinámica negativa del equipo. Su capacidad anotadora ya ha quedado patente, ahora queda que se aplique más en defensa para ser ese jugador que marque las diferencias.

LAS ASIGNATURAS PENDIENTES:

Si bien es cierto que el San Pablo Burgos ha ido creciendo durante las últimas jornadas, el margen de mejora aun es grande. La consistencia y continuidad en defensa son la gran asignatura pendiente del conjunto de El Coliseum. Cuando los de Diego Epifanio encadenan varios minutos seguidos de su mejor defensa son un equipo muy completo, capaz de abrir brecha en el marcador. El mayor reto reside ahora en dar continuidad a esa defensa, pues los momentos de desconexión penalizan mucho al equipo y en ocasiones incluso le sentencian. Muestra de ello es el segundo cuarto del partido contra Guipuzkoa, donde varias malas defensas unidas a las perdidas en ataque acabaron otorgando una ventaja suficiente para controlar el partido con comodidad a un rival directo como lo es el equipo de Porfi Fisac.

Encontrar una identidad más definida en ataque es otro de los retos del equipo burgalés. Los azules pecan en ocasiones de abusar de las virtudes individuales de sus jugadores, echándose en falta una mayor labor grupal en las tareas ofensivas en determinados momentos del juego. Parte de este objetivo pasa por las manos de Thomas Schreiner, quien aún tiene que dar un paso adelante para volver a ser el notable director de juego que se vio en Andorra.

Aumentar las prestaciones desde la línea de 6,75 es también una necesidad. Los burgaleses son el segundo peor equipo de la liga desde la línea de triples, solo por delante del Movistar Mstudiantes, anotando poco más de 3 de cada 10 cestas lanzadas desde el perímetro. Tan solo Deon Thompson (48%) y Edu Martinez (43%) gozan de un buen promedio. Mejorar en esta parcela del juego no debería resultar complicado para los de Diego Epifanio, ya que, salvo Sebas Saiz, todos los jugadores del equipo son capaces de anotar lejos del aro.