Villanova logra su segundo título en tres años y el tercero de su historia en otra actuación memorable frente a una Michigan que no tuvo alternativas al show de Donte Divincenzo desde el banquillo (79-62). 31 puntos del italoamericano decantaron una final en que los Wildcats entraron fríos pero donde poco a poco fueron imponiendo su ritmo mientras los Wolverines pierden su segundo título tras la derrota frente a Louisville en 2013.

No hubo sorpresas en el arranque. Los quintentos habituales de ambos equipos con Brunson y Wagner a la cabeza se encargaban de prometer al aficionado cumplir el espectáculo  que una final de la Final Four siempre merece. Y quién mejor que ambos líderes para dar el pistoletazo de salida en un primer tramo del partido trepidante. Wagner se encargaba de ser el canalizador ofensivo de los Wolverines dando muestra total de todo su repertorio infinito tanto cerca como lejos del aro de los Wildcats. Mientras tanto los Wildcats, mucho más incómodos que en su racha inaugural en la semifinal frente a Kansas, tiraban de un Brunson imponente físicamente en su duelo ante Simpson para sostener un ataque que sin embargo encontraba muchos problemas ante el sistema de ayudas y las manos sobresalientes del perímetro de los Wolverines. Con el 11-8 (min 6) tras la penetración de Booth se llegaba al primer tiempo muerto oficial del choque dejando claro que los Wildcats iban a tener que emplearse mucho más en ambos lados de la cancha que en su duelo frente a los Jayhawks,

No fue hasta la entrada de DiVincenzo (con cinco puntos consecutivos) en el partido cuando pudimos ver a Nova siendo Nova a medida que avanzaba toda la primera mitad. Pese a todo, las ideas claras de Michigan seguían llevando el ritmo al mismo tiempo que la agresividad de cara al aro de Jordan Poole ponían los cinco puntos de ventaja en el marcador para los pupilos de Beilein (19-14 min.9). Ese fue el punto de inflexión para que Jay Wight ajustase la defensa alternando la individual con momentos de zona 2-3 presionante para que Villanova comenzase a a convertirse en el martillo pilón al que nos han acostumbrado a lo largo de todo el año. Todo ello dió lugar a la limitación de Michigan en ataque, coincidiendo con la salida de Wagner de la cancha y el aprovechamiento de la racha de DiVincenzo para ir reduciendo la distancia de forma gradual (21-20 min 13). Y es que en un partido donde el triple se llevaba parte del protagonismo en todas las previas, solo podía ser el del jugador de ascendencia italiana el que iba a poner a Nova por encima en el marcador a pesar del paupérrimo arranque de ambos conjuntos en ese aspecto (4-20 para ambos conjuntos de forma combinada).

A partir de ahí uno de los mejores sextos hombres de la temporada siguió convirtiéndose en la pesadilla particular de los Wolverines. Otro triple más y su agresividad de cara al aro, incisivo en todas su acciones, dejaba a Donte como el arma principal de Villanova hasta alcanzar los 16 puntos con un 2+1 que ponía el 30-26 a solo cuatro minutos del tiempo de descanso y que arrancaba un parcial que terminaría por dar a los Wildcats la máxima ventaja del partido (9 puntos) llegados al descanso. Los Wildcats lo tenían todo de cara en un segundo tramo de partido espectacular, mientras que la pesadilla personal de Matthews desequilibraba todo lo que Michigan había logrado en el arranque de partido.

La segunda parte arrancó con un único color. Pese a la ilusión de Wagner en el arranque, apareció la figura del que faltaba. Eric Paschall, el mejor hombre de los Wildcats frente a Kansas, aprovechó su salida como cinco en el quinteto tras la apuesta de small ball de Wright en la segunda mitad para ampliar la ventaja hasta el 44-30 (min 22.), tras cinco puntos consecutivos que obligaba a Beilein a un tiempo muerto demasiado tempranero tras proponer de nuevo la entrada de Duncan Robinson en la segunda parte. Ninguna alternativa del técnico de los Wolverines parecía funcionar. Matthews completamente anulado por la defensa de perímetro de los Wildcats, Abdur-Rakhman intermitente y Simpson completamente bloqueado ante la incapacidad para lanzar desde fuera de forma fíable. Ni siquiera Wagner parecía proponer alternativas ante un más que evidente pique (primero con Booth y luego con Spellman) que no parecía ni mucho menos ayudar a que Michigan pudiese volver al partido en ningún momento.

Con ello y 48-33 en el marcador (min 25), Beilen volvió a pedir un tiempo muerto en vistas a cortar la situación de dominio total de los Wildcats en el marcador, pero lo que se encontró fue la llegada de Mikal Bridges al partido para seguir ampliando más la ventaja hasta mantener los parciales en un intercambio de canastas que dejaba entre 15 y 19 puntos el margen de los Wildcats en el partido (53-38 min 29). Fue a partir de ese ecuador de la segunda parte cuando Michigan, coincidiendo con la cuarta personal de Brunson, comenzó a ser más fluída en ataque, pero siempre siendo incapaz de contener a un DiVincenzo que con el tapón del partido y dos canastas con los Wolverines acercándose a la decena volvieron a dar el golpe en la mesa necesario para que Villanova recuperase en cuestión de segundos los 18 puntos de ventaja que dejaban prácticamente sentenciado el choque (62-44 min 32).

El último tramo del partido dejó el disfrute de los Wildcats previo al éxito. DiVincenzo siguió ampliando sus números al mismo tiempo que una Michigan ya desilusionada intentaba recortar distancias de forma frustrada y sin algún tipo de orden táctico. Jay Wright y el banquillo celebraban desde la banda esperando el pitido final que otorgaba a Villanova el papel del equipo más dominante de la última década, con su segundo título en tres años y con la sensación real de que los Wildcats han sido de largo el mejor equipo no solo en el March Madness, sino en el cómputo global de la temporada. Una Villanova que ha dejado en este Madness una sensación de superioridad que no se veía desde hace mucho tiempo y que de la mano de un grupo completísimo y equilibrado ha terminado por dominar el baloncesto colegial.

Tercer título en la historia de los Wildcats y el MVP para un italoamericano que siguió la saga de Villanova con un juego espectacular y balanceado. El éxito a un proyecto sin one&dones pero con la evolución, la madurez y la paciencia como principales armas. Sigue el legado de los Wildcats, y lo peor de todo es que a la NCAA le toca descansar hasta la temporada que viene. A por un merecido descanso con Villanova como campeón.

Estadísticas claves

Donte DiVicenzo: 31 puntos, 5 rebotes, 3 asistencias

Mikal Bridges: 19 puntos, 4 rebotes

Muhammad-Ali Abdur-Rahkman: 21 puntos, 7-12 TC