El técnico balcánico ha llegado y besado el santo. Ha cambiado al FC Barcelona de arriba a abajo y lo ha acabado convirtiendo en todo un equipo campeón con las señas de identidad que eso conlleva, haciendo creer a sus jugadores en una idea que se llevó por delante a todo un Real Madrid. Con un Tomic fantástico, un Sanders decisivo atrás y un Ribas que hizo de Heurtel, el Barça se lleva la Copa de Gran Canaria.

Real Madrid y Barcelona entraron al partido un tanto tibios, tanteándose y cometiendo muchos errores tanto en los lanzamientos como en los pases. A pesar de ello, Tomic comenzó a hacer daño por dentro y el conjunto blaugrana parecía un poco más cómodo con el ritmo que estaba llevando el partido. La torre croata volvió loco a Tavares con sus movimientos de pies, mientras que los blancos respondían gracias a un Doncic que aprovechó sus tiros libres para darle ventaja a su equipo. En ese instante el cuadro merengue sacó su martillo pilón y un triple de Thompkins obligó a Pesic a parar el encuentro porque sus hombres estaban faltos de ideas en ataque (21-15).

El cambio de mentalidad del Barcelona fue en la defensa ya que, una vez apretó los dientes atrás, consiguió acercarse en el marcador. Aunque a sus ataques le faltaban algo de fluidez debido en gran parte a una versión menos pomposa de Heurtel, Ante Tomic mantuvo a los culés en la parte de delante al hacer añicos a un Gustavo Ayón completamente fuera de forma al haber regresado recientemente de una larga lesión. Asimismo, gracias a ese ritmo de partido más lento y a un mayor acierto los blaugranas se hicieron con el control del marcador, maniatando a un Madrid al que le estaba costando un mundo anotar ante la defensa propuso equipo de Pesic (34-40).

Los triples empezaron a entrarle al Barça y, al mantener su actividad defensiva, logró despegarse en el marcador. El guion de partido marcado por los culés era perfecto, prácticamente sin fisuras y eso desquiciaba al Real Madrid. Ni Doncic, ni Rudy ni Randolph estaban cómodos y eso era gracias a esa obra de ingeniería que era la defensa barcelonesa. Además, con el Heurtel más terrenal sobre el que la vigilancia era constante, apareció un Pau Ribas decisivo y que todas las decisiones que tomaba eran siempre positivas. Laso no encontró la manera de meterle mano al muro que tenía delante y los culés llegaban al último cuarto con todo para ganar (52-67).

Carroll animó un poco al Madrid cuando más lo necesitaba y eso le daba la opción de seguir con vida, pero la realidad es que el Barcelona respondía cada intento de los blancos por venirse arriba. Pesic no quería locuras en ataque y Laso puso una presión en toda la pista tan necesaria por el marcador como importante para coger sensaciones; el tiempo se le agotaba y la reacción tenía que llegar cuanto antes.

Un triple de Rudy puso a los blancos a diez a cuatro minutos del final y ahora era el Barça el que estaba menos acertado en su toma de decisiones. Era el momento de la verdad y los blaugranas tenían que controlar un poco más su ataque y alargarlo, pero el Madrid trabajó mucho más atrás, el acierto de los hombres de Pesic bajó y se abrió un nuevo partido cuando todo parecía decantarse del lado catalán (76-83).

Quien llevaba el dominio el partido en estos momentos era un Real Madrid mucho más entero, pero le iba a faltar tiempo. Una canasta de Rakim Sanders a falta de menos de un minuto le complicaba mucho el partido a los de Laso. Thompkins le puso emoción con dos triples, una cuestión que apretó el partido cuando, otra vez, todo parecía decidido.

Oriola tuvo dos tiros libres para cerrar el choque, pero el catalán falló ambos y le dio la oportunidad al Madrid de ganar. Primero Causeur con un triple muy forzado y después dos palmeos seguidos de Taylor y Rudy respectivamente pudieron haber cambiado el resultado, aunque ninguno de los tres estuvo acertado y los de Laso tuvieron que entregar la cuchara y el cetro de campeón después de cuatro Copas consecutivas.

El partido en clave:

1. Un Madrid sin referente: En este tipo de partidos los grandes jugadores tienen que aparecer y para desgracia de Laso ninguno de los suyos dio un paso adelante. Se suponía que esta iba a ser la Copa de Doncic y no la fue, por ejemplo, pero tampoco estuvieron bien ni Randolph, ni Rudy o Campazzo. Carroll y Thomokins ayudaron, pero evidentemente no fue suficiente.

2. Rakim Sanders, el tapado: El jugador americano se ha convertido en un especialista de los que cambian partidos gracias al trabajo defensivo que hizo. No le importó bailar con los hombres más peligrosos del Madrid y frenó a todo el que se le puso por delante. Además, puso el listón físico muy arriba y eso no le sentó del todo bien al equipo blanco.

3.  El sacrificio por encima de todo: Si algo ha hecho Pesic en estos días en Barcelona es hacer creer a sus jugadores en una idea. Esa filosofía tiene mucho que ver con una palabra que en baloncesto y, más concretamente, en la defensa es clave: Esfuerzo. El entrenador balcánico ha conseguido que sus jugadores vayan a muerte con este punto clave en el asalto a cualquier título y eso ha hecho que el nivel del colectivo se haya elevado de forma considerable. Una defensa buena, además de tener los conceptos tácticos claros, tiene que estar formada por el esfuerzo como pieza indispensable para poder competir con garantías.