La campaña para conquistar el anillo por parte de los Celtics sufrió un durísimo mazazo apenas unos minutos después de que el primer balón de la temporada se pusiera en juego. Gordon Hayward caía lesionado, entre gritos y el horror de jugadores y afición. Perdida una de sus referencias ofensivas, Brad Stevens se sacaba de la manga todo su repertorio de trucos para distribuir minutos, tiros y responsabilidades entre los componentes de un equipo nada egoísta y donde descollaba, como la otra gran figura restante, Kyrie Irving.

¿Quién les iba a decir que, poco antes de llegar a las eliminatorias decisivas, también iba a caer su base estrella, su perro de presa suplente y un trabajador como Theis? Una por una podía ser bajas más o menos importantes, pero en combinación, dejan a los Celtics tocados y renqueantes en el momento en el que más star-power, como se le suele llamar en la NBA, se necesita. Los playoffs exigen tener a los mejores en cancha, y hay temores fundados respecto a la presión sobre los hombros de Rozier, Brown o Tatum cuando salten a la cancha entre el fervor de la grada y los siete partidos apretando la soga.

Frente a ellos, el equipo de Giannis, también conocido como la montaña rusa de la temporada 2017-2018. Los Bucks vieron al griego desplegar sus poderosas alas al inicio de campaña y asentarse firmemente en la carrera por el MVP. Luego vino la irregularidad, los malos tramos y el despido de Kidd. Luego, el cambio de entrenador, la reacción, el regreso de Jabari Parker y la áurea mediocridad para concluir la temporada. Un 44-38 y séptimo puesto, paliza recibida en el último día frente a los 76ers, que sabe a poco y que no hace ser optimista con este enfrentamiento de primera ronda.

Sin embargo, tienen esperanza. Primero, por Antetokounmpo, que ha mejorado aún más sus números esta campaña y la ha concluido con un impresionante 26,9-10-4,8 en puntos, asistencias y rebotes. Él es el alfa y el omega de los Bucks y el faro que puede conducirlos a la siguiente fase. Segundo, por el ya mencionado estado físico de los Celtics, que acudirán al combate sin lo mejor de entre sus filas y confiando en un rookie y un sophomore para sostener buena parte de su juego. ¿Estará Rozier a la altura del hueco que tiene que cubrir? (No solo Irving, sino también el lesionado Smart), ¿y anulará Horford la, escasa, presencia interior de los Bucks?

Pese a esas heridas de guerra, apuesto por los Celtics como candidatos a pasar a la segunda ronda en seis partidos. Stevens ha mostrado que “ni es oro todo lo que reluce ni toda la gente errante anda perdida”, porque de entre las ruinas de las lesiones ha construido una plantilla generosa y competitiva que puede dar un susto a cualquiera todas las noches. Los Bucks, por el contrario, son sinónimo de irregularidad y de dependencia de su gran estrella, que aunque se muestre imparable, difícilmente podrá sostener al equipo durante toda la serie. Por ello, y pese a que probablemente la segunda ronda sea el final de las esperanzas de los orgullosos verdes, creo que pasarán este duelo con esfuerzo, pero vivos.

Atención especial a: Terry Rozier, que tendrá que desenvolverse excelentemente en el puesto de base, y Jayson Tatum, en su primera postemporada y con mucha responsabilidad.

MVP de la serie: Giannis Antetokounmpo. ¿Pero será suficiente su exhibición para doblegar a los Celtics?