Una versión con todos los extras de los claretianos en ambos lados de la pista consiguió derrocar a un Darussafaka bastante perdido en el choque que cerraba el Top16 de la Eurocup. Los amarillos fueron dominadores del encuentro desde el segundo cuarto gracias a una defensa espectacular. Los de Casimiro se plantaron muy bien atrás y el cuadro otomano fue incapaz de abrirse hueco. A pesar de ello, la escuadra otomana despertó en los instantes finales, pero llegaron tarde para tener opciones de triunfo.

La noche fría del Gran Canaria Arena invitaba a un partido entre estalactitas y mucho abrigo, pero el Herbalife Gran Canaria consiguió hacerse fuerte desde esa posición de local y comenzó muy metido en el choque. Un parcial de 9-0 puso contra las cuerdas a un Darussafaka que no estaba nada cómodo y David Blatt tuvo que pararlo todo con un tiempo muerto. Tras la reprimenda del americano a los suyos, el cuadro turco reforzó con cemento su defensa y encontró el camino en ataque, haciendo daño tanto cerca del aro como desde el perímetro. Eso igualó la contienda y les metió en partido (22-20).

Sin embargo, lo que el conjunto otomano no sabía era que el Granca se guardó lo mejor para un segundo cuarto de lujo. Lejos de la brillantez, los claretianos sacaron a relucir una defensa tremendamente buena; los pupilos de Casimiro trabajaron muy atrás, dieron un paso al frente en cuanto a agresividad, empezó a meter manos con claridad y tanto las ayudas como las segundas ayudas funcionaban muy bien. Asimismo, los amarillos gestionaron muy bien sus ataques, con inteligencia y con la paciencia que requería el encuentro, para desquiciar a un Darussafaka desdibujado (45-29).

El paso por los vestuarios no terminó de ayudar a los de David Blatt. El Gran Canaria siguió dominando y el muro que habían montado era inamovible. Los locales estaban muy cómodos y consiguieron mantener una regularidad que llevaba tiempo sin encontrar. En ese sentido, otro tiempo muerto de los turcos les hizo despertar un poco y empezaron a recortar distancias, pero cuando pudieron meter de verdad no tuvieron en acierto adecuado y en eso tuvo mucho que ver la defensa claretiana. Un empujón liderado por un Seeley bastante protagonista le dio más alas al Granca (62-44).

De ese modo, el partido entró en el último cuarto con los amarillos gustándose y haciendo sangre. El Darussafaka ya sólo podía maquillar el resultado y lo intentaba, pero el ritmo que estaba marcando el Herbalife Gran Canaria les estaba llevando en volandas. No obstante, el Dacka apretó cuanto pudo para intentar llegar con opciones al final. Los tiros empezaron a entrar para los de David Blatt y el Granca ya no estaba tan cómodo, imbuido por momentos por la enorme ventaja que arrastraba. Aun así, no hubo lugar a la machada y la victoria terminó por quedarse en la isla (78-70).

Con esta victoria el conjunto amarillo suma enteros para ser cabeza de serie en alguna eliminatoria en caso de pasar esa ronda de cuartos ante el Lokomotiv Kuban y mejoran sus sensaciones después de un mes y medio bastante malo. Con muchas bajas y con la Copa a la vuelta de la esquina, el Herbalife Gran Canaria destapó su mejor versión para llevarse por delante a un rival de categoría como es este Darussafaka.