El conjunto tinerfeño dio la campanada y acabó llevándose la eliminatoria ante Valencia Basket gracias a un partido tan trabajado como serio. Después de una primera parte muy igualada, los insulares cogieron aire gracias a los hombres con más experiencia y supieron aprovechar las dudas de su rival para que Ponitka le pusiera el broche. Por su parte, el cuadro taronja echó de menos a sus bases y de más la presión por ganar.

A pesar de dominar el rebote, a Iberostar Tenerife le costó entrar en partido. El ataque de Valencia Basket cogió ritmo y Tibor Pleiss se puso el mono de trabajo para marcar las primeras diferencias del choque tanto desde la zona como desde el triple. Entre el alemán y Will Thomas andaba el juego taronja, pero el equipo de Fotis Katsikaris sacó a relucir sus individualidades, sobre todo a través de Mike Tobey, para igualar la contienda. A partir de ese momento, el encuentro se atascó y el cuadro valenciano lo notó porque había perdido un poco el control, aunque esa circunstancia no le impidió terminar el cuarto como dominador del marcador (21-20).

Con todo muy atascado y con ambos equipos bien plantados, las canastas llegaban a cuenta gotas y más por una cuestión de talento que de otra cosa. En ese sentido, volvió a ser Mike Tobey el que elevó el nivel del conjunto aurinegro; el norteamericano, ex precisamente del Valencia Basket, se convirtió en un tormento para los hombres grandes de Vidorreta y castigó duramente la zona hasta que Pleiss le dio nuevamente el relevo en el otro lado. Lo cierto es que se estaba notando que a los taronja les faltaba un base puramente dicho e Iberostar, más efectivo de cara al aro con un Ponitka que hizo de las suyas aprovechándose de su corpulencia, puso aún más igualdad (36-36).

La salida de los vestuarios del Tenerife fue imponente. Los insulares llegaron con la inercia del final del primer tiempo y marcaron territorio con un Kostas Vasileiadis desatado. Los de Katsikaris se vinieron arriba y Valencia, echando de menos otra vez a sus bases, se mantuvo gracias a Dubljevic. Pero tras un tiempo muerto taronja, apareció Erik Green. Dos triples del ex de Olympiakos en dos auténticos derroches de talento hicieron agua la ventaja que tomó Iberostar en el arranque. Aun así, otro buen tramo de los tinerfeños donde Fran Vázquez asumió responsabilidades les colocó con ventaja a tan sólo 10 minutos de llegar a la tierra prometida (55-59).

Llegó la hora de la verdad e Iberostar Tenerife parecía más entero. Green continuó asumiendo responsabilidades, pero los hombres de más experiencia del cuadro aurinegro como Vázquez, Beirán y White tomaron el mando. Por ello, Vidorreta lo tuvo que parar otra vez porque su equipo daba síntomas de estar noqueado, algo que expresaban desde el lenguaje corporal. Valencia no había jugado un buen partido y era ahora, en el momento clave, cuando la falta de confianza les estaba pasando factura hasta el punto de alcanzar su mayor desventaja a 3 minutos para acabar (63-71).

El miedo a tirar se hizo patente en un equipo, el taronja, al que le estaba costando un mundo anotar. Psicológicamente, Iberostar Tenerife le comió terreno y sólo Erik Green, como no, tomó las riendas. Los hombres de Katsikaris hicieron una segunda parte muy seria, se aprovecharon de las dudas de su rival y acabaron llevándose el partido para delirio de los suyos. Y la realidad es que el conjunto tinerfeño no se comportó como la Cenicienta que todo el mundo creía que era, se comportó como todo un semifinalista dispuesto a todo con tal de llevarse la victoria (72-79).

El partido en clave:

1. Valencia echó de menos a sus bases: No puede ser excusa, pero que se te lesionen tus cuatro bases es un gran contratiempo. Sólo con Sergi García recuperado para la causa, Valencia salió a competir en una Copa con Abalde y Green como directores de juego. Esa circunstancia no les ayudó y, en muchas ocasiones, el ataque se atascó ante la falta de claridad para definir. 18 pérdidas fue resultado de ello.

2. Excesivo nerviosismo: En una Copa del Rey un mal partido te lastra, pero también te puede perjudicar a la hora de intentar remontar. Eso le ocurrió a Valencia Basket cuando, con el partido bastante cuesta arriba, no podía mirar al aro con suficiencia ante la falta de confianza de muchos de sus jugadores. Fue Erik Green quien más arriesgó, al igual que Abalde, pero en el momento de la verdad las muñecas se astillaron.

3. Fran Vázquez se disfrazó de Atlas: Cuando Mike Tobey tuvo problemas de faltas, el gallego acudió a rescate. El internacional español no sólo anotó tiros decisivos cuando el partido se estaba definiendo, sino que también desvió muchos lanzamientos y fue clave en el rebote. Lo cierto es que Tenerife hizo un partido muy serio, pero cuando se le necesitó de verdad apareció el mejor Fran Vázquez para sostener a su Iberostar.