Redes sociales en modo avión, concentración elevada al cuadrado, un objetivo en mente. Todas las fuerzas, sea cual sea el grado de reserva de las mismas, al servicio de una franquicia y una ciudad que anhelan repetir el éxito del 2016. Mes de abril es sinónimo de Playoffs en la NBA y para LeBron James los de este 2018 son (en el fondo como siempre) especiales.

El ‘23’ podría afrontar su última postemporada con la camiseta de los Cavs. Al menos, si nos ceñimos a los constantes rumores que ha habido a lo largo del curso –avivados por el propio James- sobre su más que posible no renovación (será agente libre). Hay varios mercados que le esperan. Desde Houston hasta Philadelphia pasando por Los Ángeles.

Pero eso será en verano, ahora llega la hora L. La época del año en la que LeBron transciende de lo ya superlativo (mención aparte su rendimiento en la que ha sido la 15ª temporada de su carrera ) para alcanzar el grado de superhéroe o divinidad. Porque cualquier calificativo se queda corto para describir el nivel de un jugador capaz de liderar a un equipo en todas las facetas estadísticas posibles: puntos, rebotes, asistencias, robos y tapones. Así, como el que no quiere la cosa.

LeBron será otra vez la referencia de unos Cavs que deberán mejorar mucho en Playoffs si no quieren evitar sorpresas. Porque esta ha sido la peor campaña de los de Ohio con James en sus filas (50-32, igualando el registro de los cursos 05-06 y 06-07). Defensivamente caóticos, los de Lue necesitan encontrar estabilidad para no llevarse decepciones. Mejoraron ligeramente su intensidad tras el alocado cierre del mercado, añadiendo perfiles físicos y atléticos, pero los desajustes y la pasividad han sido unas constantes difíciles de procesar. El ataque, intermitente, dependiendo más que nunca de LeBron por la falta de confianza de Love y acusando en exceso las molestias de George Hill –bien suplido por Calderón, que puede ser importante en los Playoffs pero al que no se le debe exigir un rendimiento top-. Tampoco ha ayudado el bajón de JR Smith y la nefasta campaña de Tristan Thompson. Solo Korver y Green han podido contribuir, con Hood y Clarkson (a los que se les debe pedir más) encajando progresivamente en el engranaje, con una relativa regularidad.

Creer que estos Cavs pueden aspirar al anillo, tras un cambio radical en la planificación a mitad de curso, es un tanto bizarro… aunque no olvidemos quién está al frente de la nave.

Indiana, un nuevo proyecto en marcha 

Cuando a principios de julio de 2017 Paul George fue traspasado a Oklahoma, muchas fueron las voces que profesaban un fin de ciclo en Indiana –y los más agoreros, el acabose-. De hecho, lo era. Se acababa una etapa de 7 años y 6 Playoffs disputados. George había puesto nuevamente a los Pacers en la élite, disputando dos Finales de Conferencia seguidas (topando con los Heat del Big Three).

A cambio llegaron Victor Oladipo y Domantas Sabonis. El primero, como primera espada y con la firme voluntad de dar un salto en su carrera para convertirse en una estrella. Y lo ha logrado con creces: 23,1 puntos por encuentro, 5,2 rebotes y 4,3 asistencias. Topes personales de carrera, así como en robos (2,4, el mejor de toda la NBA). La indiscutible referencia de un notable engranaje que ha sabido construir McMillan.

El lituano, por su parte, también ha mejorado ostensiblemente sus guarismos tras una discreta primera campaña en Oklahoma. Titular en 66 de los 81 partidos, se ha afianzado como un correcto tirador (52,4 eFG%) y un eficiente reboteador (7,7). Los 30 puntos vs Hornets en el penúltimo partido de la RS, una demostración tangible de su estado de confianza.

Dos de las caras nuevas a las que deben añadirse Bogdanovic (superando el 40% en triples e indiscutible en el quinteto inicial), Collison (que ha regresado a la que fue su casa hace años rindiendo a alto nivel), Joseph (un relevo muy productivo desde el banquillo) y un Booker correcto para dar descanso a Myles Turner.

Todo ha carburado mejor de lo esperado en Indiana, con el excéntrico Lance Stephenson a buen nivel y el siempre cumplidor Thaddeus Young sumando sin acaparar focos.

Ahora llega la hora de la verdad y está por ver qué versión ofrecen estos atrevidos Pacers, intensos en defensa, amantes de las transiciones y con muchas variedades tácticas para poder hacer daño a los Cavaliers.

Apuesta: Cleveland

Pese a todos los aspectos expuestos anteriormente y los precedentes de la reciente temporada (Indiana ha ganado en 3 de los 4 partidos en los que se han enfrentado), apuesto a que Cleveland hará valer su experiencia para superar a Indiana en 6 partidos.