Por fin ha llegado el March Madness. Tras meses de competición sin descanso anoche tuvo lugar el ansiado Selection Sunday, y desde mi humilde opinión, como siempre, toca dar mi punto de vista sobre lo que ha dado de sí un bracket que este año tiene mucho para analizar y también para reflexionar. Empezando, como no, por el nuevo, y muy poco ingenioso, sistema de anuncio de los equipos que estarán presentes en el torneo final.

¿A quién se le ocurre anunciar primero la lista de equipos y después los posteriores emparejamientos? La nueva idea de la NCAA ha condicionado un show que ha perdido su magia habitual con el conocimiento de los cruces en tiempo real. Por no hablar ya del fallo habitual, y es que de la noche a la mañana los analistas NBA pasan a convertirse en expertos NCAA, pero no seamos necios, dudo que ninguno de ellos haya visto más de una decena de partidos en toda la temporada. ¿Por qué no dejar el sitio a los que llevan toda la temporada dando el callo ante la cámara y la prensa digital? Vamos a lo bueno, que el dinero y la audiencia siempre manda.

Cuatro números 1 más que cantados

Solo quedaba la duda de cual podría haber sido el último seed número 1 del torneo con los locks de Virginia, Villanova y Kansas tras llevarse el campeonato de la Big 12, y la realidad es que no hubo sorpresas. El comité volvió a demostrar que poco importa el tramo final de la temporada para dar a los Musketeers de Xavier (que no olvidemos cayeron eliminados por Providence en el torneo de la Big East) el último puesto de la élite universitaria esta temporada. Cuatro equipos que a lo largo del año, y con permiso de una Kansas más intermitente, han logrado por méritos propios liderar cada una de las regiones en el seeding global.

Los Cavaliers de Bennett se han hecho con el papel de máximo aspirante al título con total merecimiento. Un grupo que no había sido ni rankeado en el preseason TOP-25 ha pasado a ser el rival a batir gracias a un nombre claro, Tony Bennett. El técnico de UVA ha vuelto a dar una lección de coaching para crear el entramado defensivo por excelencia de la NCAA, sin descuidar un conjunto que tiene muchas más armas ofensivas de las que cualquiera puede imaginar, lo que hace que a Virginia no solo le puedas ganar superando los 50 puntos en anotación como venía siendo habitual en temporadas anteriores.

Villanova por otro lado llega al torneo como una moto tras lograr llevarse el campeonato de la Big East, superando los problemas de este último tramo de temporada donde encadenaron en pocas fechas tres derrotas inesperadas en el campenato de conferencia. Pese a todo Jay Wright volvió a dar una solidez a un equipo equilibradísimo que cuenta con un factor diferencial como es Jaylen Brunson. La figura de una referencia exterior en la dirección ha demostrado ser clave para triunfar en marzo, y los Wildcats cuentan sin duda alguna con el mejor de toda la temporada. Ello junto a un grupo sólido, balanceado y con recursos desde el banquillo colocan a Nova como claro candidato a lograr su segundo título en tres años.

El caso de Kansas y Xavier es un pelín diferente. Los Musketeers han tirado de veteranía y la dupla Bluiett-Macura para dar a Chris Mack por fin el título de élite universitaria que se merece desde hace ya muchos años. Dominador de la Big East esta temporada, los de Cincinnati han demostrado un orden táctico y seriedad que les ha otorgado un seed #1 más que lógico. Veremos si la falta de experiencia no les condiciona en un parte del cuadro en la que la competitividad y seriedad de equipos como Gonzaga o UNC pueden marcar la diferencia entre alcanzar San Antonio o volver a casa con las manos vacías.

En cuanto a los Jayhawks, Bill Self y nada más. En un año muy difícil, con una Big 12 de auténticos locos y con un Allen Fieldhouse que ha dejado de convertirse en inexpugnable, el legendario técnico de Kansas ha sabido ir ajustando los problemas en la rotación, especialmente en puestos interiores, con el protagonismo exterior liderados por un magnífico Devonte’ Graham. El eterno exterior de los Jayhawks ha ido creciendo más y más a lo largo de la temporada para hacer crecer un conjunto que ha suplido la salida de una pieza muy importante como era Preston y terminar volviendo a llevarse el título de la temporada regular y también el del torneo de conferencia. Veremos si Azuibuike llega al torneo como se prevé, pero la actuación de De Sousa en el torneo da a los de Self una alternativa más que necesaria para intentar dar más opciones a un backcourt que será el que tenga que marcar la diferencia si los Jayhawks quieren llegar lejos en torneo.

El Draft, influencia negativa

Todos sabemos que el Draft NBA es condición sinecuanime para miles de fans que se unen a la locura en marzo tras un año sin seguimiento alguno durante la temporada regular. Hasta ahí nada nuevo, pero la realidad es que la mejor liga del mundo ha influído más que nunca durante un Selection Sunday en el que el comité no ha querido perder absolutamente nada de audiencia en pos de tener en la locura a todos los nombres presentes en el próximo TOP 10 de la lotería NBA.

Si analizamos los diez mejores prospects disponibles para medios especializados, la temporada había dejado con muchas opciones de quedarse fuera del torneo a tres de ellos, de los cuales uno era nada más y nada menos que Trae Young, el que ha sido sin ningún lugar a dudas (positiva y negativamente) el nombre del año en la NCAA. Oklahoma había hecho un final de temporada para olvidar, perdiendo 8 de los últimos 10 partidos y cayendo en la primera ronda del torneo de conferencia ante Oklahoma St, lo que para muchos de nosotros era evidencia total de que los Sooners no habían hecho méritos suficientes para estar presentes en el Madness. Pero los Sooners no han sido los únicos. Texas llevaba bailando en la burbuja durante el último mes, y seguramente la presencia de Bamba ha terminado por decantar la balanza a su favor para estar presente en el ansiado Selection Sunday. El mismo caso sucede con Missouri, que tras caer frente a Georgia en el torneo de la SEC parecía perder fuelle. Todo hasta que Michael Porter Jr. regresó a las canchas y dio un empujoncito extradeportivo para que podamos ver en el gran escaparate a todos los que están llamados a dominar la sala del Barclays Center el próximo 21 de junio en New York.

Las Mid-Majors, de nuevo perjudicadas

Si algo ha vuelto a dejar claro el bracket del 2018 es que las mid-majors tienen pocas trazas de aumentar su protagonismo ante unas High-Majors que no parecen más que aumentar su importancia en el sistema NCAA. Si no no se explica la ausencia de equipos como Vermont, Middle Tenessesee St o la misma St Mary’s en el torneo. El mismo torneo final que para las High Majors no ha tenido impacto en la selección ha lastrado a unos conjuntos que por méritos propios han mostrado un nivel más que de sobra para estar presentes en la ansiada locura.

En su lugar, el comité ha optado por dar entrada a equipos que han vivido de un buen inicio de temporada como Arizona State (6 derrotas en los últimos 7 partidos), la propia Oklahoma de Young o una Syracuse que presenta una de los resumees (balance de la temporada) más flojos de los presentes en el torneo. ¿Merece la pena de verdad perdernos equipos de la talla de los citados anteriormente para dar entrada a programas más prestigiosos pero que están llamados a presentar poca batalla?

El caso de los Gaels es doloroso. Su calendario non-conference y la falta de victorias importantes le ha terminado lastrando, pero esa victoria ante Gonzaga fuera de casa debería haber sido el trampolín a un mes de marzo más que merecido. En su lugar deberá ser cabeza de cartel de un NIT en el que el nivel se antoja escandaloso y claramente interesante.

El caso USC

Otro de los casos más sangrantes del Selection Sunday es el caso de Southern California. Los de Andy Enfield se quedan sin torneo final de forma incomprensible tras finalizar la Pac-12 en segunda posición y alcanzar la final del torneo llevando al límite a Arizona hasta mediado el último tramo de la segunda parte en el Championship Game. Todo después de los problemas con el FBI por el recruit de jugadores, la salida de De’Anthony Melton del programa y la lesión de un hombre clave como Benny Boatwright. Con un parcial de 23-11 en la temporada, la NCAA volvió a demostrar que noviembre y diciembre NO debería valer tanto. La falta de victorias en el calendario non-conference y un inicio de temporada desastroso para los Trojans han terminado por lastrar a un conjunto que en mi opinión sí se había merecido bailar, especialmente teniendo en cuenta la inclusión de Arizona State en su lugar con el más que merecido pase de UCLA vía First Four. Parece que los méritos en el conference schedule y el torneo ya sirven de bien poquito.

Los posibles upsets de la primera ronda

Todo amante que se precie de la NCAA no puede dejar de predecir posibles upsets desde el inicio del torneo. Yo no voy a ser diferente y dejo por aquí las posibilidades de sorpresa que veo en la primera ronda.

Miami-Loyola Chicago: No creo que nadie que vea el bracket no apueste por los Ramblers como uno de los posibles upsets de la primera ronda. El campeón de la MVC viene de dominar de principio a fin una temporada en la que tiene victorias de nivel como frente a Florida, y la no presencia de Brown por parte de los Canes deja todo el peso para Larrañaga en inexperimentado dúo formado por Lonnie Walker y Dewan Huell. Todo al mismo tiempo que Miami deberá contener la variedad de recursos ofensivos con los que cuenta el conjunto de Porter Moser.

Georgia St – Cincinnati: Georgia St vuelve al torneo y lo hace con el sueño de repetir la última actuación en 2015 cuando de la mano de R.J Hunter los de Atlanta sorprendieron a Baylor con una canasta sobre la bocina. Esta vez la historia es diferente, pero el patrón puede ser similar. Los Panthers vuelven a llegar con un jugador referencia como D’Marcus Simonds a pleno rendimiento y jugando una zona que obligará a un equipo ni mucho menos lanzador (130 del país) a estar acertado desde la larga distancia. La capacidad de los Bearcats para competir en los partidos importantes marcará la sorpresa.

Arkansas – Butler: Pocas dudas quedan de que el décimo seed de los Bulldogs es un caramelo más que peligroso. Butler llega al torneo con victorias ante Ohio St, Utah e incluso Villanova, lo que habla del potencial ganador de un conjunto al que sin embargo le ha faltado consistencia. Delante una Arkansas que de la mano de su Big Three buscará demostrar que los 8 seeds de la SEC no han sido un error por parte del comité de selección. El duelo va a ser uno de los grandes de la primera ronda.

St.Bonaventure/UCLA – Florida: Da igual cual de los dos logre el pase en el First Four (todo apunta a UCLA) pero la realidad es que Florida es uno de los seeds #5 que menos seguridad transmite. Los de White han tenido una temporada de idas y venidas, mientras que los Bonnies han sosrprendido a propios y extraños con su excelente nivel en una A10 en la que solo el campeón Davidson les privó de luchar por el título. Todo ello aderezado con uno de los grandes nombres como es el de Jaylen Adams. En el otro extremo una UCLA que está llamado a hacer mucho y bien en el torneo tras sus excelentes sensaciones en el torneo de la Pac-12. Holiday es uno de los grandes nombres del torneo, y Alford ha sabido dotar a los Bruins de una competitividad que puede meter miedo a cualquiera.

Clemson – New México St: ¿Chokeará la ACC en las dos primera rondas? Si es así Clemson tiene muchas papeletas para ser uno de los principales equipos. Los Tigers llevan siete años sin pisar el Madness pese a las buenas sensaciones a lo largo del año, mientras que los Aggies han sido el nombre propia en la WAC esta temporada y una auténtica máquina de ganar. La amenaza de Zach Lofton, el foco clave para Clemson.

URI-Oklahoma: Más por show que por realidad, especialmente teniendo en cuenta el nivel mostrado por los Sooners en este final de temporada. Pero qué bonita sería ver a Young resurgir de sus cenizas en el gran escenario del March Madness para volver a subir su nombre a los cielos. Parece imposible, más teniendo en cuenta como han aprendido los equipos a minimizar los daños del base freshman, pero toda oportunidad del upset viene dado por la subida necesaria de nivel de los secundarios a las órdenes de un Lon Kruger que parece el más perdido de todo. Pese a todo, no me fío de Rhode Island.

Ohio St – South Dakota St: Mike Daum viene a dar guerra. South Dakota St se llevó la conferencia de forma contudente, y esta ve no está solo. A la presencia del que es uno de los meores jugadores mid majors del país, Daum tiene en David Jenkins a un compañero de batalla ideal para dar a Chris Holtmann de bruces con la realidad. Ohio St ha titubeado en este final de temporada, y pese a que la temporada de los Buckeyes ya es un rotundo éxito tras esperar una debacle con la salida de Matta, los Jackrabbits lo tienen todo de cara a para convertirse en cinderella esta tmeporada.

Houston – San Diego St: Pocas cosas me han alegrado más en este final de temporada que los Aztecs ganando la MWC y volviendo al Madness por la puerta grande. Su rival serán unos COugars que viene tocadísimos tras caer en la final de la American frente a Cincinnati con dos acciones terribles de sus gran estrella Rob Gray. Si Houston no digiere el fracaso de forma inmediata, Pope, Watson y cia tirarán de ofensiva para dar un susto a Kelvin Sampson y compañía.

Nevada y su oportunidad de soñar

Me da igual que los Aztecs les apalizasen en las semis de conferencia. Yo no me bajo del carro de Nevada y creo que con su seed 7 en el torneo, los Wolf Pack tienen oportunidades de sobra para soñar a lo grande en el torneo. Su emparejamiento ante Texas no esconde su superioridad sobre la cancha, y el posible cruce ante una CIncinnati siempre bajo sospecha para mi le da opciones de plantase en un Sweet Sixteen en el que solo quedaría soñar a lo grande. Caleb Martin y Jordan Caroline son argumentos de peso suficiente para que la defensa de los Bearcats necesite dar mucho más de lo habitual para no llevarse una sorpresa. Uno de mis candidatos a llegar muy lejos.

SEC, ¿la nueva ACC?

8 equipos ha colado la Southeastern en el torneo. Muchos lo preveían pero pocos lo esperaban. La impresionante competitividad e igualdad mostrada en la conferencia a lo largo de la temporada ha terminado por hacer dudar al comité y ver a toda la ristra de equipos presentes en el torneo final. Ahora le toca a la propia SEC validar que la confianza es justa y merecida. No es sorpresa ver caer a equipo y equipos de la ACC a las primeras de cambio dejando sensaciones agridulces, pero creo que esta vez la historia va a ser diferente y la Southeastern podrá mostrar con todas las de la ley que la competitividad vista hasta el momento puede ser un gran aliciente para el resto del torneo.

La South Region, caramelo envenenado para Virginia

¿Quién iba a esperar que al mejor equipo del país le sentaría mal la comida del domingo? Pues es la realidad. La South Region se ha convertido sin duda alguna en la región de la muerte en el March Madness 2018. Los Cavaliers de Tony Bennett tenían la opción más clara de luchar por el título, pero todo se ha tornado mucho más complicado con los emparejamientos presentes en esa parte del cuadro. Arizona, Kentucky (ese enfrentamiento en la segunda ronda puede ser legendario), Tennessee, Cincinnati y Nevada son argumentos más que de sobra para echarse a temblar y empezar a rendir desde el primer minuto. Salvo su primera empajamiento frente a UMBC, Virginia deberá darlo todo desde el arranco para no perder un ritmo competitivo que le podría dar un susto a las primeras de cambio.

Todo por no hablar de ese citado Arizona-Kentucky. Wildcats y Wildcats están condenados a enfrentarse mucho antes de lo esperado en un partido que apunto a ser el apogeo de la segunda ronda. Con los dos en su mejor estado de forma de la temporada, el “lloro” de Calipari ha dado el pistoletazo oficial a Marzo.

La más fea, para UNC-Greensboro

La victoria de UNCG en la SoCon nos ha dado una de las grandes alegrías de la temporada a todos los seguidores españoles a la NCAA. Los Spartans, liderados por nuestro Francis Alonso lograron por fin el pase al Madness tras saborearlo la pasada temporada y uno de los grandes alicientes era saber quién sería su rival. Finalmente Gonzaga ha sido el elegido, y no os voy a mentir, si pudiese elegir sería uno de los equipos con el que no me querría enfrentar. Los Bulldogs llegan a marzo en el mejor estado de forma de toda la temporada y si por algo se caracterizan es porque transmiten la mayor regularidad de entre todos los equipos candidatos a Final Four con excepción de Virginia y Villanova. Pese a todo Alonso y los suyos lucharán y sobretodo disfrutarán el momento con la ilusión de que este mes todo puede pasar en una cancha de baloncesto. ¡La mayor de las suertes!

¡A DISFRUTAR!