Llegó la hora de la verdad para los Raptors

Damas y caballeros, el momento de la verdad ha llegado. Tras muchos meses de competición y cientos de partidos de fase regular ha llegado lo bueno: los Playoffs. En los próximos dos meses hay muchas cosas que van a estar en juego, además del tan codiciado Anillo. Dos de los equipos que van a jugarse algo más que el Campeonato son los Raptors y los Wizards, que se verán las caras en primera ronda. El perdedor de esta serie podría entrar en una crisis más que profunda.

Ambos equipos empezaron el año con las mismas opciones de asaltar el trono de la Conferencia Este. Aún así, la temporada de un equipo y el otro han sido totalmente opuestas. Los Raptors han firmado la mejor campaña de su historia con un récord de 59-23 y han logrado la primera plaza del Este por primera vez. Por su parte, los Wizards han logrado un récord de 43-39, lo que viene a ser seis victorias menos que la temporada pasada. 

Estos Raptors son diferentes

Lo que resulta fascinante de la mejora de los Raptors es que se ha producido sin que hayan llegado cambios importantes en la franquicia. C.J Miles, que se ha convertido en uno de los líderes de la segunda unidad, es la principal incorporación del equipo de Toronto respecto a la campaña 2016/17.

A pesar de eso Dwayne Casey ha hecho un gran trabajo y ha logrado revitalizar totalmente al equipo. El cambio ha empezado por DeMar DeRozan que se ha convertido en el principal líder de los Raptors. El escolta ha aprendido ser menos individualista y ha involucrar más a sus compañeros. Y tal y como pasó con Harden y los Rockets y Butler y los Bulls, el cambio le ha sentado de maravilla al equipo.

La segunda unidad ha sido el otro gran pilar del equipo. Miles se ha adaptado perfectamente al rol de anotador, y Van Vleet y Poeltl han dado un gran salto cualitativo respecto a la temporada pasada.

La irregularidad de los Wizards

La irregularidad es, quizás, la palabra que mejor define la fase regular de los Wizards. Su inicio de temporada fue peor de lo esperado. Al terminar el 2017 su récord era de 21-16, y quedaba bastante lejos del liderato del Este. Sin embargo, el cambio de año les sentó bastante bien. Washington llegó al All Star con un 33-24, y con opciones de pelear por la tercera o la cuarta plaza.

Por el camino perdieron a John Wall, su principal estrella. Se lesionó el 25 de enero y no volvió a jugar hasta el 31 de marzo. Sin él llegaron los mejores, y también los peores, momentos de equipo. En los primeros 12 partidos sin él lograron 9 victorias y sólo 3 derrotas con Bradley Beal al mando. En ese tramo se cargaron, entre otros, a Pacers, Thunder, Cavaliers, Raptors y Sixers. De los 15 partidos posteriores a eso ganaron 6 y perdieron 9.

El final de la temporada, ya con John Wall en el equipo, fue desastroso y eso les hizo caer hasta la octava posición. Los Wizards terminaron la temporada con un 2-5, y perdieron contra Bulls, Hawks y Magic. Así, lo que el año pasado parecía un equipo sólido y listo para asaltar el Top 3 se ha convertido en un equipo irregular y con dudas sobre su proyecto.

Los Raptors, grandes favoritos

Con todo dicho no se puede negar que los Raptors parten como grandes favoritos. Toronto ha jugado como un verdadero equipo todo el año, algo que no ha ocurrido en temporadas anteriores. DeRozan ha dado un paso adelante muy necesario y ha entrado por la puerta grande en la verdadera élite de la NBA.

Los Wizards no andan faltos de talento, pero no tienen la química de los Raptors. A su favor hay que decir que en fase regular ganaron dos de los cuatro partidos que jugaron contra Toronto. Curiosamente John Wall no ha jugado ninguno de ellos.

Sólo queda una cosa clara. El perdedor de la serie va a perder algo más que una eliminatoria. Para los Raptors sería un batacazo histórico, y eso podría empujarlos a empezar una reconstrucción alrededor de DeRozan. Para los Wizards una derrota sería la prueba definitiva de que el proyecto de Wall y Beal no dá para más, lo que podría provocar que uno de los dos saliera de Washington este mismo verano.