«La tiranía de Lillard contra un quinteto temible»

Finales del mes de enero. Damian Lillard se reúne con la cúpula directiva de Portland para descifrar cuál es el rumbo de la franquicia de Oregon. ¿Tiene continuidad el proyecto? Las directrices que plantea la franquicia convencen al base y éste ratifica públicamente su continuidad en los Blazers. Respiran, aliviados, los aficionados.

Apenas unos días después, y cuando solo quedaban 15 segundos para el final del partido entre los Pelicans y los Rockets, DeMarcus Cousins cae lesionado y dice adiós a la temporada. El sueño de los Playoffs, sin la mano derecha de Anthony Davis (o al revés, como ustedes prefieran), parece desvanecerse. Afortunadamente, nada más lejos de la realidad. El ’23’ se pone el mono de trabajo y con actuaciones monstruosas no solo mantiene a los de New Orleans en la zona noble, sino que por momentos les ubica en la 3ª plaza de la feroz Conferencia Oeste (influye, y mucho, la llegada de Mirotic).

La temporada de ambas franquicias tiene esas similitudes. El final del mes de enero marcó un punto de inflexión para los tres meses siguientes. No negativo, todo lo contrario. Los de Oregon encadenaron 13 victorias seguidas entre febrero y marzo (hasta que Houston les frenó en seco), mientras que los Pelicans llegaron a las 10 en un periodo de tiempo similar (hasta que se toparon con los Wizards). En la última madrugada fueron capaces de vencer a Utah y San Antonio respectivamente, mostrando sus credenciales para la hora de la verdad.

Ahora ya no hay excusas.

En Portland jugarán por quinta campaña consecutiva los Playoffs. Hasta ahí les ha conducido, nuevamente, Lillard. Más líder que nunca. Decía el base recientemente en una entrevista en USA Today que «he entendido que debo ir más allá de mis registros individuales, tengo que tirar del carro para que todos nos sintamos importantes […] solo así alcanzaremos nuestras metas». No le falta razón al bueno de Damian, que este curso ha contado otra vez con el desparpajo de McCollum (21 puntos de media) y un Nurkic que ha aportado un plus en la pintura -defensivamente hablando, sobre todo-. Stotts tiene estas tres piedras angulares sobre las que cimentar un bloque compacto, con roles interiorizados y muy trabajador (Aminu, Harkless, Ed Davis…). ¿Suficiente para postemporada? Me generan dudas.

Enfrente, los Pelicans del conocido (por servidor) «temible quinteto». Davis, Mirotic, Moore, Holiday y Rondo forman ahora mismo uno de los mejores de toda la liga. Por productividad y conexión. Con el ’23’ como incuestionable referencia (tiene ganas de redimirse en Playoffs, donde solo ha jugado 4 partidos, los de aquella serie vs Warriors de 2015), Nikola ha encontrado su espacio en el sistema ofensivo de Gentry y llega en estado de gracia (ha promediado 22 puntos en los 6 partidos del mes de abril); Moore es la gran amenaza exterior (42,5% de acierto en triples) y la pareja Holiday-Rondo canalizan todo el juego de ataque. Aunque de diferente manera.

Mientras Holiday ejerce más de anotador (alta capacidad de desequilibrio en el 1vs1 y finalización), el ex base de Celtics ha recuperado la regularidad en su juego y verle controlar el tempo de un partido es sencillamente delicioso. Imprime velocidad, lee ventajas en el 2×2 y hasta ha firmado su segunda mejor campaña en % de T2 (52,6%). Su experiencia en Playoffs, un grado para estos Pelicans.

Además, en la segunda unidad, jugadores como Miller, Hill, Diallo o Ian Clark deberán dar minutos de calidad. Los han dado durante el curso, en mayor o menor medida, aunque están por ver sus prestaciones en Playoffs.

Apuesta

Ambas franquicias llegan en un buen momento -con mejores sensaciones incluso los Pelicans- y cuesta hacer realmente un pronóstico de la serie. Quizás Davis tiene más «acompañantes» que Dame… Así que 4-2 para NOP.