La regularidad como mejor definición de dinastía. La excelencia de lo colectivo como modelo de éxito. Una filosofía única y prolongada durante dos décadas para convertir a una franquicia en ejemplo universal. Los San Antonio Spurs son -reniego todavía de usar el pretérito- el equipo que todos soñamos alguna vez. Por juego, por valores, por idiosincrasia.

Pero el viaje, tan preciado y premiado, parece estar llegando a su fin. Aunque nos resistamos a enterrarlos, es ostensible la dificultad que tienen los texanos para mantenerse en la élite de la liga este curso. Defensivamente empezando por la ausencia de Leonard (que lo engloba todo), así como por la fragilidad de la pareja Aldridge-Gasol (qué bien hubiera venido un prototipo Dedmon/Baynes), que permite a los equipos atacar la zona con comodidad y sacar rédito de los 2×2 frontales.

Aunque es seguramente en ataque donde más estamos notando la ausencia del gen Spurs. San Antonio se ha convertido en un equipo apático, irreconocible. Común, entendido como la carencia del juego coral que durante tantos años ha maravillado a la liga. La movilidad, los bloqueos ciegos, los cortes «europeos». Todo ha decaído hasta su mínima expresión. El porcentaje de tiros forzados y ataques poco elaborados ha aumentado hasta registros inimaginables hace unos años, provocando además una desorganización colectiva que castiga posteriormente el balance defensivo (no ayuda la edad o el bajo estado de forma de algunas piezas).

Las sensaciones que transmiten los Spurs se pueden plasmar en datos clarividentes:

  • Esta campaña son el 13º equipo que más asistencias reparte. Desde el curso 2008-2009 que no estaban fuera del Top 10 en media de asistencias (aquel año caerían en primera ronda de Playoffs ante los Mavericks 1-4).  Hace apenas 5 años eran los mejores en esta estadística.
  • En la estadística «Offensive Rating», los Spurs también están a día de hoy fuera del Top 10 (17º), algo que no ocurría desde el año 2009.

Los Playoffs, en peligro para los Spurs

Esta madrugada, ante los Thunder, los Spurs perdieron su 10º partido de los últimos 13 y ya son séptimos en el Este. Los Jazz, décimos, están a apenas un partido de igualarles.

Como recordó Gonzalo Vázquez en Twitter, los Spurs terminarán la temporada con balance negativo fuera de casa por primera vez en 20 años. Un dato que refleja a la perfección lo que decíamos al principio del artículo. La regularidad de una dinastía.

Pero no es la única racha que puede romperse este curso. Los Spurs llevan 20 años seguidos alcanzando las 50 victorias en temporada regular (en la 98-99 acabaron con un balance de 37-13 por el lockout), y actualmente están a 13 triunfos de lograrlo… cuando apenas quedan 16 partidos. ¿Un 13-3 es posible? Costaría creerlo.

Lo más peligroso, eso sí, es ver que la racha de 20 temporadas consecutivas acudiendo a los Playoffs puede terminar esta campaña. Desde 1997, los texanos no han fallado a su cita con la postemporada. ¿Se acabará la racha? Mucho tiene que cambiar el guión de la película.

Leonard podría volver esta semana

La única «noticia» positiva a día de hoy en San Antonio es que Kawhi Leonard podría regresar a las canchas, con restricción de minutos, esta misma semana (se especula el jueves ante los Pelicans). Es evidente que la baja del alero de California, que solo ha disputado 9 partidos esta temporada, ha alterado el inequívoco plan inicial de Popovich: luchar por el anillo.

¿Qué le queda a San Antonio?

A pesar del «descubrimiento» de Murray y el nivel ascendiente de Anderson y Bertans, los Spurs no carburan y meterse en postemporada no será sencillo. El calendario que se avecina, complejo:

  1. Fuera vs Rockets
  2. En casa vs Magic
  3. En casa vs Pelicans
  4. En casa vs Timberwolves
  5. En casa vs Warriors
  6. En casa vs Wizards
  7. En casa vs Jazz
  8. Fuera vs Bucks
  9. Fuera vs Wizards
  10. En casa vs Thunder
  11. En casa vs Rockets
  12. Fuera vs Clippers
  13. Fuera vs Lakers
  14. En casa vs Blazers
  15. En casa vs Kings
  16. Fuera vs Pelicans