El Barça se clasificó para las semifinales de la Copa del Rey de Gran Canaria 2018 tras doblegar a un Baskonia que llegó a tiempo para ganar el partido, pero que nunca pudo ponerse por delante. Una pérdida de Voigtmann cuando los vascos tenían bola para ganar acabaría siendo la clave de un partido donde el Barça demostró que la era Svetislav Pesic le está sentando de maravilla.

La eliminatoria más igualada de las que se iban a disputar en los cuartos de final empezó con el Baskonia dando primero; los vascos fueron el primero en querer imponer su juego con un Timma realmente acertado y una defensa imponente. Pesic lo paró y reordenó ideas para poner la situación más igualada con un juego un tanto más coral donde brillaban varios hombres en ataques mejor seleccionados. Aun así, la clave del juego blaugrana era un Thomas Heurtel que dominaba desde la dirección y una defensa que con Pierre Oriola había ganado mucha intensidad en la zona (28-22).

Los de Pedro Martínez necesitaban una reacción y no tardaría en llegar. Pronto el equipo vitoriano volvió a acercar posturas, pero Oriola estaba completamente hechizado y se convirtió en el principal foco de anotación de un Barça que dejó atrás el bache del inicio del choque. No obstante, el intercambio de canastas se hizo dueño de un partido precioso. Los parciales se sucedían, pero eran los catalanes los que parecían bastante más enteros, con más acierto y un poco mejor en el rebote. Esa circunstancia le permitió al cuadro blaugrana marcharse por delante al descanso (52-47).

Tras pasar por vestuarios Baskonia quiso dar un paso adelante y, aunque le costó, acabó dándolo de la mano de Toko Shengelia. A pesar de ello, el dúo formado por Tomic y Heurtel mantenía con vida a los hombres de Pesic cuando más empujaba su rival. El partido se mantuvo sobre un guion bastante parecido hasta que la fuerza de Oriola se hizo notar en ambos lados de la pista; el interior catalán era quien estaba sosteniendo a un Barça que por momentos desplegaba un juego más que sólido en un momento del encuentro en el que consiguieron despegarse en el marcador (74-67).

Con la aparición de los momentos calientes, el equipo de Pedro Martínez necesitaba dar otro paso adelante tras su intento fallido de remontada al inicio de la segunda mitad. Los vascos volvieron a la carga y, aunque parecía que no iban a poder resolver porque estaban fallando tiros que podían darles la oportunidad de poner nervioso al Barça, no tiraron la toalla. La constancia les dio la posibilidad de ganar (82-79).

Un triple de Beaubois ponía el empate y al Barcelona le tocaba responder. Lo hizo a través de un Tomic que también había cuajado un buen partido. A partir de ahí, ambos conjuntos visitaron la línea de tiros libres y eso le pasó factura al equipo de Pesic ya que, a poco más de un minuto para el final perdió a Oriola tras cometer su quinta personal. Pero a Baskonia le entró el miedo a tirar y una pérdida de Voigtmann cuando los vitorianos tenían bola para ganar terminaría siendo clave.

Al final el Barcelona se llevó un triunfo que vio peligrar, pero que supo mantener desde la línea de tiros libres con la consistencia suficiente como para no fallar. Aun así, Baskonia recuperaría un balón clave en el que otra vez Voigtmann no estaría fino. Con 13 segundos por jugarse y estando 3 abajo, el alemán lanzó de forma equivocada y terminó de enterrar las opciones de su equipo de llevarse el billete a semis (94-90).

El partido en clave:

1. El rebote, factor culé: En un partido tan igualado los pequeños detalles marcan una gran diferencia. En ese sentido, el Barça hizo muchísimo daño en el rebote tanto en ataque como en defensa, siendo Pierre Oriola el hombre clave. El catalán sostuvo a los suyos bajo los tableros y, a partir de ahí, sacaron ventaja en segundas oportunidades y evitaron que Baskonia pudiera tenerlas en la canasta en la que le tocaba anotar

2. Toko hizo creer a Baskonia: Es cierto que el Barcelona cuajó un buen partido, fue sólido por muchos momentos y podría decir que fue mejor, pero Shengelia no tiró la toalla. Y por ende Baskonia tampoco la tiró. De esa manera, el georgiano llevó la batuta de un equipo que se levantó unas cuantas veces cuando peor estaba, llegando a tener opciones claras de llevarse el partido. A pesar de ello, no fueron suficientes sus 30 puntos para ganar.

3. Pesic recupera al Barça: De lo sencillo, lo extraordinario. De lo normal, lo decisivo. Svetislav Pesic es tal como es y no se esconde. El técnico balcánico ha recuperado a un Barcelona tocado y hundido para convertirlo en un equipo competitivo en el momento importante de la temporada. Compitiendo a este nivel, los blaugranas son capaces de elevar sus pretensiones tras unos meses de mucha, muchísima zozobra. Y ahí, Pesic, tiene toda la culpa.