El Unicaja de Málaga cayó ante el conjunto blanco después de dominar el encuentro durante muchos tramos y tras atascarse en los minutos finales. La aparición de un Campazzo estelar y de un Rudy Fernández decisivo cuando más ahogado estaba el Madrid terminaron de definir un encuentro que tuvieron perdido mucho tiempo.

La aparición de Ray McCallum en el quinteto inicial de Unicaja tenía mucho sentido para Plaza. El americano, más fuerte que Facu Campazzo, empezó a hacer daño en las penetraciones y eso le dio ventaja a los malagueños en un inicio realmente igualado. Mientras Causeur se dedicó a responder las canastas del playmaker nacido en USA, Walter Tavares saltó a pista por parte del Real Madrid para imponer orden y temor en la zona. Sin embargo, los protagonistas serían los triples de un Sasu Salin que ayudó al cuadro verde a aguantar el rimo de partido que buscaban los blancos (26-23).

Aunque el Madrid regresó a la pista dispuesto a poner tierra de por medio, Unicaja se acabó levantando. La paciencia y el acierto en los triples de los malacitanos les estaba beneficiando a la hora de atacar el aro, una cuestión que complementaban con su buena actividad defensiva; muchas manos, líneas de pase bien cubiertas y rebote controlado. Eso obligó a los hombres de Laso a dar un paso al frente también en defensa y, aunque de primeras no logró recortar, pronto daría ese pasito que estaba buscando al construir ataques sin tanta prisa, algo a lo que se sumó su gran acierto desde 6.75 (46-45).

El paso por vestuarios mantuvo el mismo guion de partido y ambos intentaban buscarse las cosquillas. Unicaja recuperó la ventaja en el marcador e intentó mantener a raya a los jugadores de un Real Madrid al que por momentos se le acababan las ideas, aunque el potencial de la plantilla blanca solventó muchas veces la papeleta. Campazzo, Thompkins o un Causeur especialmente inspirado arrimaron el hombro, pero hubo manera de despegarse un poco y los de Plaza volvieron a resurgir con fuerza; los malagueños competían de tú a tú y sin complejos (64-66).

Todo o nada en 10 minutos. Ese era el desenlace que Madrid y Unicaja querían dejar de su duelo de cuartos, una cuestión que no impidió a Waczynski seguir enchufando. Randolph respondió y los blancos respiraron, aunque la solidez demostrada por los hombres de Joan Plaza era digna de ver. El sacrificio defensivo y el rigor de su ataque le dieron herramientas para poder plantarle cara a un equipo con tantos recursos en nómina como el madridista. El momento clave había llegado (69-74).

Al Madrid se le había atascado el punto de mira y, además, tampoco estaba consiguiendo sacarle provecho a las segundas oportunidades. Eso le estaba impidiendo acercarse un poco más en el marcador, un aspecto que no pudo aprovechar del todo un Unicaja que estaba sufriendo más para anotar. Y claro, si no matas al Madrid, el Madrid regresa. En esas apareció Rudy con un palmeo salvador y un triple que empataba el partido para abrir de nuevo un capítulo en esta batalla cuando más lo necesitaban los suyos a poco más de 2 minutos del final (77-77).

En otro acto de fe, Campazzo se vistió de Llull y lideró la ofensiva. El Madrid había recuperado terreno atrás, pero no era capaz de anotar. Para ello, el argentino se inventó un canastón sensacional tras varios quiebros y una asistencia para que Thompkins hundiera un poco la moral a Unicaja. Los malagueños intentaron responder sin éxito y alguna pérdida de balón más sus malas decisiones a la hora de mirar el aro les pasaron factura. Está claro que al Real Madrid nunca hay que darle por muerto (89-84).

El partido en clave:

1. Unicaja no pudo matar el partido: Compitió como un titán, estuvo en la pomada durante la mayor parte del partido y lo tuvo en su mano durante algunos momentos, pero al final se le escapó. En primer lugar por la gran cantidad de pérdidas en momentos calientes y en segundo porque no supo aprovechar el momento de duda que tuvo el Madrid en el último cuarto antes de que Rudy acabase siendo decisivo.

2. Campazzo decide a lo Llull: En el último cuarto Campazzo tomó las riendas- Jugó un gran baloncesto, destrozó a su par y anotó puntos que acabarían siendo vitales para el devenir del choque. Imponiendo su carácter en la pista, el argentino se vistió de Llull cuando el agua más le apretaba al Real Madrid y acabó convertido en el hombre del partido.

3. Tavares o cuando los números no reflejan la importancia: Es el hombre. Walter Tavares sostiene muchas de las cosas buenas que tiene este Real Madrid y, por eso, hay que destacarle. El caboverdiano fue clave en el rebote y desviando tiros, dos cuestiones que le convirtieron en pieza clave en los momentos malos del Madrid.